Listas contaminadas
Rafael Torres
Diaros del Siglo XXI
10 de Febrero de 2009
Si el celo que se pone en detectar la
"contaminación" de las listas del independentismo vasco se
extendiera a toda clase de listas electorales, muchas de éstas
serían declaradas, igualmente, ilegales. Se trata, desde luego,
de dos clases distintas de "contaminación", pero ambas, según
las leyes vigentes, nocivas para la democracia.
La primera "contaminación", la que alude al recurrente
travestismo del brazo político de ETA, concita en su contra
todas las iras y todas las potencias del Estado, pero la
segunda, la que se deriva del latrocinio, el chalaneo y el
despojo a que, dados sus antecedentes, pudieran entregarse
algunos candidatos de los partidos "bien", no encuentra la misma
diligente oposición de las instituciones, hasta que es tarde.
Cuando ya es tarde, y se descubren los pufos y las bellaquerías
de, por ejemplo, alcaldes y concejales, entonces diríase que la
Justicia actúa porque no le queda más remedio que actuar, pero
si la Fiscalía, o alguna inspección que me parece que no existe,
hubieran echado en su día un vistazo a las listas en las que los
cacos se habían presentado con inmejorables resultados para
ellos, tal vez las habrían visto enormemente "contaminadas".
Estos días se habla del último operativo del juez Garzón, la
desarticulación de una cuerda de logreros, tunantes y
comisionistas próximos, demasiado próximos, a cargos públicos
del Partido Popular. Puede que esos imputados "contaminaran" a
cargos públicos, pero también puede que éstos ya vinieran de
casa en franca disposición a "contaminarse". Se verá. Pero lo
que hay que ver, escrutar minuciosamente más bien, son las
listas de los partidos "bien".