En las escaleras del Ayuntamiento de Bilbao… faltó Unamuno
Mikel Arizaleta
IzaroNews
23 de Junio de 2009
Cuando el día 20 de junio,
tras la manifestación por la Gran Vía de Bilbo “Por la libertad, ETA
no”, comenzaron los discursos encendidos desde la escalinata del
Ayuntamiento del Lehendakari Patxi López:
“Gracias a él [Eduardo
Puelles] y a otros muchos como él. Gracias a los miembros de la
Ertzaintza, de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, los vascos y
las vascas vamos arrancando, trozo a trozo, con desgarro y sufrimiento,
la mordaza de nuestra libertad”,
o cuando la viuda de
Eduardo, Francisca Hernández, dijo aquello de:
“Euskadi está bien en
España… los autores son asesinos, no son políticos, no son presos
políticos, eso es mentira. Que no vengan las familias pidiendo dinero
para ir a verlos (a las cárceles) porque son presos políticos. No, es
mentira, son asesinos”. Tras estas palabras hubo “vivas a la Guardia
Civil y gritos de “a por ellos”.
A mí me recordó el
paraninfo de la Universidad de Salamanca aquel 12 de octubre de 1936,
celebrando el Día de la raza, con José María en el atril y Francisco
Maldonado al micrófono, pronunciando contra Cataluña y el País Vasco
aquellas palabras: “cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, que
es el sanador de España, sabrá cómo exterminarlos, cortando en la carne
viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos”.
En las escalinatas del
Ayuntamiento seguían estando Enrique Plá y Deniel, gobernadores civiles,
Carmen Polo, el alcalde de la ciudad, Pemán y también Maldonado con
Millán-Astray gritando el ¡Viva la muerte!” y el “¡Muera la
inteligencia!”.
Quien no estuvo fue el
bilbaino Miguel de Unamuno, incapaz de quedarse callado ante tanto
desatino: “Para convencer hay que persuadir, y para persuadir
necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha”. Y se notó.
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