"¡Mamá,
quiero ser eurodiputao!"
Josep Esteve Rico Sogorb
UCR 1 de
Febrero de 2009
En esta época de crisis y recesión económica brutales
tenemos que apretarnos el cinturón TODOS. Y me refiero a
todos: pobres y ricos, obreros y empresarios,
artistas y políticos. No esta la economía mundial –y por
supuesto, la española- para derroches, malgastos y
despilfarros; sino para ahorrar lo que se pueda –si es
que se puede, claro, porque no llegamos a fin de mes–
aguantar con lo justo necesario y consumir
inteligentemente sin excesos caprichosos innecesarios.
Estamos en 'vacas flacas' y huelgan las ostentaciones –a
pesar de las recomendaciones de los expertos económicos,
Gobiernos y Administraciones Públicas– que algunos
poderosos siguen mostrando, dando un mal ejemplo a la
ciudadanía. Sin ir más lejos, sorprende pero a la vez
indigna el hecho de que, precisamente en crisis y cuando
cabe gastar menos, congelar sueldazos e incluso reducir
éstos, el Parlamento Europeo anuncie que a partir de
julio y en virtud de no se qué nuevo estatuto o reforma
reglamentaria que entrará en vigor en tal fecha, sus
señorías los eurodiputados cobrarán un incremento de más
de 4.000 euros unido a los miles similares que ya vienen
cobrando, con lo cual resulta ser como doblarse el
sueldo.
Me dirán algunos que dicho 'plus'
está justificado por todo aquello de que en Estrasburgo
trabajan mucho –será los portavoces, porque los demás
van a apretar el botón y hacer bulto- que la Eurocámara
se halla muy lejos y que por la enorme distancia el
viaje sale caro, que se incluyen los nada baratos
alojamiento, transporte y alimento, etcétera. Vale,
vale, de acuerdo. Pero, tal incremento salarial
europarlamentario es más propio y viable en bonanza y
'vacas gordas', cuando la economía es boyante, cuando no
importa o no nos molesta tanto y no le concedemos mayor
importancia, tan solo un simple comentario tipo 'bah,
cosas de políticos, que bien viven, pero mientras a mi
no me falte trabajo y bienestar, que más da que se suban
el sueldo'. Así que, en crisis, lo negativo se vé más,
mayor y grave. Los que menos poseemos, a sufrir
apreturas y reducciones salariales pero la clase
dirigente no se priva, todo lo contrario. Pues, muy mal,
pues se agrandan el abismo y la desigualdad entre clases
sociales: los ricos continúan igual de ricos o lo son
todavía más, y los pobres –nosotros, los 'parias del
mundo'– aumentamos en número y somos más pobres. El
Parlamento Europeo debería imitar a gobiernos que
aplicaron restricciones y anular el excesivo incremento
salarial –bastaba con subir el sueldo mínimamente o
congelarlo, que no es moco de pavo- apretándose también
el cinturón.
El propio Obama, en su primer día
como presidente, congeló jornales a asesores y
funcionarios de la CasaBlanca, y molesto porque los
agentes de bolsa se han estado lucrando con elevadas
primas y comisiones desde que se inició la crisis,
ha impuesto normas económicas restrictivas. Y es que a
los insolidarios egoistas poderosos les importa un
bledo la penuria de la mayoría y las medidas de los
Gobiernos. Van a enriquecerse incluso en crisis, aunque
sea 'por lo bajini', por qué no. Total, que menudo
ejemplo el de la Eurocámara. No me extrañaría que a
partir de ahora los niños, ante la pregunta sobre qué
quieren ser de mayor, respondan: '¡Mamá, quiero ser
eurodiputao!'
--------------------
Josep Esteve Rico Sogorb es escritor,
poeta, blogger, articulista