Secretariado
Permanente de la CGT
Rojo y Negro 10 de
Octubre de 2009
La encuesta del Instituto Nacional de
Estadística (INE) sobre la estructura salarial
en el estado español, muestra las graves
desigualdades que las trabajadoras y
trabajadores sufrimos, dependiendo de :
1. La posición que se ocupa en la escala social
y en la empresa. Los directivos de las empresas
de más de 10 trabajador@s ganan
61.660,60€, tres veces más que el salario medio
(20.390,35€).
2. Ser hombre o mujer. La ganancia media anual
se sitúa en 20.390,35€. Los hombres tienen una
ganancia media de 22.780,29€ y las mujeres de
16.943,89€. Además, esta desigualdad se padece
en todas las franjas salariales (en la franja
alta las remuneraciones de la mujer son menores
en un 50% ; en la franja media son
significativamente menores ; y en la franja
baja, las mujeres que perciben el SMI suponen
casi 3 veces la de los hombres).
3. La nacionalidad : Un asalariad@ nacional
(media de ambos sexos), percibe 20.390€. Si es
de algún país europeo no perteneciente a la UE,
percibe 12.630€ y si es de algún país de América
Latina percibe 13.494€.
4. Lugar de residencia. Mientras una persona
asalariada que reside en Madrid percibe
24.242,08€, otra que trabaja en Extremadura, se
tiene que conformar con 16.298,30€. La
desigualdad entre el extremo alto y el bajo,
suponen 8.000€, es decir perciben un 33% menos.
5. El tipo de contrato laboral. Si la persona
asalariada tiene un contrato temporal (+ de 5
millones), su ganancia media anual disminuye en
un 31,4% con respecto a la de una persona
asalariada con contrato indefinido.
6. El sector laboral. En el sector financiero,
el salario medio es de 38.870,30€, mientras que
en el sector de hostelería su salario se queda
en 14.000,12€.
Esta desigualdad social reflejada en la
estructura salarial aumenta o disminuye según
las políticas fiscales que se apliquen, pudiendo
servir de corrección o de agravante de dicha
desigualdad. Las políticas fiscales progresivas,
redistribuyen la renta ya que contribuyen más
quienes perciben más rentas mientras que con las
políticas fiscales regresivas, quienes menos
perciben, que somos la mayoría, financiamos las
rentas y patrimonios de la minoría rica.
Las políticas fiscales, desde la entrada en
vigor del Tratado de Maastricht (1993) de los
distintos gobiernos del estado español, se han
puesto al servicio de los ricos, poderosos,
financieros y multinacionales. Todos han
legislado para limitar el déficit del estado al
3% y que la deuda no sobrepase el 60%, actuando
sobre los gastos y reduciendo sensiblemente los
gastos sociales : la sanidad pública en
regresión ; los subsidios de desempleo no
garantizan ni en cuantía ni en tiempo la
posibilidad de una vida “digna” ; las pensiones
siguen sin cubrir las necesidades vitales para
llegar a la suficiencia ; no existen escuelas
infantiles públicas suficientes ; no se protege
a las personas con dependencia ; la pobreza
relativa y absoluta o la exclusión agarra cada
vez a más personas…
La medida fiscal de subir el IVA, adoptada en la
propuesta de PGE para el 2010, no sólo es una
estafa por requerir, de la inmensa mayoría de la
población, que transfiramos nuestras escasas
rentas salariales (el 63% de la población
asalariada percibe menos de 1.100 euros) y
nuestras exiguas prestaciones de desempleo
(medias de 833 euros) y/o pensiones (medias de
735 euros), a las arcas públicas, a través del
IVA general en el consumo vital (alimentación,
transporte, energía), sino que, además, actúa en
el sentido contrario de la equidad. El sistema
financiero sigue con los avales y fondos de
reserva garantizados con dinero público. Los
empresarios, que son quienes destruyen empleo y
despiden a miles y miles de personas, siguen
percibiendo de las arcas públicas más de 10.000
millones de euros por medio de políticas
denominadas “fomento de empleo” y reducciones
significativas de sus impuestos (bien de rentas
de capital, bien de impuestos de sociedades).
No existen políticas diferenciadas en ninguna
“fuerza” política. Todas persiguen lo mismo :
asegurar el mercado privado, el sistema
capitalista y la tasa de ganancia de los ricos,
patronal, directivos, altos cargos. Para CGT,
sólo la ruptura con este modelo, nos dará una
posibilidad a las personas y al planeta, para
poder tener una vida digna basada en la justicia
social para todos y todas.