|
Hablar
con el enemigo
Walter Oppenheimer
UCRN
23 de
Junio de 2009
|
La
paz en el Ulster nunca hubiera llegado si el Gobierno británico
no hubiera roto el gran tabú: hablar con el enemigo. Todos los
Gobiernos británicos que jugaron a eso, a la luz o en penumbras,
contaron con una gran ventaja: a diferencia de España, el
terrorismo no se ha utilizado en el Reino Unido para hacer
política de partido.
Los intentos por resolver el conflicto en Irlanda del Norte por
la vía política se remontan a los tiempos de Margaret Thatcher.
Los contactos secretos de su Gobierno con los republicanos
culminaron con el famoso Acuerdo Anglo Irlandés, firmado el 15
de noviembre por Thatcher con su homólogo irlandés, Garret
Fitzgerald, la famosa Declaración Anglo Irlandesa que aceptaba
que el Ulster seguiría siendo parte del Reino Unido a menos que
una mayoría de sus ciudadanos aceptaran la unión con la
República de Irlanda. |
 |
Era una
manera de decir al IRA/Sinn Fein que abandonara la violencia y abrazara
la vía política, al mismo tiempo que Irlanda admitía que el Ulster
seguiría siendo británico si sus ciudadanos así lo querían. En diciembre
de 1993, el también conservador primer ministro John Major lo dejó aún
más claro cuando en los Comunes explicaba el significado de la llamada
Declaración de Downing Street: "Si hay un permanente fin de la violencia
y si el Sinn Fein se compromete con el proceso democrático, estaremos
listos para entrar en un diálogo exploratorio preliminar con ellos
dentro de tres meses. Pero primero tiene que haber un final de la
violencia para bien".
El IRA anunció un alto el fuego el 31 de agosto de 1994. Ese intento
fracasó, pero no el siguiente. |