Lo que es sorprendente es que este canto
a la libertad continúe en la narrativa
liberal cuando la experiencia de tal
tradición política ha sido tan opuesta a
su credo. Fue precisamente el
intelectual más famoso de esta
tradición, Milton Friedman, definido por
el diario liberal estadounidense The
Wall Street Journal como “el
luchador por excelencia por la libertad”
(17.11.06), el que defendió con mayor
ahínco la enormemente represiva
dictadura del General Pinochet,
mostrándola como un ejemplo al resto de
América Latina (ver su entrevista a la
revista Times 02.02.08). En
realidad, la historia de los partidos
liberales en América Latina ha sido la
historia de apoyos a las fuerzas más
represivas de aquel continente. Un
último ejemplo de ello ha sido el apoyo
de la Internacional Liberal al golpe
militar de Honduras nombrando nada menos
que Vicepresidente de tal Internacional
al golpista Micheletti que lideró el
golpe que depuso al Presidente Zelaya,
iniciándose una represión en el que los
oponentes al gobierno Micheletti han
sido asesinados, torturados,
encarcelados y (el propio Presidente
Zelaya) exiliados. Y, por si no fuera
poco, el presidente de la Internacional
Liberal visitó Honduras en apoyo del
gobierno golpista, un golpe que ha sido
condenado (y el gobierno Micheletti
considerado ilegítimo) por todos los
gobiernos de la UE. Convergencia
Democràtica de Catalunya, por cierto, no
ha criticado el apoyo ofrecido por la
Internacional Liberal a tal gobierno
ilegítimo y opresor. Tampoco se ha
desvinculado de tal postura otro
liberal, Mario Vargas Llosa, que
continúa promoviendo su liberalismo en
las páginas de El País. Todos
ellos continúan callados frente a la
farsa de las llamadas elecciones que se
están desarrollando en Honduras en
condiciones donde los partidos que se
oponen al golpe son reprimidos y sus
medios clausurados. ¿Dónde están los
liberales de España que dicen que
defienden la libertad? ¿Los han oído
ustedes?
¿Cuál es
la libertad que el liberalismo defiende?
Todos aquellos hechos nos llevan a
hacernos la pregunta ¿qué es lo que los
partidos liberales entienden por
libertad? Para responder a esta pregunta
basta analizar cuáles son los grupos y
clases sociales que se han beneficiado
más de las políticas liberales. Y los
análisis empíricos dan una respuesta
contundente. Las clases empresariales y
las rentas superiores son las que se han
beneficiado más de tales políticas a
costa de las clases populares. La
oposición de los partidos liberales a
políticas redistributivas del estado, al
gasto público que refuerzan la
protección social, el énfasis en la
reducción de la carga fiscal (sobre todo
de las rentas superiores), su hincapié
en la desregulación de los mercados
laborales (facilitando el despido) y
toda su batería de propuestas
incrementan los beneficios empresariales
e incrementan los ingresos de las rentas
superiores a costa de las rentas medias
e inferiores. La evidencia existente en
la bibliografía científica muestra
claramente que a mayor fuerza tiene el
liberalismo en un país, más incrementan
las rentas del capital a costa de las
rentas del trabajo. Esto es precisamente
lo que ha ocurrido en ambos lados del
Atlántico durante los últimos treinta
años (desde el inicio de la época
liberal, con el Presidente Reagan en
EE.UU. y Margaret Thatcher en Gran
Bretaña). Beneficiar a las rentas
superiores ha sido un objetivo de tales
políticas, pues asumen que la riqueza
que se crea en la cúspide se filtra a
todos los demás. Fue el Presidente
Reagan el que en su discurso inaugural,
lo definió claramente. “Tenemos que
favorecer a las rentas superiores, pues
la riqueza que se crea en la cúspide se
irá filtrando al resto de la sociedad”.
El problema con este enunciado es que
tal riqueza durante su mandato no se
filtró al resto de la población. Al
final de su mandato, el 5% de la
población de renta superior del país vio
crecer su renta un 368%. Para el 90% de
la población la renta permaneció
prácticamente constante, y para el 40%
de la población (de ingresos
inferiores), la renta descendió.
El desarrollo de las políticas públicas liberales ha
sido negativo para las clases populares
también en Europa. Tal como he
documentado en otro escrito (La
silenciada causa de la crisis. Público.
19.03.09), la masa salarial y los
beneficios laborales y sociales han
disminuido durante el periodo liberal en
Europa. Y la tasa de crecimiento
económico en la UE ha sido mucho menor
durante tal periodo que en el periodo
1950-1980, cuando las políticas públicas
favorecieron el keynesianismo.
Esta situación fue incluso más acentuada en
América Latina, donde el crecimiento
económico per cápita pasó de ser un 89%
durante el periodo 1960-1980 (época
keynesiana) a un 9% en el periodo
1980-2000 (época liberal), consecuencia
de políticas económicas liberales
(promovidas por el Fondo Monetario
Internacional y el Banco Mundial), lo
cual explica el surgimiento de gobiernos
opuestos a tales políticas en la mayoría
de países de aquel continente, donde
tales gobiernos han sido hostilizados
por los partidos liberales que, como
ocurrió en Honduras, llegan incluso a
liderar golpes militares en contra del
cambio. ¿Es ésta la libertad que piden?
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Vicenç Navarro es catedrático de
Políticas Públicas. Universidad Pompeu
Fabra, y Profesor de Public Policy. The
Johns Hopkins University
(www.vnavarro.org)