Futbolistas filósofos
Arturo del Villar
UCR
17 de Diciembre de 2009
Lo ha afirmado nada menos que
Florentino Pérez, presidente de lo que
creíamos era un club futbolístico, el
Real Madrid, en la presentación de una
biografía de su jugador más famoso,
llamado Ronaldo. Dijo así: “Ronaldo
tiene hambre de goles, y ambición para
mejorar cada día, lo que concuerda con
la filosofía del club.” ¿Qué supondrá
este sujeto inculto que es la filosofía?
La filosofía invita a pensar, y el
fútbol incita a embrutecer la mente.
Ejemplo de bruto es el tal Ronaldo, que
coceó a un contrincante caído en el
suelo hace pocos días, en medio de la
delectación de los espectadores ante
semejante acto de salvajismo. Si eso lo
hace un ciudadano cualquiera en la
calle, es detenido, encarcelado, juzgado
y condenado por agresión; pero si lo
perpetra el tal Ronaldo es filosofía
pura, es aristotelismo aplicado, en
opinión del tal Pérez, el Sócrates
español. A partir de ahora hay que
cambiar la denominación del estadio, y
ponerle el nombre que le corresponde, el
de Academia, cono la de Platón en
Atenas.
El Real Madrid gasta millones de
euros en traer a España a jugadores de
fútbol extranjeros. Al mismo tiempo, los
científicos españoles se exilian en el
extranjero, porque en el reino de España
no encuentran ayuda para realizar sus
investigaciones. Los futbolistas
filósofos extranjeros cobran unos
sueldos millonarios por pegar coces a
los balones y a sus contrincantes,
mientras los investigadores científicos
españoles escuchan carcajadas cuando
piden una modesta subvención para
realizar su trabajo.
Los Presupuestos Generales del Estado
para el año próximo destinan una migaja
a la investigación, lo que abochorna a
sus altos cargos, y el que tiene más
dignidad dimite, para no hacerse
cómplice de tamaña traición al pueblo.
Sabemos que el fútbol es el opio de
los pueblos, sagazmente utilizado por
los gobernantes para entontecer a los
ciudadanos y hacerles postergar los
problemas reales. Los cuatro millones de
parados españoles sin esperanza de
conseguir trabajo se adormilan ante el
televisor cuando se transmite un
partido, o sea, todas las tardes. Pero
con ello adquieren filosofía, según
Sócrates Pérez. Y los que tienen dinero
para ir al estadio, perdón: a la
Academia, se olvidan de lo que sucede
fuera, y descargan su adrenalina pitando
más que el árbitro. Alguna vez a los
reyes, y esto es lo único positivo que
ofrece el fútbol para los que no somos
aficionados a esa nueva filosofía cutre
a la española.
Arturo del Villar
es Presidente del Colectivo Tercer
Milenio