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No consiento que se hable mal de Franco en mi

 presencia. Juan  Carlos «El Rey»   

 

 

Tranquilidad de espíritu

Hugo Martínez Abarca

Quien mucho abarca 25 de Marzo de 2009

Cuando anunció Chacón que se iba a sacar el contingente militar español de Kosovo tuve bastante inquietud personal. A uno le gusta estar a favor de las cosas o en contra, ser del Madrid o antimadridista, republicano o monárquico, de la poli o de los estudiantes.

Estaba (y estoy) totalmente en contra de la presencia militar en Kosovo, que es fruto de unos bombardeos tan ilegales como los de Irak y con algunas salvajadas que en Irak no se llegaron a cometer (¿se nos ha olvidado aquel tren civil bombardeado por la OTAN y que luego Javier Solana justificó acelerando un vídeo para que pareciera inevitable? -ved la estupenda crónica de Julio Fuentes-). Estaba (y estoy) totalmente en contra de una presencia militar que pretende hacer de un nuevo Estado un protectorado de las potencias occidentales: defiendo el derecho de autodeterminación de Kosovo, pero no la sustitución de una dominación por otra, sea o no más próxima. Así que la decisión de retirar las tropas era buena: tardía, pero buena.

Había, sin embargo, tres razones para oponerse frontalemente a la actuación del gobierno. Si no tiene sentido que estén las tropas en Kosovo, ¿por qué no una retirada urgente como la que se hizo en Irak?: el plazo de seis meses era absurdo. Como lo es también que la razón política para irse no sea ninguna de las dos de arriba, sino que a España no le interesa reconocer el derecho de autodeterminación de pueblo alguno, que lo carga el diablo.  Y lo peor es la razón militar para irse: acumular fuerzas para llevarlas a Afganistán y persistir en otra invasión bushiana.

Eso de estar a favor y en contra a la vez es complicado de explicar.

Así que tenemos que agradecerle al gobierno su renuncia a la dignidad anunciada ayer. Como el señorito se había sentido molesto, el gobierno vasallo rectifica, agacha la cabeza y cumple la orden: “De acuerdo, señorito, nos quedamos un añito en Kosovo, como todo el mundo” y si no, pues nos quedamos hasta cuando diga el señorito, pero no todos (ya estaba previsto: este año se reducen las tropas de la OTAN en Kosovo para ocupar con más energía Afganistán).

Estas son las cosas que dan tranquilidad de espíritu. Ya puedo estar simplemente en contra de la misión militar y en contra del vasallaje internacional con el agravante de ridículo manifiesto.

Empezar la semana con tonos grises y argumentaciones complejas iba a ser desasosegante: gracias, gobierno, por dejarme estar claramente en contra, como siempre.

 

 

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