El
Tribunal Supremo español ha prohibido a los ciudadanos que
integran la lista electoral para las elecciones europeas
Iniciativa Internacionalista-La Solidaridad entre los Pueblos (IISP)
ser candidatos.
Los argumentos de la Abogacía General del
Estado y el Ministerio Público contra esta candidatura son que
se trata de una lista "pilotada" por ETA para "elevar la moral"
de sus bases.Tanto la Fiscalía como el Gobierno
sostienen que el número uno de la candidatura de IISP, el
dramaturgo Alfonso Sastre, es el "banderín de enganche" elegido
por ETA para enviar "una clara señal a sus votantes" de cuál es
la lista que deben apoyar para obtener un escaño en el
Parlamento Europeo. La demanda ha sido interpuesta “tras
analizar a los promotores, avalistas, representantes y las
conexiones entre los integrantes de la lista con el entorno de
ETA”.
El diario El País detallaba esas
relaciones que consistían en
que Alfonso Sastre había sido alguna vez candidato de Batasuna o
que Doris Benegas había participado en mítines de la izquierda
abertzale o en homenajes a algún militante. De esta forma se
acusa a una candidatura integrada por ciudadanos cuyo origen
ninguno es vasco, de estar al servicio de un grupo armado que
lucha por la independencia vasca.
Como en anteriores prohibiciones de candidatos, se trata de
personas que no están implicadas en ningún procedimiento penal
ni pesa sobre ellos acusación ni delito alguno, pero que, en
aplicación de la Ley de Partidos, para ellos no existe el
derecho a ser elegido como representante ciudadano para ninguna
institución.
Otras organizaciones de izquierda que se presentan a las
elecciones europeas, como Izquierda Anticapitalista y el Partido
Comunistas de los Pueblos de España, han expresado su
indignación por la prohibición. En cambio, en el seno de
Izquierda Unida no parece haber unanimidad de criterios.
Mientras que Kontxi Bilbao, candidata a las elecciones europeas
de EB (la marca vasca de IU), ha mostrado su desacuerdo con la
decisión judicial y ha añadido que la ley de partidos "persigue
ideas" y tiene "consecuencias muy negativas para la democracia";
el cabeza de lista, Willy Meller, ha dicho que acata la
sentencia "a la espera de lo que diga el Constitucional" y ha
puntualizado que, en un Estado de Derecho, "por encima de
posiciones políticas lo que prevalece es la interpretación
judicial". Por su parte, ningún órgano de dirección de IU se ha
pronunciado, tampoco su coordinador Cayo Lara y en la página web
de la organización no existe ninguna referencia a la prohibición
de una candidatura a las elecciones europeas.
En
la dirección de Izquierda Unida, donde como es sabido se integra
el Partido Comunista de España, no parecen recordar que Alfonso
Sastre militó en ese partido o que Ángeles Maestro, también
candidata de Iniciativa Internacionalista, fue diputada nacional
por la coalición. Es evidente que ninguno de los dos ha cambiado
sus ideas políticas aunque ahora se sitúen en una lista
diferente a la de IU o del PCE.
Vale la pena también recordar que la lucha de Alfonso Sastre por
la democracia le llevó a estar en prisión durante los últimos
años de la dictadura. Con la supuesta democracia actual,
aquellos ministros franquistas no tuvieron obstáculos para ser
diputados o presidentes autonómicos mientras que Sastre hoy no
puede presentarse a las elecciones.
Si el sistema de censura previa para ser
candidato electoral previsto en la Ley de Partidos, aplica
criterios de prohibición a quienes han tenido “relación” con
Batasuna, asistido a algún homenaje de alguien considerado
terrorista o un mitin de esa organización, o no haber condenado
la violencia de ETA, probablemente,
como señalaba el candidato de Izquierda
Anticapitalista, Carlos Fernández Liria,
seamos miles los que no tenemos el derecho a ser elegidos en
unas elecciones. Fue algo que no consideró adecuadamente
Izquierda Unida cuando se abstuvo en la votación de la Ley de
Partidos, y que ahora tiene la oportunidad de enmendar parte de
aquel error. No pronunciarse ante la prohibición, bien
formalmente como organización o a través de su coordinador
general, convierte a Izquierda Unida en otra pieza más de la
deriva totalitaria del sistema político español. Muchos de los
votantes de Izquierda Unida no compartimos ni la lucha armada de
ETA ni comprendemos las demandas independentistas de la
izquierda abertzale pero pensamos que esta ilegalización es el
mayor atentado a la democracia española en muchos años.
Ignorarlo supondría el absoluto desprecio a los miembros o ex
miembros de Izquierda Unida y del Partido Comunista de España
que tanto lucharon por las libertades en España. Entre ellos,
Alfonso Sastre. Hasta hoy, muchos militantes comunistas y de
Izquierda Unida estábamos orgullosos de pertenecer a la
organización que más había luchado por la democracia en España,
quisiéramos seguir estándolo.