En contadas
ocasiones la televisión, habitualmente ramplona y
miserable, tiene un detalle de humanidad y nos recuerda
que es un medio de comunicación completo, grandioso,
total, imprescindible. Por ejemplo cuando nos descubre a
Los Soprano. O cuando permite que veamos la final de un
mundial de fútbol que se está celebrando en el otro
extremo del Mundo. O el día que pone a nuestro alcance
un documental de David Attenborough. También cuando nos
permite ver un buen reportaje, tal y como sucedió anoche
con 'El bulo de los asesinos de Leganés', una
pequeña pieza maestra emitida por Cuatro a medianoche.
Sesenta deliciosos minutos de periodismo en
estado puro, de denuncia inteligente, de
televisión de calidad.
Las malas praxis fueron sólo políticas y
periodísticas.
Han
transcurrido apenas cuatro años desde que Manuel Lamela,
entonces Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid,
destituyera a Luis Montes, coordinador de urgencias del
Hospital Severo Ochoa de Leganés. La acusación se basó
en una carta anónima que denunciaba 400 muertes por
sedaciones irregulares. Lamela y los medios de
comunicación de la cuerda de Esperanza Aguirre
(la COPE, el Mundo, Telemadrid, La Razón...) se
lanzaron al cuello de Montes. El
nacionalcatolicismo madrileño le bautizó 'doctor muerte'
y 'Terminator', y se llenó la boca hablando de
'homicidios'.
Memoria
histórica. Esta vez no ha sido necesario esperar más de
setenta años. Han pasado sólo cuatro desde que se
produjo la infamia, pero aún así conviene recordar que
en enero de 2008 los juzgados cerraron el caso Leganés y
exoneraron al doctor Montes y sus colaboradores.
Los 400 asesinatos quedaron en ninguno, y se confirmó
que las malas praxis fueron sólo políticas y
periodísticas. Pero los daños a los pacientes y
a la sanidad pública ya estaban hechos. Entonces el
acusado decidió convertirse en acusador: Montes quiso
limpiar su nombre y se querelló contra todos aquellos
que le denunciaron falsamente y montaron una campaña
mediática para desprestigiarle: Lamela, Federico Jiménez
Losantos, Pedro J. Ramírez, Cristina López Schlichting,
Cayetana Álvarez de Toledo, Miguel Ángel Rodríguez...
El reportaje
de Cuatro cuenta, de manera absolutamente impecable,
cómo se produjo la campaña de linchamiento.
Y cómo la justicia ha puesto en su sitio a unos
difamadores disfrazados de políticos y periodistas.
Seguramente por eso en el excelente reportaje sólo se
echa de menos una cosa: las declaraciones de los
difamadores. Calumnia y cobardía se refugian en las
mismas cuevas..
En
resumen: un reportaje estremecedor que nos
recuerda, como sucede con las películas sobre el
exterminio nazi, hasta donde puede llegar la
maldad humana, la manipulación. Un ejercicio de
periodismo contemporáneo que ofrece al
telespectador, mediante una producción tan
sencilla como eficaz, estímulos sociales,
culturales y morales, algo poco habitual en la
televisión actual. «El bulo de los asesinos de
Leganés» nos recuerda que vivimos en una
sociedad que puede ser imperfecta, malvada y
putrefacta. Y que la justicia, incluso
cuando funciona, no puede impedir que se cumplan
las reflexiones de Cicerón: "Nada corre
tanto como la calumnia, nada se lanza
con más facilidad, se acoge con más presteza y
se difunde tan ampliamente".
Televisión necesaria. Porque, como dijo el
doctor Montes para cerrar el programa, "una de
las tareas que nos corresponde es que no se
olvide este caso"
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Un
motivo para no ver la televisión
El caso Leganés.
Autor: Luis Montes.
Editorial: Aguilar.
El
doctor Montes fue acusado de cometer 400 asesinatos.
"Como un asesino en serie", reconoce. Esta es la
historia de cómo, con el apoyo de todo el personal del
hospital Severo Ochoa y de la población de Leganés, se
enfrentó a esas denuncias. Y de cómo a los que
provocaron el mayor escándalo de la sanidad pública
española de los últimos años les ha salido el tiro por
la culata.
Un libro
necesario que nos ayuda a comprender mejor temas de
total actualidad: el deterioro interesado de la
medicina pública a favor de la privada, el
planteamiento de cuidados paliativos a la hora de la
agonía, y la despenalización de la eutanasia.