Documentos de principios del año
2003 reflejan la indignación
social que produjo en Euskal
Herria el cerrojazo inferido al
único rotativo entonces editado
exclusivamente en euskera,
“Euskaldunon Egunkaria”.
Trescientos guardias civiles
penetraron en la madrugada del
20 de febrero en sus locales y
talleres de Andoain. Enarbolaban
un auto del juez de la AN, Juan
del Olmo. Entre otras reacciones
masivas de la que daremos
cuenta, el Consejo Asesor del
Euskara, máximo órgano
consultivo, se reunió de forma
extraordinaria bajo la
presidencia del lehendakari Juan
José Ibarretxe y dio a conocer
su proclama.
Como parece ya todo dicho acerca de este
desafuero y de sus motivos
indiciarios que lo mixtifican en
su raíz; como en casi todos los
medios se ha reiterado que la
apertura y reapertura del
sumario viene viciada por lo que
una reciente jurisprudencia
podría instalar en los
parámetros del odio
cultural-ideológico, es decir,
por divulgar información general
en otro idioma, ya que
“Egunkaria” no se limitaba en
sus secciones al entorno
estrecho de la CAV; como, amén
de otros pormenores referidos a
una libertad de expresión que la
Constitución garantiza y sin la
cual sus propias páginas quedan
en papel mojado, nos ceñiremos a
la descripción de los datos de
entonces, 2003.
Consignamos, antes, que los encausados en
este nuevo proceso contra los
derechos que atañen a la prensa,
las ondas y la imprenta (resulta
imposible borrar de la memoria
los casos “Egin”, “Egin Irratia”
o “Ardi Beltza”) son Xabier
Oleaga, Martxelo Otamendi, Iñaki
Uria, Joan Mari Torrealdai y
Txema Auzmendi.
Estos veteranos y acreditados periodistas deberán
declarar durante los días 14 y
15 de diciembre. Tras esta vista
previa, el juicio propiamente
dicho se llevará a cabo en enero
de 2010. Se trata de un proceso
que se dio ilusoriamente por
sobreseído cuando el ‘fiscal de
la colza’, Eduardo Fungairiño,
adamantino en sus decisiones
contra “Egunkaria” a pesar de a
la fragilidad de los indicios,
renunció a sus cargo en la
jefatura de la Fiscalía de la AN
por iniciativa propia.
Tras la aceptación del cese por parte de
Conde Pumpìdo el 1 de febrero de
2006, su antes fiscal
subordinado, Miguel Ángel
Carballo, automáticamente
ascendido, decidió archivar la
causa por falta de pruebas (y
muy probablemente por la
inexistencia de las mismas).
Faltaba ese papel que todo lo
corrobora y, sobre todo, su
datación cronológica adecuada.
No obstante lo cual, el tribunal decidió
seguir adelante sin acusación
pública ni privada: solo con las
de la AVT y de Dignidad y
Justicia. Claramente anómala, la
actitud jurídica. Cumple
recordar que el propio juez Del
Olmo ya dudaba de su propio
sumario antes de que Fungairiño
renunciase. No le cuadraban los
balances de la connivencia con
ETA del periódico que él mismo
había cerrado.
Recurriremos al flashbacks. De la asamblea que
convocó al Consejo Asesor del
Euskera y que presidió el
lehendakari Ibarretxe, deriva el
manifiesto que sigue:
Manifiesto 2003
“El derecho a la información y a la libertad de
expresión son básicos e
imprescindibles para el correcto
funcionamiento de una sociedad
democrática y para el propio
desarrollo del Estado de
Derecho. El cierre de un medio
de comunicación es una medida de
excepción en cualquier Estado
democrático y se convierte en
incomprensible cuando se realiza
de modo preventivo, imputando a
una entidad jurídica colectiva
presuntos comportamientos
delictivos individuales, máxime
cuando se realiza basándose en
indicios y sospechas, y no sobre
la base de pruebas fehacientes.
“El cierre de ‘Euskaldunon Egunkaria’
supone cerrar el único diario en
euskera, con lo que conlleva de
supresión del derecho a recibir
información diaria en euskera y
de agravio para la comunidad
euskaldun, como quedó patente en
la respuesta ciudadana del
pasado sábado en Donostia. El
consejo Asesor del Euskera
reclama que se levante de forma
inmediata el cierre judicial
decretado contra ‘Euskaldunon
Egunkaria’ y proclama el derecho
de la ciudadanía a disponer de
un diario en lengua vasca.
