Gorka Esparza
gorkaesparza.com
26 de Agosto de 2009
En un Debate del Estado de la Región –de Madrid-, Ángel Pérez (IU) rebatió a Gallardón (entonces presidente de la Comunidad, empeñado en llegar al centro, o a la izquierda antes que nadie), que decir primero que no, y luego que sí, no es ser alternativo sino afirmar cosas diferentes de manera alterna.
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Y como de alternar se trataba, el PSOE, que antes de llegar al poder en 2004 proponía gravar las grandes fortunas, suprimió el impuesto de patrimonio estando en el Gobierno, hasta que de nuevo, José Blanco, ha abierto la posibilidad de que se suban los impuestos a los más ricos, para paliar los efectos de la crisis aumentando un gasto social que teóricamente, debe favorecer a los más pobres. A estas alturas, el Sr. Blanco cae en la cuenta de lo que es una política fiscal redistributiva, y de lo atractivo que resulta el poder si uno se decide a intervenir en la economía, y mientras, su séquito aplaude con las orejas ante semejante perspicacia y capacidad de innovación política. |
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Como era de esperar, los espasmos biliares han impedido que el PP vaya más lejos de considerar la propuesta de Blanco una afrenta a las clases medias y a los parados, y no han tenido la audacia de preguntarse por qué el PSOE apadrinó con verdadero fervor la supresión de impuestos como el de Patrimonio en precampaña electoral, para ahora “amenazar” con una posible subida de impuestos a los más ricos.
Martín Seco solía decir que lo más hiriente en un proceso de reforma fiscal suelen ser las mentiras que se manejan. Hace ahora dos años, media España se dejó convencer de que el Impuesto de Patrimonio perjudicaba a las clases medias (como si tener un patrimonio de más de un millón de euros fuera lo habitual) y sin duda alguna, al PSOE le va a costar convencer a la opinión pública que subir impuestos –a unos pocos- beneficia a la mayoría.
Si para algo ha servido la política económica de Zapatero es para que los potentados observen con algarabía como desde la izquierda se imita a la derecha en el obsesivo empeño por hacerles favores: lo mismo se suprimen tramos del IRPF que se deja sin control a las Sociedades de Inversión de Capital Variable o se regalan 400 euros, o 2500 sin distinguir a notaria, barrendero, futbolista de la selección o asalariada mileurista.
Y para terminar su magistral lección de economía, Pepiño toma nota de las exigencias de Esperanza Aguirre y propone congelar el sueldo de los funcionarios.
A esta izquierda le votaron 11 millones de personas. Ya no valen las lamentaciones.

