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Heroica acción, la de la
ministra Carmen Chacón
J. M. Álvarez
UCR
8 de Marzo de 2009
Me permito la licencia de utilizar una
expresión típicamente militar en el título de este artículo,
pues viene como anillo al dedo para recoger la noticia de que el
Gobierno español, a propuesta de la ministra de Defensa Carmen
Chacón, ha modificado las exclusiones médicas que determinan el
ingreso en los centros de adiestramiento militar, o sea, los
cuarteles de toda la vida donde se enseña a matar seres humanos,
por mucho que los “modernos progresistas” pretendan presentarlo
como un trabajo más, igual que el de la señora de la limpieza.
La nueva normativa ha sido impulsada por
la ministra, tras conocerse que Aitor un ciudadano nacido mujer,
fue rechazado dos veces por el Ejército al carecer de órganos
genitales masculinos aunque legalmente sea varón. Su caso llegó
hasta Carmen Chacón, que decidió cambiar la norma. En su
encomiable empeño, fue apoyada por la también ministra Bibiana
Aido, titular de un ministerio virtual, y Pedro Zerolo, miembro
de la Ejecutiva del PSOE, cuyo fervor antibélico desapareció por
arte de magia, cuando su partido llegó al Gobierno.
Dice Aitor que la ultima vez que fue
rechazado sintió “una vergüenza muy grande, un trato vejatorio”
(sic); con todos mis respetos hacia su condición sexual (no es
causa de este artículo), me pregunto si alguna vez sentirá
vergüenza por servir a la oligarquía expoliando recursos ajenos,
matando y vejando, si llegara el caso, a civiles inocentes en
lejanas fronteras. Su deseo de ser soldado, no está justificado
ni siquiera por la presencia de millones de desempleados, pues
entre éstos hay quienes no admiten ganarse la vida a costa de
arrebatársela a los demás, pese que muchísimos de ellos se
encuentran al borde de la exclusión social.
Un enorme gesto, una "heroica" acción la
de la ministra y sus colegas. Seguro que todos ellos (fieles a
su clase) jamás moverán un dedo para impedir el ingreso en los
centros cuarteleros de quienes carecen, no de determinados
órganos sexuales, sino de un cerebro pensante. Ignoro si Aitor
tiene cierta conciencia social, derivada de los problemas que,
seguro, le habrá provocado su opción sexual. De ser así, no se
entiende su afán militar, pues la ausencia de una minima
capacidad analítica, unida a la presencia de los instintos más
primitivos del ser humano, son requisitos propios de cualquier
ejército burgués. Justo lo contrario a los valores que deben
estar presentes en un ejército del pueblo.
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