Juan de Etxano
IzaroNevs 14 de Octubre de 2009
Hace unos años, a la
Academia de la
Ertzaintza de Arkaute,
acudió un profesor
israelí, especialista en
temas de terrorismo, a
impartir un curso para
oficiales y asesores de
la policía. Conocido es
que el pueblo judío es
experto en terrorismo,
por haberlo ejercido y
también, por haberlo
padecido. El profesor
fue directamente al
grano. Explicó de qué
iba su intervención y
preguntó: ¿Cuántos
muertos tienen ustedes
al año por causa del
terrorismo?...
Sería alrededor de 1985 y uno de los asistentes al curso dijo: entre cinco y diez muertos, depende del año.
El israelí se quedó
sorprendido y preguntó
inmediatamente: ¿Y
cuantos muertos tienen
por accidentes de
tráfico al año?
Respuesta: alrededor de
300. El profesor se giró
hacia los responsables
del curso y les dijo:
"Se han equivocado.
Ustedes no tienen un
problema con el
terrorismo sino con el
tráfico. Debieran haber
contratado a un experto
en esa materia".
Viene este viejo sucedido a cuenta del impacto mediático y de la
poca conexión que la
información suele tener
con la realidad. Cuando
no había apenas
contagiados por la Gripe
A, los medios de
comunicación nos
asfixiaban con el menor
dato y a toda página: no
darse la mano, no
besarse, utilizar la
mascarilla... Ahora que
esa gripe se ha
convertido en epidemia,
que no en pandemia
todavía, aparecen
sueltos en páginas
perdidas de sociedad o
de sanidad.
Y esto le lleva a preguntarse a José sobre la utilidad social
de la prensa y de su
utilización política o
comercial
