J. M. Álvarez
UCR
21 de Noviembre de
2009
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La actitud cómplice de la dictadura encubierta española con la
dictadura abierta marroquí en el caso de la expulsión de Aminetu
Haidar, activista saharahui detenida en Lanzarote, es obvia y
así lo han entendido varias asociaciones, que están realizando
concentraciones de apoyo a la huelga de hambre iniciada por
aquella.
La Coordinadora Estatal de Asociaciones de Amistad y Solidaridad
con el Pueblo Saharaui va a denunciar en todas las capitales de
provincia la deplorable actitud del régimen de Madrid, por su
parte también han levantado su voz contra el complot represivo,
diversas organizaciones relacionadas con los derechos humanos,
partidos políticos, comités y grupos sociales.
El pasado 14 de noviembre (pocas horas antes de que sucedieran esos
hechos) pude ver en el informativo de una televisión pública,
imágenes de una manifestación a favor del Sáhara, donde los
ciudadanos exigían la autodeterminación para ese país y la
liberación de los presos políticos saharauis. Está muy bien
manifestarse por una causa justa (que comparto plenamente), pero
ello, no “compromete peligrosamente”, al tratarse de un asunto
externo.
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¿Mostrarán alguna vez esos activistas su solidaridad con los presos
políticos vascos, anarquistas y comunistas revolucionarios como-, entre
otros muchos- Manuel Pérez Martínez,"Camarada Arenas", de quien hasta el
periódico El País dijo, tras su detención, que la policía española no
tiene datos para implicarlo en atentados terroristas? Desde luego, con
compañeros de viaje como la ultraderechista Rosa Díez (presente en la
manifestación citada, por cuestiones electoralistas), será imposible.
Lavarse las manos (para limpiarse la conciencia) con lo que ocurre
fuera, e ignorar lo que ocurre dentro, es el peor camino para que cuando
vengan a por todos, sea ya demasiado tarde.