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¿Dos veces con la misma piedra?
No, más de tres siglos.
Manuel Martínez
UCR
7 de Junio de 2009
Todos conocemos la expresión que dice que el hombre es el único animal que
tropieza
dos veces con la misma piedra, pero si este dicho lo traspolamos a nuestro
país no hablaríamos de dos veces sino de más de tres siglos tropezando con la
misma piedra. Y ahí sigue.
Siempre ha habido en España un núcleo de personas que se opone por sistema a
todo cambio que haga progresar a la mayoría de ciudadanos. Contra esta clase de
personas viene haciéndose desde hace más de trescientos años la historia de
España,
que en realidad es un combate sin tregua para romper las trabas que se
oponen al reinado de la libertad y tolerancia en nuestro país. Estas
aspiraciones
han sido boicoteadas y combatidas de mil formas por ese núcleo retrógrado que
ensangrentaron la nación con guerras civiles y no dudaron, ¡ellos, los
patriotas,
los españolistas por excelencia!, en llamar y atraer sobre España la invasión
extranjera cuando así les convino para conseguir
sus fines. Nos referimos no solo a la historia reciente, sino durante toda la
historia de España.
En el Siglo XVIII el padre Feijoo retrataba ya a este núcleo retrógado. En esas
fechas a España las principales novedades
culturales, filosóficas y de toda índole llegaban principalmente desde Francia y
cuando la oposición cerril de los retrógrados hacía de las suyas, negándose los filósofos, teólogos y
maestros de la época a admitir
la filosofía de Descartes sin pararse a pensar su contenido, solo por ser
filosofía francesa, comentó:
"Quisieran éstos que los Pirineos llegasen al cielo, y que el mar que baña las
costas de Francia, estuviese
sembrado de escollos, porque nada pudiese pasar de aquella nación a la nuestra.
Permítase a los vulgares,
tolérese en los idiotas tan justo ceño. Pero es insufrible en los profesores de
las ciencias, que deben tener presentes los
motivos que nos hermanan con las demás naciones…"
En el Siglo XIX, tras la derrota de Napoleón, la monarquía borbónica solicitó a
la llamada "Santa Alianza" que interviniera
en España para restaurar el absolutismo. Así el 7 de abril de 1823 un ejército
francés conocido como los "Cien mil hijos
de San Luis" entró, se les unieron las tropas realistas y tras reducir en Cádiz
el último foco de resistencia del gobierno
liberal el 1 de octubre, repuso como monarca absolutista a Fernando VII. No
dudaron en pedir la invasión extranjera para
su propio beneficio y en perjuicio de la inmensa mayoría de españoles, ¿Os
suena?
En el Siglo XX, más concretamente el 16 de febrero de 1936, cuando el Frente
Popular ganó las elecciones democráticas
el núcleo retrógrado decidió rebelarse juntando la sotana clerical y el sable
militar, originando con un golpe de Estado la
Guerra Civil que ha supuesto la mayor masacre de toda la historia de nuestro
país. Este golpe de Estado se hizo junto a
tropas nazis y fascistas, contra el gobierno electo, que en su programa
electoral incluía medidas "tan revolucionarias"
como no nacionalizar las tierras sino que se indemnizaba a los propietarios; no
nacionalizar la banca sino incrementar el
control, se decidió no implantar el subsidio de paro; Educación Pública de
calidad para todos. El hecho de fuera para todos
implicaba, obviamente, que fuera laica.
En pleno Siglo XXI se oponen a que se pueda decidir libremente entre Monarquía o
República, a que los servicios Públicos
sean de calidad (Sanidad, Educación, Pensiones y Jubilaciones dignas), a la
posibilidad de establecer la Renta Básica de
Ciudadanía y a todo aquello que siga significando Progreso, Libertad e Igualdad.
A través de más de tres siglos hemos llevado esta rémora que tan pronto ha
vestido la sotana clerical como ceñido el sable
militar y que forzada estos últimos treinta y pocos años a disimular sus
orígenes e ideas franquistas han sabido introducirse
como altos cargos en el partido popular al que en parte aún gobiernan y tomar
así, encubiertamente, un gran peso
en la dirección y manejo de los destinos públicos. No estamos diciendo que el PP
no sea un partido democrático pues los
estatutos de este partido lo son claramente, ni que no haya en él personas bien
intencionadas que defienden sus valores,
no es eso, pero al menos igual de incuestionable es que en este partido anida el
núcleo retrógrado al que nos estamos refiriendo.
En todas las formas que este núcleo haya ido cambiando, les reconoceremos
siempre por su aversión a las ideas de Libertad, Igualdad, Solidaridad.
Un claro ejemplo de actuación de este núcleo retrógrado en el partido popular es
la elección como candidato del ínclito
Mayor Oreja, de quien recordamos perfectamente sus declaraciones negándose a
condenar el franquismo argumentando
algo parecido a que "no lo hacía porque fue una etapa en la que muchos españoles
vivieron bien". Blanco y en botella.
¿Dos veces con la misma piedra? No, que va, más de tres siglos.
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Manuel Martinez es
Secretario Provincial de Izquierda Republicana en Alicante |