“En este sentido, el Consejo Asesor del Euskera
insta al Gobierno vasco a seguir
desarrollando las líneas de
fomento para asegurar la
presencia del euskera en los
medios de comunicación y para
garantizar la propia existencia
de medios en lengua vasca.
Tratos inhumanos o degradantes
“Reivindicamos para los detenidos la presunción
de inocencia reconocida en la
Declaración de Derechos Humanos
y no ocultamos el malestar y
enfado que genera en la sociedad
el que personas tan significadas
en el mundo del euskera y la
cultura se encuentren en esa
situación.
“Denunciamos el trato inhumano recibido por Peio
Zubiria, quien, pese a sufrir
una grave enfermedad, ha
permanecido incomunicado e
incluso se ha negado a su
familia toda información acerca
de su estado de salud. Por el
más elemental sentido
humanitario solicitamos que el
señor Peio Zubiria no permanezca
más tiempo en prisión
preventiva.
“La dignidad de la persona, los derechos
inviolables que le son
inherentes son fundamento del
orden político y de la paz
social. Las normas relativas a
los derechos fundamentales se
deben interpretar de conformidad
con la Declaración de los
Derechos Humanos. Toda persona
tiene derecho a la vida y a la
integridad física y moral, sin
que en ningún caso pueda ser
sometida a tortura ni a penas o
tratos inhumanos o degradantes.
“Este Consejo muestra su preocupación, al igual
que lo han hecho el Gobierno, el
Ararteko o la propia sociedad,
por las graves denuncias de
torturas que se han formulado.
Asimismo reclama que no solo se
investigue este caso hasta
esclarecer lo sucedido, sino que
depuren responsabilidades para
evitar la mera posibilidad de
que se produzcan torturas.
“Quienes formamos el Consejo Asesor del
Euskera reivindicamos, como la
gran mayoría de la sociedad
vasca, que la diversidad
lingüística y cultural son
fuente de riqueza y de
información y cohesión social.
En ello creemos y para ello
trabajamos. El euskera es
patrimonio de todos y necesita
de todos.
“Por eso declaramos, una vez más, que todo
intento de incriminar al euskera
o la cultura vasca, o de poner
en bajo sospecha y en
connivencia con la violencia
toda iniciativa de fomento de
las mismas, supone un claro
obstáculo y freno para la
consecución de la convivencia y
la paz social”.
Hasta aquí, el manifiesto.
Denuncia de torturas
Además del precintado de las
instalaciones que “Egunkaria”
tenía en las tres capitales de
la CAV, la orden emitida decidía
la detención de diez personas,
entre ellas varios directivos
que ya no trabajaban en el
diario euskaldun, como el arriba
citado Pello Zubiria, “aquejado
de una enfermedad crónica”.
Zubiria, primer director del
periódico, antes de ingresar en
la cárcel permaneció varios días
ingresado en el hospital tras un
largo periodo de incomunicación.
Martxelo Otamendi, director de
“Egunkaria” en la fecha de autos
de 2003, y tres de sus
compañeros de redacción,
denunciaron tras recuperar la
libertad torturas infligidas por
miembros del Benemérito Cuerpo.
Para el resto, incluido Peio
Zubiria, el juez Del Olmo
decretó prisión. Algunos
salieron, mediando fianza, en
días sucesivos.
Dicha querella por torturas
originó la natural alarma. Desde
numerosos estamentos políticos,
culturales y sociales se exigió
que se investigara y
esclareciera lo sucedido.
Movilizaciones y actividades
Siempre en febrero y a lo largo de 2003, se
convocaron y realizaron
manifestaciones masivas, además
de concentraciones y
movilizaciones como las que hoy,
siete años después, han podido
verse a lo largo y ancho de toda
la geografía vasca. La de
Donostia, en aquel año, fue
multitudinaria, como las que en
su día clamaron en desierto por
la reapertura de “Egin” y otros
medios de comunicación
amordazados en Euskal Herria.
Una representación del diario demonizado viajó a
Bruselas, esa meca de lo
imposible, invitada por la
asociación Verdes/ALE. Se
denunciaron los hechos ante el
Parlamento europeo. No solo el
cierre en sí, sino la
inexistencia de una
investigación policial interna
que clarificara la conducta de
los agentes denunciados. Los
servicios jurídicos del rotativo
estudiaban también la
posibilidad de presentar el caso
ante el Tribunal de Derechos
Humanos de Estrasburgo.
