Tertulias de todólogos
Vicenç Navarro
El Plural 19 de Noviembre de 2009
Una peculiaridad de nuestros medios españoles,
que se
da en la
radio y
en la
televisión,
son las
“tertulias”
en las
que
personas
conocidas
por su
sensibilidad
política
se
sientan
alrededor
del
micrófono,
en la
radio o
en la
televisión,
y
discuten
todo
tipo de
temas,
desde la
pandemia
de gripe
porcina,
hasta la
guerra
de Irak.
Y ello,
día tras
día. Se
convierten
así en
discusiones
entre
todólogos
(expertos
en
todo),
puesto
que para
discutir
cualquier
tema es
aconsejable
conocerlo.
Como es
imposible
que una
persona
sea
conocedora
de todos
los
temas,
resulta
que en
tales
tertulias
se dicen
auténticas
frivolidades
(para
ponerlo
de una
manera
amable).
Yo puedo
mostrar
evidencia
de lo
que digo
en áreas
que yo
conozco,
tales
como
economía
política,
política
social,
y
análisis
político-histórico.
Lo que
he
llegado
a oír en
muchas
de tales
tertulias
es para
escribir
un libro
de
humor. Y
es
lógico
porque
nadie
puede
ser
todólogo.
Lo que
hacen es
quedarse
en la
superficie
de los
análisis.
Ejemplos
de ello
hay
miles.
La vida
política
(por
citar
sólo un
tema que
sale
diariamente
en tales
tertulias)
se
reduce
al
politiqueo,
es decir
a lo que
dicen o
dejan de
decir
los
políticos,
pero
raramente
se
analizan
las
políticas
públicas
derivadas
del
debate
político.
Tales
análisis
son
demasiado
complejos
para
nuestros
todólogos.
Sería
mucho
más
lógico
que las
tertulias
se
centraran
en temas
concretos,
y que
los
tertulianos
del día
fueran
expertos
en
aquella
materia,
reuniendo
distintas
sensibilidades,
y de
esta
manera
el
público
oyente o
vidente
podría
conocer
mejor el
tema
bajo
discusión
desde
diferentes
perspectivas.
Claro
está que
para
organizar
estas
tertulias
se
requeriría
mayor
inversión
de
tiempo y
energía
para
poder
convocar
tales
expertos
de los
diferentes
temas, a
veces
con muy
escaso
tiempo.
A las
compañías
de radio
o
televisión
les es
más
fácil
tener
siempre
a los
mismos
todólogos,
que para
mayor
frustración
presentan,
por lo
general,
una
diversidad
ideológica
extraordinariamente
limitada.
A lo
máximo
que se
llega en
la
ideología
de
izquierda
es al
centro-izquierda.
Izquierda,
izquierda,
salvo
contadísimas
excepciones,
casi
nunca
aparece
en tales
medios.
En una
escala
de 0
(extrema
derecha)
a 10
(extrema
izquierda)
a lo
máximo
que
llegan
las
izquierdas
es a un
6. En el
polo de
las
derechas,
sin
embargo,
las
opiniones
expresadas
están en
el 1 o
el 2.
La
escasa
diversidad
ideológica
de las
tertulias
Si usted
ha
escuchado
debates
en temas
económicos,
por
ejemplo,
verá que
en la
discusión
sobre
las
dimensiones
del
déficit
del
Estado
que son
tolerables,
usted
habrá
oído que
la
mayoría
de
tertulianos
dice que
debe
reducirse
el
déficit
(punto 2
en
aquella
escala)
y la
izquierda
aparece
con su
demanda
de que
hay que
mantenerlo
de
momento
para
continuar
el
estímulo
económico
(punto 6
en
aquella
escala).
Pero
usted no
oirá
argumentos
a favor
de que
hay que
aumentar
el
déficit
(punto
8). Si
se
presentan
argumentos
a favor
de
reducir
el
déficit,
el
oyente
debiera
oír
también
argumentos
a favor
de su
incremento.
No los
oiría. A
lo
máximo
que se
llega es
a
mantenerlo.
Y así,
miles de
casos.
Esta falta de diversidad en las tertulias, y en los medios en general, debiera movilizar a la población y al oyente o vidente protestando a aquellos medios que discriminan sistemáticamente a las izquierdas. De ahí que le sugiero al lector que se movilice y responda a aquellos medios. Permítanme un ejemplo. Me alegró constatar que el artículo que escribí en Público señalando que no era cierta la aseveración de que España tenía demasiados trabajadores en los servicios públicos tuvo bastante impacto (“¿Demasiados funcionarios?” Publico 24.06.09). Mostré datos que documentaban que el empleo público está poco desarrollado, siendo España uno de los países de la UE-15 que tiene un porcentaje menor de población adulta trabajando en el sector público. Ello no fue obstáculo para que muchos articulistas en la prensa conservadora y liberal continuaran repitiendo aquella aseveración sin responder a mis argumentos e ignorando los datos que yo presenté cuestionando tal postura. Pues bien, si cada lector que hubiese leído mi artículo y estuviese de acuerdo con ello hubiera enviado un artículo a tales autores (recibiendo miles de notas) criticándoles por la ignorancia de aquellos datos, les aseguro que habría tenido algún impacto. El lector es ciudadano y debe participar en la lucha ideológica que tiene lugar cada día, respondiendo la enorme avalancha de la Brunete mediática liberal al a cual los lectores están expuestos en bases diarias. Lo que es peor es no hacer nada, que es lo que miles y millones de lectores hacen en España. Y si no hacen nada, les aseguro que nada cambiará. Y el país (y sus medios) necesitan que se hagan cambios profundos tanto como el aire que respira.
