Nos juzgan, nos
condenan
Ramón
Pedregal Casanova.
UCR
19 de Mayo de 2009
Nosjuzganoscondenan. Dos en uno. Todos los días nos juzgan y… Hablan
y lo hacen tal cual los militares fascistas hacían en los simulacros de
juicios a los republicanos que defendían la legalidad republicana y
democrática: no necesitan razones, argumentos, pruebas, pues su
propósito es la condena de todo aquel que no los siga.
Era la
cadena ser, ocurrió así: el comentario era sobre “Shicko”,
la película de Michael Moore; uno de los opinadores que tiene fijo la
multinacional, dice: “Es que hace demagogia” (llama demagogia a lo que
Michel Moore expone: una comparación del sistema sanitario de EEUU con
el de Canadá y Cuba).
La
comparación estricta es un sistema, un método de comprobación por medio
del cual aprendemos desde párvulos; pero los datos concretos obtenidos,
a los sacerdotes que bendicen o condenan de acuerdo con el criterio de
la norma establecida desde los intereses de la multinacional, en esta
ocasión, no les sirven para emitir su condena, entonces, sin comentar
más, se acusa al cineasta de hacer demagogia.
Otro
sacerdote-opinador, no críticos, aunque se
presentan como tales, que forma parte del programa, declara a
continuación: “Y a estas alturas no vamos a creernos lo que nos cuenten,
ya somos maduritos”. El primero continua refiriéndose al sistema
sanitario cubano: “Yo no se, no lo conozco, pero vamos, no me voy a
poner a investigar, no me lo creo”.
Primero:
Los métodos de exposición comparada no les sirven.
Segundo:
Niegan la razón aportada por el conocimiento, por lo que se acude a los
principios: No necesito comprobar las cosas, mi verdad es una verdad de
fe, creo o no creo.
Tercero:
Que inventen ellos, yo prefiero no saber. Si el mundo se mueve o no, es
una cuestión de fe, mía, personal, y al que diga que la tierra se mueve,
a ese, le niego públicamente, y declaro que la razón es absurda, declaro
que el conocimiento no existe, que la llamada razón y el denominado
conocimiento son una patraña, el conocimiento y la razón ni se
desarrollan ni se adquieren, tan sólo vale la creencia: se cree o no se
cree. Esta forma me permite juzgarcondenar, dos en uno.
“El
País”, Lunes 4 de Mayo. Noticia: Declara un paquistaní: “Huimos del
ejército, no de los talibanes”. El periódico parroquialmultinacional
pone punto y seguido a la declaración y deja escrito a continuación:
“Increíble”. O sea: No me lo creo. Aquí, la fe, no la razón, se niega.
Sólo vale mi fe, mi creencia, la que forma mi ideología, fruto, como
todas las conciencias, de mi acción y mis intereses, de mis intereses y
mi acción.
¿Recuerdan esta?: “El que no crea en mi, se condenará”. Ya lo creo que
recuerdo esa frase, perfectamente, nos la han repetido tanto que resulta
despreciable, así pues, los que se dicen más modernos de los voceros de
la clase dominante la han transformado en otras, para que sonando
distinto produzca el mismo efecto, tienen el mismo contenido y
transportan a los oídos la negación de la crítica con la arrogancia
propia del ignorante, ese que quiere seguir tal cual es, un ignorante
interesado, un interesado que desde su conciencia desprecia el
aprendizaje. Alaban la negación del avance en cualquier aspecto de la
vida porque siente más seguridad sirviendo desde el pensamiento de quien
les utiliza. Ese que niega la razón lo hace porque la razón le cuestiona
a él y a sus amos, que le emplean para difundir la idea general de que
no hay nada que buscar que cambie la obediencia ciega por el pensamiento
crítico. Deben mantener firme el timón: “Eso es demagogia”. “A estas
alturas no vamos a creernos lo que nos cuenten, ya somos maduritos”. “Yo
no se, no lo conozco, pero vamos, no me voy a poner a investigar, no me
lo creo” “Increíble”.
Estos son
unos pocos ejemplos del lenguaje y las “ideas” que siembran los
informadores de lo que conviene al orden cuyo valor es la ley del mas
fuerte, de lo que llaman el ser competitivo, -mira como me parto de
risa- la ley del dinero.
La
comprobación de la realidad, el conocimiento, la reflexión, el contraste
como método, no les sirve, y eso que pueden mentir, que pueden manipular
los datos pues sólo hablan ellos y nada más que ellos, pero ya no llegan
ni a eso, su arrogancia les ha llevado al nivel de la “creencia”, que es
ejército contra la razón. Nosjuzganoscondenan; cuanto antes nos cuelguen
el cartel se creen más fuertes.
