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Entrevista a José Luis Pitarch. El
Caso Gürtel y la salud democrática
Fusión
21
de Octubre de 2009
El caso Gürtel ha demostrado una vez más que las raíces de la
corrupción están ancladas y bien ancladas en nuestra sociedad. Esto nos
lleva a preguntarnos qué tipo de democracia tenemos y qué valores la
sustentan. José Luis Pitach, profesor
de Derecho Constitucional y Ciencia Política en la Universidad
de Valencia, aprovecha lo ocurrido en el caso Gürtel para
repasar la salud de nuestra democracia.
-Los
casos de corrupción salpican la vida de este país desde hace algún
tiempo. Una democracia con este grado de corrupción donde las leyes se
incumplen de forma continuada, ¿cómo se la debería de valorar?
-Señalaba Pierre Mendès-France, primer ministro galo en tiempos
de Franco, que España era “una dictadura mitigada por la corrupción”.
Hoy es una democracia moderada o semiadormecida por la corrupción, una
democracia lastrada por guetos y bolsas antidemocráticas. Queda
demasiado franquismo sociológico, factores reaccionarios con enorme
poder. Queda mucha Inercia de siglos, e inercias de la espantosa
dictadura en pleno siglo XX.
El asunto es “superlativamente grave”, que decía Ortega. Sucede con la
corrupción como con el machismo: la ha habido tanto tiempo, son tan
hondos sus surcos y atavismos, que se mantiene como una hidra de
innumerables cabezas. Y, si al machismo que mata o apalea mujeres lo veo
como “la rabia del poder perdido”, me parece que la corrupción también
rabia contra la ley y la propia democracia.
-Es algo que parece formar parte de la vida política de nuestro
país...
-La corrupción es resultante, actualizada, de un pasado de
“reconquista”, inquisición, anti-modernidad, caciquismo, falta de moral
pública, francofascismo, ejemplo pésimo de los gobernantes, Inercia. Y
lo más grave quizá sea que la sociedad, en buena parte, la da por
descontada, (muchos opinan que el que no se aprovecha, pudiendo, es
idiota). Véase cómo votan tantos ciudadanos a favor de la corrupción
enorme de Castellón, donde reina el pluri-imputado Sr. Fabra. Cómo han
dado mayorías absolutas a Camps y cia, igual que antes votaban a Zaplana.
Por no hablar de la conexión de otro gran conseguidor, Agag (¿y Aznar?)
con el Bigotes. O del visible buen rollo de este mismo “capitán
mostachete” con Fraga, al ladito del cual se le veía en el ínclito
bodorrio -“subvencionado” con no poco dinero público- en El Escorial
entre el citado Agag y la bella señorita Aznar Botella.
-El 94% de los
internautas españoles pide en estos momentos la destitución de todos los
políticos corruptos, los que robaron, se enriquecieron ilegalmente y
aceptaron regalos, no sólo del PP sino de todos los partidos políticos.
¿Un signo de que la sociedad empieza a estar asqueada de los políticos
corruptos?
-Con los debidos respetos, me gustaría ver esa encuesta en que
un 94% muestran tal repugnancia por la corrupción. ¡Ojalá sea el 94% de
todos los mayores de edad!, pues me pregunto si esos internautas
encuestados no serán sustancialmente gente joven (que suele navegar más
que los mayores); y, por otra parte, se da un desapego de gran parte de
los jóvenes por “la política”, lo cual es desgraciadamente lógico
(enseguida diré por qué). Lo cierto es que, hasta el presente, en
Elecciones generales, autonómicas y locales los candidatos corruptos
cosechan muchos millones de votos, aunque el votante sepa que lo son.
Si buena parte de los jóvenes pasan de la política, se abstienen, lo que
favorece es a los corruptos, ¿todo esto va a cambiar? Veamos: una cosa
es que los internautas citados aborrezcan a los políticos corruptos y
amantes de recibir dádivas y regalos de bolsos carísimos como Rita
Barberá o relojes que valen millones de las antiguas pesetas como el
play-boy Ricardo Costa. Y otra cosa es que ese 94% se vean con fuerzas,
animados a intentar luchar para que todo esto cambie
.-¿Qué está fallando?
-Lo que percibo mayormente en mis jóvenes alumnas/os
universitarios es desaliento ante la percepción de que el “sistema” está
muy asentado y controlado, que ellos no tienen ninguna sartén por el
mango. Lo perciben -porque tontos no son- como un tinglado dedicado a
favorecer a los dos grandes partidos de ámbito estatal mediante una ley
electoral profundamente antidemocrática que condena a numerosas fuerzas
a no obtener diputados. Izquierda Unida necesita diez veces más votos
que el PSOE o el PP para obtener un escaño en el Congreso de los
Diputados. El bipartidismo partitocrático siega las ilusiones de muchos,
que se sienten impotentes.
Por supuesto, la sociedad está asqueada de políticos corruptos, y ello
constituye un cierto rayo de esperanza. Pero la sociedad ha de rebelarse
contra el cesarismo y autarquía de “la clase política”. En una rebelión
cívica, sin violencia pero manifiesta. Si uno tuviese que participar (de
lo que Dios me libre) en la dirección de esta rebelión por la dignidad
política individual y colectiva, diría que hay que votar en blanco por
millones, para que se enteren de que creemos en la democracia y queremos
votar, no abstenernos; pero exigimos que cambien las leyes del
caciquismo partitocrático.
