XVIII
Congreso del PCE: Reconstrucción o muerte
José Marín
UCR
18 de Febrero de 2009
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Algunos quisieron
enterrarlo. Otros aún desean que
desaparezca. A otros les gustaría verlo
convertido en poco más que un club de
debate. Otros lo usaron como trampolín.
Otros para pasearse por los micrófonos
presumiendo de haber militado en él.
Otros viven de escribir basura contra
él. Otros tantos pretenden hacer
política a costa de sus miserias.
Este año celebrará el XVIII Congreso del
PCE, y en él confrontarán dos
posiciones. Por un lado la de quienes
antepongan el esfuerzo en IU frente a
quienes apuesten por la su
reconstrucción. Que la segunda -
mayoritaria entre la militancia - sea
hegemónica en el Congreso, y que de ella
no se aprovechen incompetentes
oportunistas para acceder a sus
trampolines personales, dependerá de un
trabajo efectivo de las bases y de la
presión que logren ejercer sobre los
órganos de dirección que no estén en
esta línea. |
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La
pasada Asamblea de Izquierda Unida la plantearon
los comunistas poco menos que como la última
oportunidad para la recuperación de la
coalición. No se equivocaba. Fue finalmente Cayo
Lara quien se convirtió en el nuevo Coordinador
General. Cayo Lara es un tipo honesto y un
político ejemplar y sin duda es la persona
idónea en este momento para la política en el
frente de masas. Sin embargo, en el pasado
proceso asambleario se pusieron de manifiesto
diversas cuestiones. Por un lado, que sin un PCE
mínimamente cohesionado entorno a una propuesta
concreta es inviable ninguna coalición de
caracter netamente anticapitalista y que corrija
las derivas econacionalistas fruto de la
debilidad ideológica. Por otro, que el PCE sigue
sin estar cohesionado ni todos sus militantes
reman en una misma dirección. De otro modo no
puede entenderse que hubiera militantes del PCE
enfrentados en las distintas listas que
presentaron candidaturas en la Asamblea.
Desde el XVII Congreso tambien se ha puesto de
manifiesto que para determinados dirigentes ha
sido prioritario la lucha por la recuperación
del proyecto de IU por encima de la de la
reconstrucción del Partido Comunista de España.
¿En qué ha quedado - por ejemplo - el Manifiesto
Programa? Es cierto que en los últimos cuatro
años se pueden ver muchas más banderas rojas, el
PCE vuelve a cobrar protagonismo en los
movimientos sociales y vuelven a reactivarse
agrupaciones y se fortalecen Comités Locales y
Provinciales. Pero no nos olvidemos que ha sido
a pesar de parte de la dirección, que mientras
se centraba en otros asuntos, dejaba hacer a las
bases donde estas tenían voluntad y capacidad.
Nada más.
Es raro que de la reunión de un Comité Federal
salga una propuesta de trabajo o una consigna
que ilusione a las bases y las movilice. Y es
que éste no puede ser un Partido de despachos y
pasillos, sino un Partido de lucha, y el que no
lo crea así, debería estar en cualquier otro
sitio que no fuera esta organización, y mucho
menos en su dirección.
IU no es un partido, y el Partido Comunista no
es un partido cualquiera. La disciplina es
fundamental, pero sin organización no puede
haber ni organicidad ni disciplina. Por eso, que
un dirigente exiga disciplina sin haber logrado
organización y que se cumpla la organicidad, es
poco más que una tomadura de pelo a la
militancia. Por tanto, en primer lugar:
organización. Y donde existe o se crea
organización existe Partido. Donde no, existen
familias.
Es el caso por ejemplo de Madrid, de donde por
cierto viene Ángel Pérez, ahora Responsable de
Comunicación de IU Federal, y principal artífice
de paralizar a la mitad del Partido Comunista de
Madrid y del cual no estaría mal recordar
algunas frases para situarlo ideológicamente:
"Frente aquellos que desde un liberalismo
doctrinario, neoliberal, contraponen el Mercado
al Estado, o abogan por un Estado desprovisto de
obligaciones y funciones sociales y regulatorias,
resulta necesario recordarles algo tan básico
como que la propia existencia de mercados
eficientes, es decir, de mercados abiertos,
transparentes y competitivos requieren la
existencia de un marco institucional, jurídico y
político adecuado, así como de políticas
regulatorias que promuevan y garanticen
justamente la eficiencia de los mercados,
combatiendo prácticas colusivas de carácter mono
u oligopolista, y que velen por la unidad y
fluidez de los mismos".
[...]
"Mercado y Estado Social han de funcionar dentro
de un marco jurídico-institucional claro,
transparente y predecible, en el que cada cual
desempeñe sus funciones propias, sin injerencias
ni distorsiones".
[...]
“Hoy se encuentra fuera de discusión el papel
crucial del Mercado como mecanismo de
asignación, dinamización e innovación económica.
Como mecanismo promotor de crecimiento y
riqueza. Como pieza decisiva, imprescindible, de
una economía moderna y dinámica”.
Pues bien, leido esto, mucho cuidado con quien
nos cogemos de la mano para afrontar el próximo
Congreso del PCE, porque éste debe ser sólo de
los y las comunistas, no de quienes han usado y
usarán al Partido como puente para sus
aspiraciones personales.
Y es que el PCE no puede volver a ser rehen ni
de IU ni de nada. Por cierto, ¿qué pasa con la
deuda de IU? ¿y qué pasa con los miles de
militantes expulsados de IU? Es una locura
mantener la estructura de dos organizaciones
paralelas. Hay que aligerar las estructuras de
IU hasta el mínimo y fortalecer las estructuras
del PCE. Que cada organización con la que
compartamos proyecto que haga lo mismo. Del
XVIII Congreso deberían salir muchas cosas. Por
un lado que en las Agrupaciones que no se reunan
puedan y paralicen la actividad del Partido ser
disueltos los Comités. O por ejemplo que quienes
mantengan una línea política enfrentada a la del
PCE en los frentes de masas, no puedan seguir
permaneciendo en el Partido.
En la pasada Conferencia Política del PCE se
plantearon una serie de enmiendas que entonces
ni siquiera se permitió que se votaran. Se decía
entonces que pretendían abrir un debate
Congresual, y era algo "que aún no tocaba". Pues
bien, la Asamblea de IU pasó, y llega el momento
de afrontar el XVIII Congreso.
El XVIII Congreso deben empezar a prepararlo las
bases, los comités locales y provinciales, si es
que queremos que el PCE se vuelva a convertir en
lo que nunca debió dejar de ser. Esperar a que
los trileros lo preparen será perder una
oportunidad única para la reconstrucción del
Partido. Para que el PCE vuelva a ser el
referente de los trabajadores y trabajadoras, de
los estudiantes y los intelectuales, de la
Cultura con mayúsculas. Deberemos afrontar el
futuro con la vista puesta en la utopía, los
pies en el suelo, el corazón militante, la mano
tendida y el puño cerrado.
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