Los
perseguidos
Rafael Torres
OTR Press
5 de
Septiembre de 2009
La cúpula del Partido Popular ha revelado los dos grandes asuntos
sobre los que girará su acción opositora en el curso político que
empieza: la persecución que supuestamente sufre y la gestión
gubernamental de la crisis económica. Sobre lo primero no es
menester detenerse mucho, pues el Partido Popular, así como la
inmensa mayoría de sus miembros, ignora qué es eso de ser o estar
perseguido en política, pues se compone, como se sabe, de individuos
y "familias" que encontraron cierto confort en la ominosa dictadura
que tanta inclinación tenía en perseguir a la gente. El propio
presidente fundador del partido, Manuel Fraga, hoy de lo más
"centrado" del mismo, podría ilustrarnos sobre todo eso, sobre el
confort y sobre las persecuciones de cuando sus años mozos, pero
Rajoy-Cospedal, más jóvenes, se refieren al futuro, concretamente
aquél en que han de sustanciarse ante los tribunales las causas por
cohecho y latrocinio en que están imputados numerosos
correligionarios. A la investigación e instrucción de las mismas lo
llama persecución el PP, y eso es todo.
Respecto al segundo asunto, al de la errática e inconsistente
gestión de la crisis económica por el gobierno, ahí sí puede el PP
pinchar en blando, pero sólo desde la perspectiva, privilegio de la
oposición, de que no es él, que lo haría igual o peor, quien lo está
haciendo malamente. Es políticamente lícito, desde luego, que el
Partido Popular instrumentalice el descontento general para
desgastar al gobierno, pero también lo sería, si España no padeciera
de amnesia crónica, que alguien recordara que éstos lodos vienen de
los polvos ultraliberales de los gobiernos de Aznar y de sus pares
(Bush, Blair...), cuando a la gente le parecía que tenía mucho
dinero mientras la plutocracia se lo robaba a dos manos. De aquél
dinero que no servía, en puridad, para nada, pues no alcanzaba
remotamente ni para comprar una casa, viene ésta pobreza. Ésta
persecución, verdadera e implacable, a los humildes.