Reivindicamos el que las listas electorales no sean “cerradas” y
“bloqueadas”, pues esto trae consigo que la lealtad de los elegidos se
deba a la cúpula de un partido antes que a los ciudadanos que les
eligen; ya que, si no obedecen fidelísimamente al partido, se acabó
volver a ir en una lista electoral.
Ya es harto discutible que las listas sean “cerradas”, sin que el
votante pueda tachar a algún miembro en quien no confíe de la lista que
él quiere votar. Pero deben ser desbloqueadas, de modo que podamos
elegir
preferentemente, por
ejemplo, al que figura en el número cuatro antes que al que va en cabeza
o en el número tres. Todo esto no está por inventar. En Izquierda
Unida/Esquerra Unida se hace así en las Asambleas que confeccionan las
listas electorales.
-La imputación realizada a Camps por cohecho, luego sobreseída
por un tribunal “amigo” es ahora reabierta por orden de la Fiscalía del
Supremo ante la aparición de nuevas pruebas. ¿Qué responsabilidad tiene
en estos momentos sobre la mesa el poder judicial?
-Los dos dignos magistrados exculpadores que sobreseyeron la
imputación penal del Sr. Camps por el “asuntillo trajes” (apenas una
puntita del enorme iceberg de corrupción en Valencia, Castellón,
Alicente) se pasaron por donde no digan dueñas el Artículo 496 del
Código Penal, cuyo objeto es prevenir la corrupción, “vaciaron” el
Artículo. En mi análisis jurídico, fue un fraude de ley, fronterizo con
la prevaricación. El delito del 496, “cohecho impropio”, llámase así
precisamente porque no hace falta que los obsequios a una autoridad o
funcionario tengan conexión con un acto de éstos, ni que sean recompensa
por algo que los mismos hayan realizado. Como señaló el juez instructor,
Flors, los regalos a Camps lo fueron “por su condición o función
pública”, justamente lo que persigue el 426, que sabe que “el que regala
bien vende si el que recibe lo entiende”.
Al dar carpetazo sin que se investigasen muchas cosas que debían
investigarse, dictando además sobreseimiento “definitivo”, no
“provisional” (que sería lo lógico), infringieron leyes, vulneraron la
tutela judicial efectiva del Artículo 24 de la Constitución, y la propia
Doctrina del Tribunal Supremo sobre este delito. Por eso el Ministerio
Público ha elevado el oportuno Recurso de Casación ante el T.S. Confío
en que este Alto Tribunal anule el sobreseimiento. Si no fuera así, la
Justicia, primer gran valor y referencia que cita la Constitución,
quedaría a los pies de los caballos.
-Hay
una parte donde se espera que actúe la justicia, pero ¿y la condena
política? ¿Cómo deberían de responder -estos personajes- ante los
ciudadanos?
-Las “manzanas podridas” del PP -como les llama el máximo jefe
de dicho partido en la provincia de Alicante, J.J. Ripoll- deben
dimitir, avergonzarse públicamente ante los ciudadanos, desaparecer para
siempre de la política. Lo malo son las credenciales de Ripoll, el mayor
“hombre fuerte” del zaplanismo, que no huele precisamente a limpidez,
sino a pelotazos, trapisondas urbanísticas, negocios dudosos,
regalamientos y prebendas.
Mas también debe responder de este esperpento-caos-vodevil “el partido”
(que está explicando muy poquito a los ciudadanos), porque el partido
sabía todo, lo autorizaba y se beneficiaba de ello. Como se beneficiaban
personalmente distinguidos miembros del partido. Lo ha dejado muy claro
Ricardo Costa, ha sido su argumento estrella: todo lo que él ha hecho
era a las órdenes de Camps. Por eso, infeliz, se resistía a aceptar su
destino de “chivo expiatorio” para salvar al “bonito” Camps, que sin
embargo está más perdido que Carracuca. Demasiadas cucamonas y palabras
de mimo con el Bigotes, conocidas por todo el mundo. En fin, parece esto
un dominó: primero Costa, luego Camps, ¿después Rajoy?. Rita y Doña
Desesperanza, al acecho, las féminas pisan fuerte. Mas no olviden a
González Pons.
-No hay más democracia que la que otorga el poder del pueblo
soberano. ¿Qué armas tiene el ciudadano a su alcance para retirar del
poder a estos individuos que se resisten a abandonar el “sillón”?
-¿Qué armas?: ¡no votarles!. Exigir dimisiones. Expresar el
hastío y repulsa por diversas vías: manifestaciones, foros de todo tipo,
cartas en prensa, etcétera. Y también informarse, para poder argumentar.
Por ejemplo: saber que en la Comunidad valenciana nos cabe el privilegio
de tener el primer miembro de un Gobierno autonómico condenado por
“mangui” (L.F. Cartagena, que se quedó con el dinero de unas monjas
siendo alcalde de Orihuela) y el primer diputado autonómico igualmente
condenado por quedarse lo ajeno, V. Aparici, brazo derecho del límpido
Carlos Fabra. Lo decíamos al principio: mucha inercia.
-Por último, todos los implicados coinciden en la misma estética
y escenografía, ¿a qué sector representan dentro del PP?
-Al sector yuppie, niños bien, retadores, postineros. Y nuevos
ricos gracias a “la política”. Por cierto, apunten (aunque no sea
valenciano) a Jaume Matas, ex President de Baleares, recién imputado por
corrupción a lo bestia.
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