La Stasi
Mikel Arizaleta
Insurgente
15
de Noviembre de 2009
Estos días que se habla del Sitel democrático y del
muro de Berlín de la DDR resulta iluminador y
esclarecedor hablar de la Stasi de la República
Democrática Alemana. Stasi es el acrónimo de
Ministerium für Staatssicherheit, que
era el Ministerio para la Seguridad del Estado, la
organización principal de policía secreta e
inteligencia de la República Democrática Alemana
(DDR) y fue creada el 8 de febrero de 1950.
Hoy sus informes, estimados en 33 millones de
páginas y de acuerdo con una orden de publicación de
archivos secretos impuesta por el gobierno de la
Alemania reunificada en 1992, están a disposición
del público, incluyendo las fichas con datos
personales. Así, por ejemplo, Timothy Garton Ash
escribió The File: A personal History (El archivo:
una historia personal) tras ver lo que la Stasi
recogió de él. Y son muchos los alemanes, que han
ojeado sus informes. Quienquiera puede saber cuándo,
cómo y por quién fue espiado en la DDR, y eso tan
sólo a los pocos años del hecho, a lo sumo a los
cuarenta años de su puesta en práctica, porque el
servicio de información está disponible desde los
años 90.
Algo que en el estado español, que “chorrea
democracia” por todas partes, no existe 74 años
después de la implantación del terror y 34 años
después de la muerte del dictador Francisco Franco.
Y no existe porque los archivos han seguido estando
bajo los mismos servidores de la dictadura. Y la
policía, guardia civil, funcionarios del interior,
gobernadores civiles, jueces…, el aparato represivo
en general continuó desempeñando su cargo de
dictadura. Es lo que se conoce con el nombre de
transición o no poner en claro el pasado. O dicho de
otro modo: impunidad. En palabra progre: ¡Hay que
mirar al futuro! Claro, esto lo reclama así sobre
todo quien tiene un pasado enmierdado y de pus.
Transición que les ha servido, como al falangista
Martín Villa, para destruir su huella represiva y su
compromiso de chivateo, espionaje y tortura y para
que se desconozcan las manos causantes de semejante
violación. De lo contrario y en un país de cierta
decencia muchos de los jueces, escritores,
funcionarios y políticos de la democracia a la
española deberían haber sido condenados en
tribunales con un mínimo poso de derecho humano. No
en balde el gobierno español sigue, como en la
dictadura, siendo denunciado como violador
sistemático de los derechos de los detenidos: tanto
en sus zulos y mazmorras como por su silencio frente
a denuncias en sede judicial.
"El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero utiliza
desde 2004 un software fabricado por Ericsson capaz
de pinchar todos los teléfonos de España al mismo
tiempo. El programa permite a la Policía rastrear a
una velocidad inédita hasta ahora todo tipo de
llamadas. Los agentes tienen acceso a las
conversaciones en tiempo real, pero también a datos
tan sensibles como la identidad de los comunicantes,
el lugar desde donde llaman, la operadora que
utiliza e incluso el tipo de contrato que tienen."
Herencia y legado de una dictadura, presente hoy en
nuestro país.
El sistema Integral de Interceptación de
Comunicaciones Electrónicas (Sitel), elaborado por
Ericsson para el Gobierno de Aznar durante el año
2000 se ha revelado como una suerte de fruto del
paraíso para cualquier espía. Una tecnología que
permite al Gobierno, nada más y nada menos, que
pinchar todos los teléfonos de España al mismo. El
software se implanta en las operadores de
telecomunicaciones y de ahí se dirige la información
a los centros de interceptación de las
comunicaciones dependientes del Ministerio del
Interior y del CSI que a su vez los distribuye a la
red SITEL.
Práctica que viola su mismo entramado legal y del
que son conscientes el fiscal general, el secretario
general de seguridad y el PSOE, pero como todo viene
a ser lo mismo o muy parecido nadie es llevado ante
el tribunal por violar los derechos de las personas
sino que, por el contrario, el Tribunal
Constitucional en sentencia del 5 de febrero de 2008
se escabulle ante esta práctica de la que hace gala
el viejo aparato de dictadura.
Sólo el PP ha levantado la voz y denunciado, y quizá
esta vez los jueces le atiendan. Y ha denunciado
cuando el instrumento malévolo y violador, ideado
para los “malos”, ha sido empleado y aplicado por el
PSOE también a los “buenos”, para demostrar la
corrupción y malas prácticas que atesoran en su
filas.
La RFA se movió porque se trataba del pasado de otro
gobierno y otro régimen considerado enemigo, el de
la DDR. La democracia española no ha abierto sus
expedientes y archivos secretos porque su aparato
represivo tiene sabor de dictadura y su presente se
asienta en el olvido y en la impunidad de su pasado.
Su democracia no dista lo que debiera de la
dictadura.
¡Clama la desvergüenza con la que escritores
españoles critican la colaboración de escritores
alemanes con la Stasi siendo ellos legión los
sumisos a los aparatos represivos y cuantiosos
los vasallos de la mano del poder!