Otros grupos y asociaciones, como el Observatorio de
Derechos de las Lenguas,
informaron de que denunciarían
el abuso en diversos foros
internacionales como Naciones
Unidas y el Comisionado del
Consejo de Europa de Derechos
Humanos, así como a expertos y
profesorado universitario del
ámbito español e internacional.
Firmas recogidas
El mundo del deporte, la cultura y el
periodismo se sumó asimismo como
foro a las clamorosas protestas
populares y sociales. Rubricaron
sus quejas 200 deportistas
vascos de distintas
especialidades reunidos en las
instalaciones centrales de
“Euskaldunon Egunkaria”, en
Andoain.
Su mensaje fue de solidaridad con los
trabajadores del periódico y de
iniciativa para que se pusiera
en marcha otro diario escrito en
euskera. Incluso se donaron
algunos objetos que sirvieran,
subastados, para iniciar una
caja de resistencia. Porque en
estos casos se tiende a lo
grandilocuente en detrimento del
muy prosaico pero deplorable
hecho de que la plantilla se
quede sin la nómina, básica para
su subsistencia.
Entre los presentes en Andoain estaban:
Abraham Olano, y Haimar Zubeldia,
ciclistas; escaladores como
Edurne Pasaban, Alberto
Iñurrategi y Josune Bereziartu;
los harrijasotzailes Iñaki
Perurena y Mieltxo Saralegi; los
pelotaris Martín Alustiza, Abel
Barriola, Haritz Berraondo,
Jokin Etxaniz, Enrique Galarza,
Kepa Peñagaritano, Imanol Agirre,
Oier Zearra y Aimar y Asier
Olaizola. También estuvo
presente y firmó el acta el
piloto Andrés Vilariño.
El mundo del remo quedó representado por
José Luis Korta. No faltaron
futbolistas de la Real y el
Athletic.
Tras el deporte, al día siguiente se concentró en
Andoain gente de la cultura que
declaró su compromiso para que
se creara un nuevo diario en
lengua vasca. A destacar, Unai
Elorriaga, premio nacional de
narrativa, y Anjel Lertxundi.
También se adhirieron
personalidades de la
interpretación como Karra
Elejalde, Unax Ugalde, Elena
Irureta y Joseba Apaolaza. No
faltaron los músicos: Benito
Lertxundi, Kepa Junkera y Ruper
Ordorika. Ni los bertsolaris,
los directores de cine,
numerosos miembros de colectivos
culturales y contraculturales y
personal de la enseñanza.
El Gobierno, el Parlamento,
Euskaltzaindia
Tanto el lehendakari Ibarretxe como la
consejera de Cultura, Miren
Azkarate, manifestaron
reiteradamente la necesidad de
impulsar y crear un nuevo diario
en euskera – que con el tiempo,
y tras el provisional “Egunero”
iba a ser “Berria” – ya que el
cierre de seis meses que el juez
había decretado, como sucediera
con “Egin” y “Egin Irratia”,
provocaría el deterioro
irreversible de maquinaria,
infraestructura y habitabilidad
de las redacciones, talleres y
otras dependencias. Declaró el
Ejecutivo que la prensa escrita
en euskera es un derecho
inalienable de la sociedad
vasca.
En cuanto al Parlamento autonómico, se sumó
asimismo a la oleada de
protestas y denuncias sociales
contra las clausura de “Egunkaria”.
El pleno, celebrado en el mes de marzo de 2003, aprobó
una resolución presentada por el
Gobierno en la que se exige la
reapertura inmediata del
periódico prohibido, así como el
esclarecimiento de las denuncias
de torturas y la depuración de
responsabilidades penales e
institucionales.
La Real Academia de la Lengua Vasca, “Euskaltzaindia”,
por su parte, mostró su profunda
preocupación por el cierre de “Egunkaria”.
También consideró inaceptables
los intentos de vincular el
euskera con el terrorismo.
“Tanto el euskera como la
cultura vasca son patrimonio de
toda la sociedad, sin distinción
de ideología alguna”.
Ningún medio de comunicación puede cerrarse. Es
decir, no debe hacerse. Si la
historia sigue repitiéndose de
forma rutinaria y si seguimos en
clave de TOP, siete años
después, los términos aquí
invocados de derecho a
informarse y a informar; de
Constitución; de Declaración de
Derechos Humanos, Estado de
Derecho, democracia, dignidad de
la persona, conceptos ya
abstractos e ilusorios, pueden
perder la escasa definición que
les sustenta. Basta
pronunciarlos para que se
desvanezcan. Como vaho invernal.