No van a parar
Noticias de
Guipúzkoa
16 de
Mayo de 2009
LA Ley de Partidos
le está dando un juego al Gobierno español -ahora es del
PSOE, pero lo mismo ocurriría con el PP- que ni siquiera
sospechaba cuando se aprobó en las Cortes. Todavía vivas las
perniciosas consecuencias de esa Ley antidemocrática,
eufórico y arrogante el recién estrenado Gobierno que
gracias a ella arrebató el poder al nacionalismo vasco, la
obsesión de los poderes del Estado español por hacer
desaparecer de la escena política a un sector importante de
la sociedad vasca ha vuelto a poner en marcha la maquinaria
ilegalizadora. Esta vez, rozando la extravagancia, ha puesto
en el punto de mira de la excepción democrática a una
candidatura presentada en Madrid, Iniciativa
Internacionalista, sobre la cual ha esparcido la sospecha de
ser un instrumento de ETA. Para ello ha echado mano del
curriculum político de Alfonso Sastre
, Doris Benegas y Ángeles Maestro , que en
su día y alguna vez figuraron en listas electorales, o
participaron en manifestaciones, o mantuvieron contactos
políticos, o tuvieron amigos entre la izquierda abertzale
oficial. La Abogacía del Estado ha trasladado la Inquisición
a Madrid, después de tanto haberla desplegado en Euskadi, a
la búsqueda del más mínimo pretexto que le permita
ilegalizar a toda una iniciativa política enraizada desde
tiempo atrás en la capital del Estado. Los inquisidores han
vuelto a sacar la lupas para rastrear firmas, fotos,
presencias, pancartas y hasta editoriales periodísticos,
porque cualquier indicio, o sospecha, o simple figuración
sirve para convertir en delincuentes, en peligrosos
terroristas, a ciudadanos sobre los cuales no existe ni una
sola denuncia por aquello de lo que les acusan. Estamos en
tiempo electoral, y al partido del Gobierno español le
interesa mostrarfirmeza contra cualquier intento de
"burlar la ley", en el ya habitual ejercicio de utilizar la
Ley de Partidos en beneficio propio. Lo peor de esta
práctica rastrera es que han llegado ya tan lejos en la
privación arbitraria de derechos políticos a un sector de la
sociedad vasca, que mientras les siga proporcionando
beneficios políticos partidarios no van a parar. Han perdido
ya toda la vergüenza democrática y, lo que es peor, con el
aplauso servil y fanático de la mayoría de los medios de
comunicación.