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No al Paro
José
Saramago
Cuaderno de Saramago
8
de Diciembre de 2009
Ante las manifestaciones que se están preparando en toda
Europa de protesta por el desempleo, escribi, a petición
de un grupo de sindicalistas, el texto que a
continuación se reproduce.
La gravísima crisis económica y financiera que está
convulsionando el mundo nos trae la angustiosa sensación
de que hemos llegado al final de una época sin que se
consiga vislumbrar qué y cómo será lo que venga a
continuación.
¿Qué hacemos nosotros, que presenciamos, impotentes, al
avance aplastante de los grandes potentados económicos y
financieros, locos por conquistar más y más dinero, más
y más poder, con todos los medios legales o ilegales a
su alcance, limpios o sucios, normalizados o criminales?
¿Podemos dejar la salida de la crisis en manos de los
expertos? ¿No son ellos precisamente, los banqueros, los
políticos de máximo nivel mundial, los directivos de las
grandes multinacionales, los especuladores, con la
complicidad de los medios de comunicación social, los
que, con la soberbia de quien se considera poseedor de
la última sabiduría, nos mandaban callar cuando, en los
últimos treinta años, tímidamente protestábamos,
diciendo que nosotros no sabíamos nada, y por eso nos
ridiculizaba? Era el tiempo del imperio absoluto del
Mercado, esa entidad presuntamente auto- reformable y
auto-regulable encargada por el inmutable destino de
preparar y defender para siempre jamás nuestra felicidad
personal y colectiva, aunque la realidad se encargase de
desmentirlo cada hora que pasaba.
¿Y ahora, cuando cada día aumenta el número de
desempleados? ¿Se van a acabar por fin los paraísos
fiscales y las cuentas numeradas? ¿Será implacablemente
investigado el origen de gigantescos depósitos
bancarios, de ingenierías financieras claramente
delictivas, de inversiones opacas que, en muchos casos,
no son nada más que masivos lavados de dinero negro, del
narcotráfico y otras actividades canallas? ¿Y las
expedientes de crisis, hábilmente preparados para
beneficio de los consejos de administración y en contra
de los trabajadores?
¿Quién resuelve el problema de los desempleados,
millones de víctimas de la llamada crisis, que por la
avaricia, la maldad o la estupidez de los poderosos van
a seguir desempleados, malviviendo temporalmente de
míseros subsidios del Estado, mientras los grandes
ejecutivos y administradores de empresas deliberadamente
conducidas a la quiebra gozan de cantidades millonarias
cubiertas por contratos blindados?
Lo que está pasando es, en todos los aspectos, un crimen
contra la humanidad y desde esta perspectiva debe ser
analizado en los foros públicos y en las conciencias. No
es exageración. Crímenes contra la humanidad no son solo
los genocidios, los etnocidios, los campos de muerte,
las torturas, los asesinatos selectivos, las hambres
deliberadamente provocadas, las contaminaciones masivas,
las humillaciones como método represivo de la identidad
de las víctimas. Crimen contra la humanidad es también
el que los poderes financieros y económicos, con la
complicidad efectiva o tácita de los gobiernos,
fríamente han perpetrado contra millones de personas en
todo el mundo, amenazadas de perder lo que les queda, su
casa y sus ahorros, después de haber perdido la única y
tantas veces escasa fuente de rendimiento, es decir, su
trabajo.
Decir “No al paro” es un deber ético, un imperativo
moral. Como lo es denunciar que esta situación no la
generaron los trabajadores, que no son los empleados los
que deben pagar la estulticia y los errores del sistema.
Decir “No al paro” es frenar el genocidio lento pero
implacable al que el sistema condena a millones de
personas. Sabemos que podemos salir de esta crisis,
sabemos que no pedimos la luna. Y sabemos que tenemos
voz para usarla. Frente a la soberbia del sistema,
invoquemos nuestro derecho a la crítica y nuestra
protesta. Ellos no lo saben todo. Se han equivocado. Nos
han engañado. No toleremos ser sus víctimas. |