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Sobre la crisis, los
impuestos y las medidas para combatir el paro.
Attac 3
de septiembre de 2009
Attac exige claridad y verdad
Attac lleva años explicando y advirtiendo que la
creciente financiarización y desregulación de la
economía, con la única finalidad de acumular dinero y
poder, acabaría generando una profunda crisis global de
insospechadas consecuencias. Hoy ya podemos afirmar que
el neoliberalismo salvaje que ha dominado el pensamiento
y las políticas de los gobiernos más influyentes del
planeta, ha fracasado.
Ni los mercados se autorregulan, ni las privatizaciones
de servicios públicos han resultado beneficiosas para la
población, ni, por supuesto, reducir los ingresos del
estado mediante políticas fiscales y regresivas,
ha garantizado el bienestar social.
Naturalmente esta crisis tiene conocidos y directos
responsables. Los grandes gestores de las
corporaciones financieras que se han dedicado a la
especulación descontrolada, canalizando recursos desde
la economía real a la financiera e “inventando” cada
minuto nuevos productos financieros tan opacos como
ficticios que han acabado explotando, creando la mayor
crisis financiera y de liquidez desde la de 1929. Así,
“vendiendo prosperidad”, han impulsado a las clases
medias de los países desarrollados a un consumo febril,
facilitándoles crédito, haciéndoles caer en un excesivo
endeudamiento, que en momentos de crisis como el
presente no han sido capaces de hacer frente. Falsa
ilusión de “prosperidad” que contrasta dramáticamente
con la tremenda pobreza que padecen demasiados países de
la Tierra. A la vez se están abriendo ventanas de
esperanza, especialmente en países de América Latina, y
aún en medio de contradicciones y dificultades, renace
con fuerza un pensamiento liberador y solidario,
dispuesto a estimular un movimiento mundial que apueste
por la justicia social.
Esta crisis, ha sido especialmente sangrante en el
Estado Español. Sus efectos están siendo demoledores. La
engañosa bonanza de un crecimiento basado en la
especulación inmobiliaria, facilitada por una política
urbanística que declaraba edificable cualquier metro
cuadrado de nuestro suelo, incitó a los promotores a
fabricar cientos de miles de viviendas – varias veces
más de las necesarias- que, gracias a las facilidades
crediticias imperantes - préstamos incluso por más
importe que el de la tasación de los inmuebles
hipotecados- se vendían todas a precios en permanente
alza. Con márgenes comerciales que sobrepasaban el 150%
de su coste – en ello estaba la precariedad laboral y
bajos salarios que se pagaban-, además de garantizar el
incremento espectacular de los beneficios empresariales,
se consolidaba así un modelo intensivo en mano de obra
poco cualificada que ofrecía cifras demasiado
apetecibles para el gobierno de turno de un aumento casi
constante del empleo. La concentración del ahorro en
este modelo, olvidando apostar por innovadoras
actividades industriales y de servicios avanzados de
mayor valor añadido y una más profunda cualificación del
empleo, ha sido determinante para que hoy estemos así:
en una gran burbuja que nos ha explotado entre las
manos.
Attac denuncia una vez más que han sido las ideas
neoliberales las que han provocado esta situación. Lo
peor ha sido que una parte importante de la izquierda en
prácticamente toda Europa ha sucumbido ante este empuje
neoliberal, olvidándose de poner en valor los principios
que la han definido: la solidaridad, la igualdad y el
reparto justo de la riqueza.
Los Estados han concedido grandísimas subvenciones a los
bancos y las grandes empresas transnacionales y les han
rebajado los impuestos al igual que a las grandes
fortunas, pero también a sectores acomodados de las
clases medias y la pequeña burguesía. Y son estos
mismos sectores los que exigen y consiguen, más rebajas
de impuestos, afirmando que así se favorece el empleo,
cuando en realidad el aumento del paro seguirá de forma
“imparable” al menos por ahora y mientras se sigan
aplicando recetas neoliberales.
Attac quiere denunciar ante la ciudadanía la nula
voluntad del Gobierno de España para avanzar en un
sistema fiscal verdaderamente progresivo, donde el
grueso de la recaudación impositiva provenga de las
rentas del capital y el trabajo de las clases altas. Por
el contrario, se sigue dando oxígeno a la actividad
financiera y especulativa del gran capital y de los
paraísos fiscales. Y como muestra el reciente anuncio de
subida de impuestos, que no afectará a las SICAV
(Sociedades Anónimas de Inversión de Capital Variable),
que sólo tributan al 1%, y donde 440.000 accionistas muy
ricos poseen un capital mobiliario de casi 25.000
millones de euros, el equivalente al que disponen 17
millones de hogares en España cuyos rendimientos de
capital tributan al 18%.
Attac pide el fin de las privatizaciones de los
Servicios de Interés General y del Sector Público y
reivindica los servicios públicos como una medida de
fomento de empleo digno, pero también de mejora en las
prestaciones básicas y de reactivación económica.
Attac cree imprescindible la creación de un sistema
financiero con verdadera vocación de servicio público
que reactive la economía productiva, apoye a la economía
social y a las Pymes, garantizando las necesidades de
las familias y las y los trabajadores, así como el
control social y democrático del sistema financiero en
su conjunto.
Attac cree imprescindible ya la implantación de la
llamada Tasa Tobin dado el carácter internacional de la
crisis y la adopción de medidas impositivas y
reguladoras globales al menos y de inicio en el sentido
de lo manifestado en la Asamblea del G-192 de la ONU,
ante laineficacia del G-20 y la insolvencia del G-8.
Attac denuncia las campañas contra los impuestos que
predican la insolidaridad y exige del Gobierno de
España, no solo que no ceda, sino que dialogue con
amplios sectores sociales, sindicales y políticos
comprometidos con avances sociales y redistributivos.
Attac pide a la ciudadanía que no se deje engañar por
cantos de sirena de los que verdaderamente han creado
esta crisis y la explosión del paro y exija medidas que
favorezcan los intereses populares y de las clases
trabajadoras, mediante hechos que conduzcan a la
justicia fiscal y de REPARTO justo de la riqueza.
Es la hora de movilizarnos y tomar el destino en
nuestras manos. Es la hora de exigir a los Sindicatos
que no defrauden a las y los trabajadores en especial
los parados y los precarios y precarias. Es la hora de
frenar propuestas para salir de la crisis favoreciendo
aun más a los poderosos y subvencionando a los causantes
de la crisis, mientras se discuten políticas tendentes a
apoyar a los parados y paradas excluidos y tan solo se
les conceden y cicateras ayudas, tremendamente
condicionadas.
Es la hora de no dejarse engañar y comenzar a
reaccionar, en caso contrario las salidas a la crisis,
ni serán democráticas ni ayudarán a construir un mundo
más justo.
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