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Solución Alakrana
Amadeo
Martínez Inglés
UCR
12 de Noviembre de
2009
Los dos piratas detenidos,
legalmente no deberían estar en España. En estos momentos deberían
permanecer en la fragata Canarias a disposición de la justicia militar,
no de la Audiencia Nacional.
Desde el primer día
del secuestro del atunero Alakrana vengo siguiendo este desgraciado
asunto con sumo interés. Tanto, que llevo publicados ya tres artículos y
una entrevista en un diario nacional sobre el mismo. De su exhaustivo
estudio deduzco que la solución de la traída a España de los dos
presuntos piratas, por la que tanto suspira el Gobierno Zapatero, los
familiares de los secuestrados y la sociedad española en general, puede
ser mucho más sencilla de lo que manifiestan los sesudos magistrados de
la Audiencia Nacional y podría estar en acogerse a los razonamientos
profesionales que expongo a continuación:
En el proceso de la
detención y posterior enjuiciamiento de Abdu Willy y su compañero del
esquife interceptado por marineros armados pertenecientes a la fragata
Canarias en aguas del Índico, se han cometido flagrantes errores de
concepto que han acabado por llevar al Gobierno español a una situación
kafkiana, aparentemente insoluble y totalmente inconveniente para
solventar la dramática situación de los 36 pescadores atrapados en el
Alakrana.
La Audiencia Nacional
nunca debió declararse competente para traer a España y juzgar con toda
urgencia a los dos presuntos piratas detenidos. Cometió, sin duda, una
usurpación de funciones pues estos ciudadanos somalíes habían sido
capturados por una Unidad militar armada (la fragata Canarias) y debió
ser el juez instructor del buque (que yo sepa, la jurisdicción castrense
no ha sido abolida hasta el momento) el que, tras la detención, abriera
las oportunas diligencias y, en su caso, el correspondiente
procedimiento judicial.
Por ello, los dos
presuntos piratas (que ¡ojo! fueron detenidos en el mar, a bordo de un
esquife y sin presentar resistencia armada) debieron permanecer en el
barco de guerra hasta que el juez instructor militar determinara sus
responsabilidades, si las hubiera, en el secuestro del atunero (podían
ser totalmente inocentes ya que ningún marino español podía certificar
su implicación en el citado acto de piratería al llevarse a cabo éste
antes de que la Canarias llegase al lugar) y su puesta, o no, a
disposición del órgano superior de la jurisdicción militar. Nunca de la
Audiencia Nacional ya que un acto de piratería en alta mar, en el que en
principio no se podía asegurar estuvieran implicados los dos detenidos,
no puede ser considerado, en el ordenamiento jurídico español, como un
acto de terrorismo o narcotráfico.
En consecuencia, la
traída de Abdu Willy y su compañero a España, antes de agotar el
procedimiento jurídico castrense, fue a todas luces ilegal y en estos
momentos ambos ciudadanos somalíes deberían estar todavía en el barco de
guerra español a disposición del juez castrense embarcado.
Por lo tanto, la
solución a todo este enredo con los dos presuntos piratas somalíes yo la
veo sumamente sencilla:
Legalmente hay que
devolverlos a la fragata Canarias que los detuvo para que el juez
militar a bordo de la misma termine sus diligencias. Y si de ellas no se
puede colegir, con pruebas irrefutables, que intervinieron en el
secuestro, se les libera y en paz. España habría cumplido con la
legalidad y ya no habría obstáculo alguno para la liberación del
Alakrana.
Esto no es vulnerar o
retorcer las leyes, amigos del Gobierno, de la Judicatura y de la
sociedad en general, es simplemente cumplirlas, Pues hasta que la
Jurisdicción castrense no sea abolida en España las Unidades militares
deben actuar con arreglo a sus mandamientos y reglamentos. Y los
todopoderosos jueces/estrella de la Audiencia Nacional, respetarlos
también.
Espero que estos
razonamientos personales míos, absolutamente bien intencionados y en
aras de que se resuelva cuanto antes un problema nacional de primera
magnitud, sean tenidos en consideración, y con urgencia, por quien
corresponda.
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Amadeo Martínez Inglés
es Coronel, escritor e historiador
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