JULIO Anguita ha
olvidado ya la angina de pecho que sufrió al inicio del verano en la
costa gaditana. En esta entrevista, que se realiza en la sede del
PCE en Córdoba, en un despacho prestado porque él ya no tiene, se
mantiene fiel a sus ideas de siempre. En tiempos de bipartidismo aún
sueña con una Izquierda Unida convertida en referente y alternativa
al PSOE.
-Usted ha defendido la refundación de IU para recuperar el
terreno perdido.
-Sí, lo propuse en un documento. Para mí refundar es iniciar un
proceso, un replanteamiento total, con las consecuencias que se
puedan derivar, organizativas, políticas, estratégicas, de alianzas…
No se trata de una operación de afeite, o pura palabrería.
-¿Todavía piensa que IU puede ser el gran partido, o la gran
coalición de la izquierda en España?
-Siempre he defendido que la izquierda no es un sitio del sistema,
sino que niega el sistema y aspira a cambiarlo. Más que un gran
partido, que yo pertenezco al PCE, lo que debe hacer IU es aglutinar
a la gente que quiere que esto cambie, y que tenga unas ideas
claras. Por ejemplo, el pleno empleo, al que se debe supeditar la
economía. Estamos en una situación en la que el planeta se agota. El
consumismo capitalista lleva al desastre.
-Pero muchos ciudadanos ven a IU como la muleta que apoya al
PSOE cuando le hace falta.
-Mis posiciones son conocidas. Siempre dije que para pactar, primero
un programa y taquígrafos. No podemos ser la muleta o el sostén del
PSOE. No soy de aquellos que, ante la llamada de todos contra el PP,
apoye al PSOE haga lo que haga. Yo creo en la independencia de IU,
que debe ser soberana para pactar con quien le dé la gana. IU sólo
debe rendir cuentas a sus votantes y militantes.
-¿Los frecuentes pactos con el PSOE han perjudicado a IU?
-Yo creo que sí. Me remito a la experiencia de los últimos 20 años.
-¿Usted pactaría con Zapatero?
-Es que yo no pacto con personas, sino con programas, para conseguir
objetivos. A veces me han llamado mesiánico, pero he sido
hiperrealista. Y esto vale incluso con los sindicatos. Yo no tengo
ningún sindicato.
-¿Tampoco es partidario de apoyar a CCOO?
-Izquierda Unida no debe estar vinculada a ningún sindicato por
norma. Coincidirá más con algunos, pero depende. Cuando la
iniciativa de las 35 horas, mis sindicatos eran USO y CGT. ¿Por qué?
Porque fueron los que lo defendieron, y entonces no lo hicieron ni
UGT ni CCOO. Tengo ideología, pero no ataduras.
-A veces da la impresión de que IU es Izquierda Desunida…
-Debe haber pluralidad, debe ser así, pero no confundirla con
banderías. Eso a veces es falta de preparación, o falta de
honestidad política. Hay una ley de honor que implica que el debate
debe estar reñido con el filibusterismo. IU puede asumir el coste de
la pluralidad, pero se han pagado las consecuencias del
filibusterismo de Nueva Izquierda, que estaban vendidos al PSOE,
como se ha visto con muchos de sus miembros.
-¿Los disidentes tuvieron la culpa del declive electoral de IU?
-Izquierda Unida no es un partido. Ahí está su riesgo, su grandeza y
su miseria. Desde que nació tuvo un problema. Y ese problema era que
en el PCE había un péndulo, sí-no, en la política de las alianzas
con el PSOE, por lo que no existía una línea clara. Y después
estuvieron los problemas con Nueva Izquierda, en sus sucesivas
oleadas, desde el principio con Almeida, Curiel y los otros. ¿Dónde
han terminado todos? En el PSOE, como Antonio Gutiérrez, que fue
secretario general de CCOO. Antes no lo dije tan claro. Esta fue una
de las causas de los problemas internos.
-Pasemos a Andalucía. Con Anguita de candidato, IU tuvo 19
escaños en el Parlamento. ¿Por qué han perdido tantos votos?
-Y con Rejón tuvo 20… No quiero enfrentarme a nadie, pero hubo un
tiempo en que Izquierda Unida perdió el norte. Cuando bajó de 20 a
13, a IU le entró un complejo de culpa, que fue muy bien trabajado
por el PSOE y los medios de comunicación que comen de ellos. En
aquellos años algunos de IU pedían perdón, por sus cargos, por la
política de la pinza… Y eso se paga electoralmente.
-Con la pinza hemos topado. Se les criticó que coincidían
más con el PP. Casi siempre votaban en contra del PSOE.
