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La historia se repite
Ángel Luis
Castellano Bobillo
UCR
11 de Marzo de
2009
Hace 29 años las calles de Mota del Cuervo
fueron recorridas por cientos de falangistas, la gran mayoría de
fuera del municipio, aunque también algunos moteños
desempolvaron su “camisa azul”, para todos juntos proferir
insultos contra el Alcalde comunista elegido democráticamente en
las primeras elecciones municipales después de cuarenta años de
dictadura. Insultos en una manifestación en protesta por la
retirada de un busto del fundador de Falange Española de la
Plaza Mayor. ¿Cuál fue la reacción del PCE y de la izquierda?
Pues no caer en la provocación ni responder con el insulto como
ellos.
Éste busto, como la cruz retirada ahora
del espacio público y que contiene los símbolos del Estado
dictatorial y del partido cuya ideología y organización fueron
el sustento del franquismo, fueron instalados tras la victoria
de la “Cruzada Española”, como la definió la Iglesia católica,
entidad que llevó “bajo palio” a Francisco Franco.
“La Cruzada Española, -como la definen en
su Martirologio de Cuenca publicado en el año 1947-, no fue una
nueva guerra civil, sino una guerra nacional y humana, en su más
sentido noble sentido, impuesto por la defensa personal y
defensa de la Patria, de la Religión y de los Derechos más
sagrados e inalienables del Hombre, conculcados y negados
violentamente por cuadrillas de criminales y ladrones”. Este
“Martirologio” es “el acta oficial de la Cruzada en la Diócesis
conquense y una parte de la Carta Magna de la España de todos
los tiempos”(sic).
Otra Carta Magna, en este caso aprobada
por la inmensa mayoría de los españoles en aras de la
reconciliación, la constitución de diciembre de 1978, es la que
ampara el derecho de los que se han manifestado, 29 años
después, por las calles de Mota del Cuervo. Un derecho que junto
a otros muchos fueron arrancados y usurpados a los ciudadanos
con la victoria de Franco y su ejército “inflamado por la fé y
por el patriotismo”. Todavía no conocemos ninguna declaración de
la Iglesia católica condenando la dictadura y pidiendo perdón
por su actitud.
Será porque, como recogía el Martirologio
comentado, compartían y comparten que ““rojo” es un “término
execrable, es el color del sacrilegio, rojo es el furor de rabia
vesánica y bestial y rojas son las llamas infernales
destructoras de templos y objetos sagrados”(sic). Muchos de esos
moteños y conquenses “rojos”, “enemigos de la religión y
destructores de España”, todavía yacen en enterramientos
irregulares, víctimas de detenciones arbitrarias, desapariciones
y asesinatos, y sus familias no pueden honrarles un sencillo
recuerdo y homenaje porque no saben donde están o no pueden
enterrarlos dignamente en su pueblo. ¿Por qué no se preocupan
por esto y si por defender que la simbología de un régimen
dictatorial todavía siga presente en los pueblos de Cuenca y más
aún en los templos religiosos (véase la cruz de Jose Antonio en
la catedral de Cuenca) que se restauran y conservan con dinero
de todos, de los de derecha y de los de izquierdas.
Pues eso, 29 años después la historia se
repite. Ésta vez la convocatoria, aparentemente anónima, la
suscribió el portavoz del PP en el Ayuntamiento de Mota del
Cuervo, para “defender el patrimonio histórico local”. Poco
dijeron cuando se llevaron a cabo obras en la iglesia parroquial
para renovar el solado de la misma e instalar un sistema de
calefacción, y que no contaba ni con permiso de obras ni con la
autorización de la Comisión provincial de Patrimonio. Tuvimos
que ser los concejales de IU los que denunciáramos la cuestión.
29 años después, la Derecha vuelve a
ejercer su derecho democrático y constitucional de manifestación
en Mota del Cuervo, con la presencia de dirigentes provinciales
del PP, para criticar la retirada de simbología que representa
un régimen responsable de miles de víctimas y de la represión
más cercana, la que se dio en los pueblos donde todo el mundo se
conocía. Por favor, señores y señoras del PP suelten lastre de
una parte de su pasado y la próxima vez salgan a la calle por
ejemplo en contra de la crisis económica y en defensa de los más
de 400 moteños que están desempleados. Son un partido político
que representa a casi la mitad de la población, sean serios y
cumplan con la misión de colaborar con el resto de fuerzas
políticas del municipio y en coalición con toda la sociedad
moteña en seguir haciendo de Mota del Cuervo un pueblo próspero
y moderno. El futuro es de todos.
Y por favor, ustedes y el Obispado, dejen
de cuestionar la legitimidad de un gobierno municipal elegido
democráticamente en las urnas y un acuerdo plenario mayoritario
que tiene el aval de una ley aprobada por los máximos
representantes de la soberanía popular en el Congreso de los
Diputados.
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Angel Luis Castellano Bobillo
es Concejal IU Ayuntamiento de Mota del Cuervo
(1999-2003)
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