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Ideas para
que Zapatero reduzca el déficit
Ecologistas en acción
14 de septiembre de
2009
Zapatero pidió ayer en el debate sobre la crisis que se le dijera por
dónde recortar el gasto “de una manera significativa para reducir el
déficit. ¿Qué líneas de alta velocidad o autovías aplazamos sine die?”.
Pues bien, Ecologistas en Acción quiere darle unas cuantas ideas en este
sentido.
El Gobierno persiste en su idea de dedicar grandes inversiones a las
infraestructuras, sobre todo autovías y líneas de AVE, como forma de
reactivar la economía. Si las virtudes que le asigna el Gobierno a las
grandes infraestructuras de transporte fueran ciertas (enorme generación
de empleo, dinamización económica…), la situación en España debería ser
muy distinta a la que es. Efectivamente, puesto que somos el país
europeo con más kilómetros de autovías y autopistas –y en 2012 seremos
el que cuente con la mayor red de alta velocidad ferroviaria del mundo–,
no deberíamos tener una tasa de paro tan alta y la crisis apenas debería
notarse… salvo que las cosas no funcionen del modo que nos dicen.
Todo parece indicar que es así. Multitud de estudios concluyen que a
partir de un cierto umbral en la dotación de grandes infraestructuras
–que en España hemos superado de largo–, cualquier inversión en nuevas
obras puede ser contraproducente para el desarrollo desde una estricta
visión economicista, sin hablar de su impacto ambiental y social.
En este sentido, uno de los estudios más relevantes es el informe del
grupo de asesores creado por John Major en los años 90 para evaluar un
plan de construir 500 nuevas carreteras en Reino Unido. Este grupo,
conocido por sus siglas en inglés, SACTRA, publicó en 1999 Transport and
the Economy, donde analizaba la relación entre el crecimiento de la
economía y las grandes infraestructuras de transporte en todos los
países desarrollados. ¿El resultado? Gran parte de las tópicos sobre
estas obras –que generan riqueza y empleo, por ejemplo– por los suelos.
El plan de 500 carreteras se quedó en sólo 37.
Ante estos análisis, los planes del Gobierno no se pueden considerar
sino un brutal despilfarro y su recorte una forma clara y sencilla de
reducir el déficit y los impactos ambientales y sociales que llevan
aparejados. Así, la estrella de los presupuestos de 2009 son las
autovías, que se están llevando una tajada de 5.636 millones € (16% más
que en 2008), seguidas muy de cerca por el AVE, con 5.629 millones €
(21,6% de aumento). En total, el presupuesto para infraestructuras de
2009 asciende a 19.271 millones €, un 7,5% más que hace un año.
Para entender de qué estamos hablando, un ejemplo entre los muchos
posibles: el Gobierno de Zapatero ya ha iniciado los trámites para
convertir en autovía la N-211 entre Alcolea del Pinar (Guadalajara) y
Monreal del Campo (Teruel). Hablamos de una carretera que no llega ni a
la quinta parte del tráfico para el que los manuales de ingeniería
recomiendan un desdoblamiento, en la que puede circularse a velocidades
próximas a 100 km/h en todo su recorrido. El trazado, de más de 107
kilómetros, supondrá una inversión por parte del Gobierno de más de 500
millones de euros. Un despilfarro, que provocará un gran impacto
ambiental, y que no tendrá ningún beneficio para los pueblos de la zona.
Para Ecologistas en Acción resulta claro que necesitamos inversiones en
transporte, pero ni mucho menos las que se están planteando. Necesitamos
mejores servicios de transporte, no más autovías. Nos hace falta un
mejor ferrocarril, no un tren elitista que sólo tenga parada en grandes
poblaciones. Necesitamos buenos servicios de cercanías ferroviarias, no
más y más anillos de circunvalación. Urge poner en práctica planes de
movilidad sostenible, no más listas de infraestructuras.
Ecologistas en Acción considera que a pesar de nuestra sobredotación de
infraestructuras de transporte, seguimos invirtiendo en ellas una
cantidad de fondos brutal. Por el contrario, todos los indicadores
señalan que estamos a la cola de los países de nuestro entorno en
recursos y servicios de sanidad, educación, atención social,
investigación, etc. pero éstos, más allá de los discursos, no tienen
prioridad presupuestaria alguna. Sin embargo, son precisamente estos
sectores en los que es posible crear más empleo sin impactos ambientales
y con un gran beneficio social.
Aquí tiene, pues, el presidente de Gobierno un buen catálogo de ideas
para reducir el déficit y reorientar las inversiones, al tiempo que deja
de maltratar al medio ambiente.
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