Finalmente, la crisis
es ya oficial
Luis de Velasco
La Estrella Digital
15 de Junio de
2009
No ha tenido el Gobierno más
remedio que revisar de una vez las desfasadas proyecciones
macroeconómicas hasta ahora vigentes y, ninguna sorpresa, lo ha hecho
sensiblemente a la baja en crecimiento económico y al alza en paro,
déficit público... y en impuestos, concretamente los indirectos, los más
injustos por definición. Como tampoco es sorpresa que haya esperado a
presentar las nuevas cifras a que pasasen las recientes elecciones.
Veamos primero algunas de las
cifras. El retroceso del PIB no será del 1,6 por ciento sino dos puntos
más. La tasa de paro también sube dos puntos, del 15,9 al 17,9, mientras
el déficit público en términos del PIB lo hace en más de tres, desde el
5,8 al 9,2 por ciento. Un deterioro brutal en las cifras para este año
que, dada la fecha en la que estamos, pueden tomarse como válidas, en
principio. Donde en cambio entramos en
terra incognita es en el resto de previsiones que alcanzan hasta
el 2012. Si dudamos de las previsiones para el año que viene por
optimistas, permítasenos ni considerar las de los dos años siguientes.
¿Crecerá la economía en el 2011, como prevé el cuadro del Gobierno?
Seamos escépticos porque no es descartable que nos estemos instalando en
la famosa y temida "L", con años en el fondo del pozo. Recordemos que la
brutal crisis española acumula dos sumandos, la crisis propia y la que
nos llega de fuera. En cualquier caso, lo que está claro es que la
reducción del paro va siempre con retraso respecto de la recuperación
económica. Para la ministra de Economía lo más importante es no llegar
"ni de lejos" a los cinco millones de parados. Parece que si no se
alcanza esa increíble cifra sería un gran triunfo del Gobierno. Así
están las cosas.
Sube la factura de la crisis,
que ya están pagando con creces los millones de parados, los que sufren
salarios de miseria y un número creciente de marginados. Ahora llega el
alza de impuestos, por supuesto no de los directos sino de las más
injustos y regresivos, los indirectos. Olvidado queda aquello que no
hace mucho dijo Zapatero que "bajar impuestos es de izquierda", es de
suponer que pensando en los directos, sobre todo los que gravan el
capital. Seguramente estará recordando ahora su "progresista" decisión
de eliminar el impuesto sobre el patrimonio en vez de reformarlo y
hacerlo más eficaz y equitativo. Esta subida de impuestos indirectos es
sólo el comienzo. No pasa por la imaginación del Gobierno y su partido
que, quizá, aumentar los impuestos o revisar regímenes especiales que
facilitan la evasión y la elusión fiscales en quienes están ganando con
la crisis, porque los hay y muchos, eso sí es "de izquierdas" además de
obtener necesarios fondos para el Fisco. Pero claro, eso supone
enfrentarse con determinados y poderosos intereses.
Finalmente y después de mucho negarlo, el
Gobierno de la nación reconoce la gravedad de la crisis y la cuantifica
macroeconómicamente, al menos para lo que queda de año. Luego viene la
segunda parte, que es la de encararla seriamente, con credibilidad y
liderazgo para articular ese imprescindible consenso político y social
que crecientemente se le reclama. No parece estar por la labor y,
previsiblemente, seguirá con sus trapicheos. Grave irresponsabilidad.