Escrito por Antonio Aramayona / La Utopía es necesaria
Viernes, 09 de Septiembre de 2011 00:00
Los seres humanos aman su libertad sobre todas las cosas, a pesar de que algunos se empeñen en poner puertas al campo y levantar muros en el camino. La libertad propia es por naturaleza compañera de la libertad ajena, pues la libertad tiende siempre a ser compartida. Quienes más hablan de la defensa de la libertad suelen ser también los que más pretenden privarla y condicionarla a los demás. La libertad aspira solo a tener las estrellas como techo y al alma de cada uno como casa.