-Los que denuncian la política de la pinza ocultan a la población,
con mala memoria o con descaro, algo importante: la palabra PSOE era
entonces sinónimo de robo, corrupción, delito y crimen de Estado. Yo
tengo la lista de los altos cargos del PSOE que tuvieron que dimitir
por chorizos, la lista de los condenados. Una parte de los altos
cargos entró a saco en el dinero público, se enriquecieron, fueron
los chicos de la beatiful people, que enseñaron prácticas que
hoy estamos pagando. ¿Qué hizo IU? Enfrentarse a eso. ¿Qué hizo el
PP? Atacar también esa política. Yo volvería a ir contra eso.
-Al final quedó que Anguita y Aznar pedían lo mismo: que se
fuera Felipe González…
-Sí, pero hubo diferencias. Aznar pidió a González que dimitiera y
convocara elecciones. Yo le pedí que dimitiera, pero gobernara el
PSOE con otras personas, ya que habían ganado las elecciones. Los
que hablan de la pinza no saben lo que pasó, o son manipuladores
asalariados del pesebre. Yo estoy dispuesto a discutir esto con
datos. La pinza se basa en un argumento goebbelsiano. Hay un
bueno, el pobrecito PSOE; un malo, el PP, y un traidor, que era IU.
Y eso funciona, sobre todo para la gente que no piensa por su
cuenta.
-¿El voto útil les perjudica mucho en Andalucía?
-Los del voto útil, que votan al PSOE porque viene la derecha, son
víctimas de su desgracia. Los considero personas sin criterio. Son
votantes vergonzantes, que se buscan una justificación para
autoengañarse. Allá ellos….
-¿Qué le pareció la dimisión de Rosa Aguilar como alcaldesa
de IU en Córdoba para aceptar una consejería del PSOE en la Junta?
-No me pareció honesto. Ya lo dije, pero no lo quiero remover.
-¿La considera una tránsfuga?
-No quiero hurgar. Es otra prueba más de lo que digo.
-Ya no tiene ningún cargo. ¿Cómo ve la Andalucía actual?
-Caótica, como toda España. La política de ahora es la cosa más
frívola. Cuando veo los titulares: Zapatero, Rajoy, la corrupción…
Este es un país de chorizos y de una Justicia que no funciona. Un
país que vota y eleva a los altares a los ladrones, que los jalea.
Lo del PP me parece un desastre. Pero cuando la Junta pone un pleito
a Aznar por la deuda histórica y lo retira cuando cambia el Gobierno
en Madrid… Eso es la degradación de la Justicia, es propio de
quinquis de la política. También veo que una parte del pueblo
andaluz tiene unas tragaderas enormes.
-Pues vaya panorama….
-Estamos en una época de caciquismo. Hay cosas que denunciaron
Joaquín Costa y los teóricos de la regeneración que las estamos
viviendo. En la Costa del Sol y algunas instituciones hemos tenido
excelentísimos chorizos, que roban y roban. Esa corrupción de arriba
termina por llegar abajo, y así llega a otros, que son corruptos
pequeñitos. La corrupción ha conseguido hacer cómplices.
-¿Qué le parece esta crisis?
-Lo que digo ya lo dicen hasta los economistas de derechas. El
sistema capitalista tiene crisis periódicas de sobreproducción. Esto
ya lo denunció Marx en El Capital. Llega un momento en que se
produce tanto que no se puede vender, y se cierran fábricas, se echa
a los trabajadores y crece el paro. Cuando Occidente ha crecido
metió en esa dinámica a China, India, Brasil y otros países. Pero no
se puede hacer un capitalismo para un mundo sin fin. También hay
otras crisis, de alimentación, medioambiental… Es una crisis de
civilización.
-Pero el capitalismo saldrá adelante. ¿Han perdido una buena
ocasión para cargárselo?
-Para enterrar el capitalismo hay que tener preparado el otro
sistema. Antes de cargárselo hay que empezar a construir el
socialismo. Y cuando lo tengamos, entonces podría caer. Pero antes
no, sería un disparate. Decir lo contrario, aunque sea con el puño
en alto, es un discurso pequeño burgués.
-Pasó la Transición. ¿Hemos vuelto a las dos Españas?
-Aquello fue una herida que no se cerró, se anestesió. Muchas cosas
no se olvidaron y quedaron miles de muertos en las cunetas. La
Iglesia ha canonizado a sus mártires y a los vencedores les dieron
prebendas. Pero a muchos republicanos les usurparon sus bienes. Sólo
se trata de restituir la memoria histórica, por que si no los
jóvenes no entenderían lo que pasó.
-¿A qué aspira en el futuro?
-A vivir muchos años, pero con mediana lucidez, como un vegetal no.
Quiero vivir para ver, porque todavía no he visto algunas cosas que
me gustaría ver.