Así por
ejemplo en las conversaciones con creyentes de estos sacerdotes
radiofónicosperiodisticos de la multinacional, estos divulgadores de la
creencia, refiriéndose a los pueblos venezolano, boliviano, ecuatoriano,
cubano, les escuchamos frases como por ejemplo: “Son ignorantes” “No van
a cambiar nunca” “Los dirigentes que eligen tienen formas que me
producen rechazo” –lo de “no me gusta por la forma de hablar” lo han
difundido mucho- “No hacen más que gritarles” “No tienen educación”
“Los engañan” “¡Que van a votar si les comen el “coco”!” “Son
dictaduras”.
Ya saben:
“El que no crea en mí se condenará”. Ya saben, nosjuzganoscondenan, dos
en uno. Todos los días nos juzgan y…
Cuenta
Joseph Roth en una de sus novelas -¿“La marcha Radetzky”?, creo que sí-
que los obreros que venían de sus barrios pobres y apartados a
manifestarse, en silencio, por el centro de Viena, tras conocerse que
había triunfado la revolución en Rusia, los burgueses corrían a
esconderse en sus casas, cerraban puertas y ventanas y se les veía mirar
escondidos por los laterales de los visillos, cortinas, aberturas de las
persianas; cuanto miedo a aquellos que explotaban.
También
Howard Zinn, en su magnífico libro titulado “La otra Historia de EEUU”
muestra el documento en el que la burguesía declara a los sindicatos
obreros “enemigos del progreso” porque se proponían reducir la jornada
laboral de 16 horas a 14; también nos muestra documentos en los que las
mujeres trabajadoras llamaban a la huelga para ganar un poco más, los
hombres ganaban 3 y ellas 1, luchaban además para no trabajar de 4,30 de
la madrugada a las 19,30 horas, y salían los sacerdotes de la iglesia
capitalista a decir que eso no podía ser. ¿Qué pasó cuando llevaron a
cabo su primera manifestación? eran sastras: les mandaron a la policía a
apalearlas; como no se rindieron, los grandes sacerdotes del “no se
puede mover nada” lanzaron contra las trabajadoras a los marines, al
ejército, y las tirotearon hasta terminar con su resistencia, cazaron a
sus dirigentes, las encarcelaron, otras quedaron sin trabajo y no las
dejaron vivir. “Son unos ignorantes” “No cambiarán nunca” “Los
dirigentes que eligen tienen formas que me producen rechazo” “No tienen
educación” “Les engañan” “No me voy a poner a investigar” “Lo que hace
es demagogia” “No me lo creo” “El que no crea en mí se condenará”…
No soy
anarquista ni sostengo sus ideas en uno o en otro grado, más allá de
algún postulado general, pero ¿han oído hablar de Amadeu Casellas?;
tampoco estoy en la tendencia concreta de Enric Durán ¿han oído hablar
de él?; si he escuchado y machaconamente a los que nosjuzganoscondenan
emitir su condena de la candidatura II a las europeas, pero no he podido
saber lo que ellos, los condenados, dicen, porque los sacerdotes
radiofonicosperiodisticos y los popes de la iglesia capitalista no
permiten que se sepa. “Son unos ignorantes” “No cambiarán nunca” “No me
voy a poner a investigar” … “El que no crea en mi se condenará”.
“Que pase
la viuda”, decían los bedeles y militares fascistas que tras vencer a
los demócratas en la guerra hacían el paripé de juzgar a los
republicanos españoles: No los habían “juzgado” y se divertían con la
prevista condena. Eso hacen ahora: Nosjuzganoscondenan, dos en uno.
Prueba a
decirles por ejemplo: “Te recomiendo un libro, no te digo nada de él
para que tu mismo digas lo que piensas, se titula: “La otra Historia de
EEUU”, el autor es Howard Zinn. La contestación fue la siguiente: “Ni lo
he leído ni pienso leerlo. No tengo tiempo para pensar.”
Fue el
resultado de una conversación larga, 7 horas en torno a asuntos
relacionados con lo aquí expuesto.
Amigo
lector, usted si que tiene posibilidades de participar en la acción que
cambie el mundo. Los pueblos que luchan por ello, los individuos, se lo
agradecen desde lo más profundo aun sin saber que es usted en
particular, ¿qué importa eso? Aunque en realidad la acción que llevan a
cabo ellos, los pueblos, los individuos, le cambia a usted, nos cambia a
nosotros, empiece por utilizar la razón, el conocimiento concreto de la
realidad concreta, no de crédito a los que nosjuzganoscondenan; está en
el camino del intercambio para transformar la sociedad, está en el
camino de la solidaridad, de la mano apretada de los pueblos.