En el tema de Caja Madrid
el PP está dividido entre Aguirristas y Gallardonistas. PSOE, IU y
sindicatos, en vez de aprovecharlo para defender un modelo de
izquierdas para Caja Madrid, han desperdiciado la ocasión
defendiendo por separado sus respectivas parcelas de poder. La
situación permitía debatir algo más que los cargos.
Cada parte de la izquierda madrileña (PSOE, IU, CCOO-Madrid,
UGT-Madrid y CCOO-Comfia) ha antepuesto su legítimo interés
particular por tener un espacio en el futuro Consejo de
Administración, al más legítimo interés general por hacer de Caja
Madrid un verdadero instrumento a favor de un cambio de modelo
productivo. Un modelo que aleje a Caja Madrid de ser la que financia
las políticas especulativas urbanísticas y de endeudamiento
faraónico del Ayuntamiento y la Comunidad.
¿Una Caja Madrid del ladrillo o un Caja Madrid más social?
La situación de enfrentamiento entre Aguirre y Galardón
abría la posibilidad de una crítica de izquierdas de ese modelo de
crecimiento de "tuneladoras, ladrillo y deuda", que con el déficit
presupuestario está ahogando los sectores públicos madrileños y
propiciando una política de privatizaciones que se alienta desde
Caja Madrid.
También se ha perdido una ocasión de oro para unir a la izquierda y
profundizar en la división de la derecha. Todos y cada uno de los
componentes de la izquierda fue a hablar por su cuenta con Aguirre.
Todos y cada uno de ellos fueron a ver qué pasaba con los cargos. Se
desperdició así la posibilidad de ir todos a debatir del modelo de
caja.
Una Caja no es un Banco
Cajas y bancos no son lo mismo. Los poderes políticos de
las comunidades autónomas tienen un papel determinante en el Consejo
de Administración de las cajas, en el que participan también
representantes de organizaciones políticas con presencia
institucional, sindicatos, etc. Ese control político debería servir
para garantizar un control por parte de la sociedad de las cajas y,
en este sentido, orientar su actividad económica.
Caja Madrid debería ser más social. Lejos de ello, se ha dedicado
esencialmente al capitalismo financiero puro y duro. Ninguna
presencia institucional de la izquierda social o política en Caja
Madrid ha podido cambiar esa realidad de negocio. Por ello el común
de los mortales no ven diferencia entre una caja y un banco. Ni
entienden la aparente guerra de sillones.
