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Propiedad
de las palabras o ¿palabras sobre la propiedad?
Ramón Pedregal Casanova.
UCR 17 de
Febrero de 2009
Si quiere saber por qué los medios de
comunicación defienden o atacan, pregúnteles qué sistema de
producción, qué sistema de propiedad defienden y cuál atacan.
Cuando dicen de Chávez que quiere
perpetuarse en el poder están expresando su temor a que el
sistema de producción que Chávez pretende se acabe de asentar,
que el reparto social, que la eliminación de la miseria, que la
enseñanza generalizada, que la propiedad de los medios de
producción sea para beneficio de los trabajadores perduren, se
ponga por encima del sistema que durante toda la Histeria ha
sido el establecido: miseria generalizada, propiedad de de los
medios de producción y de la riqueza que producen los
trabajadores por parte de esa clase minoritaria, exclusiva y
ajena a los intereses de la mayoría de la población, que sólo
esa minoría tenga acceso a la enseñanza que conduce al control
de los medios generales de producción.
El problema para estos, para la clase que
históricamente vive del robo de la
plusvalía a los trabajadores es que, en el caso de Venezuela, el
petróleo, principal fuente de riqueza, ya no esta en toda su
medida en sus manos, en las manos de quienes viven a cuenta de
la mayoría de los venezolanos. Cualquier persona o decisión
popular que no lleve aparejada la apropiación por parte de esta
clase exclusiva de ladrones y asesinos sobre la riqueza general
será antidemocrática.
Disponen de la inmensa mayoría de los
medios de propaganda en Venezuela, en España y en general en el
mundo, pero ni aun así impiden que el pueblo de Venezuela elija
otro modo, otra manera, otro modelo de propiedad de la riqueza,
modelo que no les priva de lo que tienen si es productivo para
el país, pero sí emplea la riqueza de Venezuela en el pueblo de
Venezuela, emplea el fruto, la plusvalía del trabajo en los que
nunca habían recibido nada de parte de esos ladrones de élite
que robaban la riqueza.
Hablar de democracia siempre da para la
ambigüedad. Hablar de la propiedad general de la riqueza de un
país es más concreto. Hablar de la propiedad de los medios de
producción es más concreto. Hablar de las leyes que emanan del
sistema de producción, capitalista o socialista, también es
concreto. Hablar de que lo que era perpetuo era el capitalismo y
ha dejado de ser perpetuo es hablar del proceso histórico. Los
defensores del antiguo régimen explotador de los trabajadores
han perdido su hegemonía. Ahora escandalizan, ensucian el agua
para que no podamos ver, para que no podamos sacar conclusiones,
no quieren permitir que en la Historia se conozca la diferencia,
quieren perpetuar lo que habían dicho siempre al pueblo: que su
explotación era perpetua, que no pusiese esperanzas en ningún
cambio de la propiedad privada a la propiedad social, que
siempre tendría que trabajar y no disponer de medio alguno para
escapar de la explotación a la que le sometían. Lo que queda
claro en la Historia es que el capitalismo no es perpetuo, por
eso lanzan a sus ejércitos mercenarios de publicistas contra el
nuevo sistema de propiedad, la propiedad de los trabajadores, la
propiedad socialista.
Se habían aprendido tanto la palabra
“perpetuo” que cuando pierden llaman al mundo nuevo “perpetuo”,
dicen que se quiere “perpetuar”. Para los antiguos propietarios
lo principal en el lenguaje era tener la propiedad de las
palabras. Para los trabajadores las palabras deben poner luz
sobre la propiedad, sobre el modelo de producción, así lo
veremos más claro.
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