Mohamed Mahamud Embarec
UCR 18 de Enero de 2009
El
Secretario General de la ONU,
Ban Ki-moon, acaba de anunciar
al diplomático americano
Christopher Ross como enviado
especial para el Sáhara
Occidental, un puesto vacante
desde el pasado més de Agosto a
raiz de la falta de renovación
del contrato del diplomatico
holandés Peter Van Walsum
después de que el Frente
Polisario pidiese su destitución
por su firme adhesión al plan de
autonomía marroqui.
La retirada del enviado especial
Peter Van Walsum y sus
declaraciones tuvieron un efecto
inesperado : Desvelaron la
impotencia de las instancias
internacionales ante el
desprecio y la arrogancia de
Francia y Estados Unidos que
anteponen sus intereses
económicos y geo-estratégicos a
la justicia, alineándose a los
caprichos de la monarquía
alauita. Marruecos considera que
cada concesión de Washington,
Francia y España es una
plataforma para una nueva
escalada de la ilegalidad
tolerada. Estos tres paises
claves para la región, tan
solicitadores de democracia,
dignidad y derechos humanos en
los diversos foros
euroméditerraneos e
internacionales, son el
principal motivo que anima a las
autoridades marroquíes a seguir
desafiando la legalidad
internacional.
La carta de despedida de Van
Walsum publicada por EL PAIS
constituyó una clara denuncia de
la política estadounidense y
francesa y condena la realidad
existente sobre el terreno : 33
años de bloqueo, posturas
demasiado alejadas, un Consejo
de Seguridad que se limita a
tomar nota del contenido de los
informes del Secretario General
y renovar el mandato de la
MINURSO y un statu quo
moralmente inadmisible para un
conflicto que duró demasiado y
que fué calificado por el propio
Van Walsum, con toda franqueza,
de injusticia cometida contra el
pueblo saharaui. El cese de este
diplomático holandés refleja el
resultado de la colisión que se
produce entre los dos vectores
dominantes en el conflicto del
Sahara Occidental: la Legalidad
Internacional y la Realpolitik.
Fué la primera vez que un
enviado especial rompía el
silencio y señalaba con el dedo
las dos instancias supremas de
la comunidad internacional y
condena su falta de voluntad
para resolver este conflicto.
Antes del holandés, el americano
James Baker había renunciado
después de constatar la negativa
de Marruecos a poner en práctica
su plan para el Sáhara, pese a
que había sido aprobado por
unanimidad por el Consejo de
Seguridad.
La gira de Condoleeza Rice en la
región y el rápido nombramiento
de Christopher Ross como sucesor
del diplomático holandés fueron
las señales de una implicación
directa de la administración
americana y del Secretario
General en persona, el cual
confirmó en la rueda de prensa
organizada el 07/10/2008 su
'compromiso personal con la
cuestión del Sáhara Occidental
que es una de mis prioridades'.
Ban Ki-moon, consciente del
fracaso de sus tres
predecesores, Javier Perez de
Cuellar, Bouthrous Ghali y Koffi
Annan, que finalizaron por
adoptar las tesis marroquíes
bajo presión americana y
francesa, evitará de situarse en
la misma longitud de onda
limitándose a la búsqueda de una
solución 'mutuamente aceptable'
ya que si Marruecos está
protegido por sus aliados, el
pueblo saharaui encuentra su
mayor sostento en la legalidad
internacional tantas veces
pisoteada por el gobierno
alauita. La reiteración por
parte del Consejo de Seguridad y
la Asamblea General de Naciones
Unidas de la necesidad de un
arreglo consentido por las dos
partes confirma claramente el
fracaso e irrealismo de la
propuesta de autonomía cuyo
caracter caduco ha sido
definitivamente establecido por
las instancias internacionales y
por la organización humanitaria
Human Rights Watch.
En su discurso del 28 de febrero
2008, ante la IV Commission, Ban
Ki-moon subrayaba que 'si el
papel de facilitador de las
Naciones Unidas en el proceso de
descolonización es uno de los
momentos de orgullo para la
historia de la ONU, este
capítulo todavía no ha acabado'
y la descolonización del Sáhara
Occcidental sera motivo de
orgullo personal para el
responsable onusiense que
estableció entre sus objetivos
principales el de 'Infundir
nueva vida a una Secretaría a
veces cansada e inyectarle una
confianza renovada. El brillante
diplomático sud-coreano esta
condenado a hacer lo necesario
para descolonizar el Sáhara
Occidental de una vez por todas
si encuentra el apoyo politico
necesario para ello.
Ahora más que nunca, el asunto
del Sáhara Occidental esta en
manos de las Naciones Unidas y
se encuentra entre dos opciones
: o se soluciona sobre la base
del principio de
autodeterminación o sobre la
base de un acuerdo negociado
entre los protagonistas. Lo que
no es posible es una solución
sobre los dos principios a la
vez. El Consejo de Seguridad no
puede seguir siendo un sujeto
pasivo y debiera hacerse
respetar por las partes para
establecer las bases de una paz
definitiva en la región o asumir
las graves consecuencias que
pueden resultar a raiz del
cansancio de las nuevas
generaciones saharauis que no
tienen la paciencia de sus
antepasados y ven sus
aspiraciones entorpecidas por un
plan de paz cuyo único objetivo
es el de realizar los sueños de
grandeza marroquíes. Las
generaciones que nacieron en los
campamentos de refugiados, al no
ver más horizontes que la Hamada
(desierto argelino) podrían
reaccionar de una forma violenta
y están mas dispuestos a
reanudar la guerra ya que
consideran los dirigentes del
Frente Polisario demasiado
pacifistas y conciliadores con
un invasor que no para de
mostrar sus colmillos a la hora
de hablar de los derechos del
pueblo saharaui.
Si en estos momentos, con la
entrada en escena del
diplomático americano
Christopher Ross soplan vientos
nuevos, es porque a la élite
gobernante en Marruecos se le
han ido agotando sus cartas;
porque el pueblo saharaui ha
sabido resistir dignamente, una
y otra vez, frente a todo tipo
de humillaciones y penalidades,
manteniendo su firme compromiso
con la legalidad internacional,
tejiendo una densa red de
solidaridad entre todos los
pueblos, llevando su causa a
todos los rincones del mundo y
defiendiendo en alto su sagrado
derecho a la autodeterminación e
independencia.
La ONU ha reiterado en numerosas
ocasiones que el Sahara es un
'conflicto de descolonización' y
se debe respetar el derecho del
pueblo saharaui a la
autodeterminación. Si el enviado
Ross parte de esta premisa,
habrá seguido el sendero real y
natural para restaurar la paz en
el Maghreb.
Todos los representantes
especiales para el Sáhara
Occidental nombrados por los
sucesivos secretarios generales
de Naciones Unidas han tirado la
toalla al no llegar a resolver
el conlicto más viejo de Africa.
El ultimo de ellos, Van Walsum
llegó a organizar cuatro rondas
de negociaciones entre saharauis
y marroquies en Manhasset antes
de renunciar en agosto pasado.
A cuantas rondas en Manhasset o
en otra parte y a cuantos
enviados especiales tendremos
que asistir todavia para ver un
arreglo? Tendrá exito Ross ahi
donde fracasó Van Walsum, James
Baker y todos los que les
precedieron? Todo dependera de
la buena voluntad y
disponibilidad de EE.UU. y
Francia a apoyarle e imponer sus
resoluciones.
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