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No consiento que se hable mal de Franco en mi

 presencia. Juan  Carlos «El Rey»   


 

Madrid y la política espectáculo

 

Miguel del Mazo

 

UCR 3 de Noviembre de 2009

  

 

 

      El jaleo fenomenal que se está montando con la renovación de la presidencia de Caja Madrid tiene en vilo en las últimas semanas a los medios de comunicación, y a través de ellos, a todos los ciudadanos. La virulenta pelea que enfrenta a Aguirre con Gallardón por el control de la caja domina los medios, donde se exhibe la lucha entre los dos dirigentes populares  en una aparatosa escenificación. Como en ocasiones anteriores, la política queda convertida en un gran espectáculo con personajes y tramas argumentales de intensa carga dramática en una abierta lucha por el poder. En este caso se da una imagen un tanto teatralizada en los medios de comunicación, se habla de Blesa y de Rajoy, y de la pugna entre Gallardón y Aguirre, mientras el PSOE interviene proponiendo “un técnico”, intentando poner cordura y un toque de profesionalidad. Titulares que ocupan durante semanas y meses espacios en periódicos, radio y televisión. El enorme poder económico que representa Caja Madrid se alza como nudo gordiano por el que pugnan los candidatos de la derecha en busca del poder supremo en su partido. En todo caso, y a pesar de su feroz enfrentamiento, tanto Aguirre como Gallardón, en última instancia, sirven a los mismos intereses en la gestión de la Caja. Uno no es menos neoliberal que la otra.

 

       Pero el protagonismo de estos personajes tan estridentes que tan a las claras pelean por el poder dentro del PP, deja sin explicar varias incógnitas sobre el destino de Caja Madrid, y que tienen una importancia considerable: ¿Cuál es el futuro que le aguarda como entidad bancaria? ¿Dónde, a qué bolsillos, van a ir los ingentes beneficios que la Caja ha generado todos estos años, incluso con la crisis? ¿Van en su mayoría a la Obra Social? ¿Cuál va a ser la política crediticia referida a la compra de vivienda, a los préstamos a las familias y a los autónomos? ¿Qué importantes operaciones financieras va a realizar y en beneficio de quién? ¿Quién está siendo beneficiado con los cambios introducidos en la entidad en los últimos años? ¿Qué cambios se harán por los gestores de la caja una vez se renueve la dirección? Estas son las cuestiones que no aparecen en los medios de comunicación a pesar de ser las de mayor importancia, o precisamente por esto mismo. Estas preguntas deberían ser respondidas por el candidato a presidente de Caja Madrid, pues afectan a un importante sector de la economía madrileña y nacional.

 

Para responder las anteriores preguntas podríamos echar mano de algunas noticias publicadas en los últimos meses. En agosto pasado, informaba Idealista.com que el promotor de viviendas conocido como “el pocero bueno” declaró que “Caja Madrid me dejó tirado el día que fichó a Ronaldo” en referencia a que la caja le había denegado el 16 de junio la financiación a que se había comprometido para que pudiera construir los pisos para jóvenes a buen precio mientras en la prensa se anunciaba que la misma entidad había financiado 76 millones de euros al fichaje más caro de la historia del fútbol, Cristiano Ronaldo.  Y hoy mismo se ha conocido que Gerardo Díaz Ferrán, el presidente de la CEOE, ha obtenido un importante crédito de Caja Madrid para su empresa, que pasa últimamente por dificultades.

 

       Otro tema del que no se habla son los clientes de la entidad. ¿Tienen algo que decir en todo este vodevil los cientos de miles de impositores de la entidad? Es evidente que no, pues carecen de voz y voto. Todos los ahorros y nóminas de miles de ciudadanos, clientes de Caja Madrid, que no ven más beneficio por sus depósitos que la guarda del depósito mismo y unas pocas transferencias, ayudan anónimamente a crear una colosal riqueza. Caja Madrid, la cuarta entidad financiera del Estado, está considerada como una de las grandes de la banca, con 622,3 millones de euros de beneficio neto, de enero a septiembre de este año, según datos ofrecidos por el diario EL PAÍS. A pesar de los buenos resultados obtenidos en los últimos años, los clientes de esta caja de ahorros han sufrido en este periodo un cambio en el trato recibido por la entidad, que ha pasado a cobrarles diversas comisiones y les penaliza si no alcanzan un determinado saldo medio mensual. Como en los demás bancos. Los pobres ya no son bien tratados en la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid.

 

      A falta de respuestas claras sobre las incógnitas que se ciernen sobre Caja Madrid y teniendo en cuenta la afición de los actuales gestores de la entidad por la gestión privada de los servicios públicos, algunos podríamos pensar que la sombra de la privatización planea sobre la caja madrileña, una amenaza que el futuro se encargará de aclarar. Mientras tanto y con el fin de distraernos de estos temores recurrentes, políticos airados saldrán a escena para representar la enésima lucha por el poder para la contemplación general de la ciudadanía.

 

 

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