La activista saharaui Aminatu Haidar
ha entrado en una fase crítica,
desde el punto de vista médico, en
la huelga de hambre que mantiene
desde hace veintidós días en el
aeropuerto canario de Lanzarote.
Haidar fue detenida el 14 de
noviembre por la policía marroquí
–que le confiscó el pasaporte y la
deportó irregularmente a España–
cuando volvía de Estados Unidos a El
Aiún, tras haber recogido un premio
de la Fundación Kennedy a su lucha
por los derechos humanos. Desde
entonces ha mantenido la exigencia
de que se le permita regresar a su
hogar, donde la esperan sus dos
hijos de 15 y 13 años, en el Sahara
Occidental ocupado por Marruecos.
Desde principios de octubre las
autoridades marroquíes han redoblado
la represión contra la población
saharaui, que está bajo ocupación
marroquí y en particular contra los
activistas de derechos humanos –me
explicó Aminatu Haidar el pasado
jueves, en la única conversación que
ha aceptado mantener con un
periodista–. Hay siete activistas
detenidos en Rabat, que van a
comparecer delante de un tribunal
militar. Y a otros les han quitado
todos los documentos. Pero expulsar
a una saharaui de su propia patria,
dejando a su familia, a sus hijos,
es una nueva estrategia,
demostrativa de que en Marruecos no
hay derecho de opinión ni de libre
expresión.
–¿Por qué ha rechazado usted la
nacionalidad española que le ha
ofrecido el gobierno de Zapatero?
–Yo tengo derecho de tener la
nacionalidad española como saharaui,
porque mi madre era española, igual
que mis abuelos y la mayoría de mi
familia. Pero agradezco mucho al
gobierno español esta propuesta. No
puedo aceptarla porque me
convertiría en extranjera en mi
propia casa. Estoy aquí contra mi
voluntad. No he venido para pedir la
nacionalidad ni el asilo político.
Yo tengo a mis hijos en mi propia
tierra que es el Sahara Occidental
ocupado por Marruecos.
Conocida como la Gandhi del Sahara,
esta mujer de 42 años madre de dos
hijos, sufre desde hace mucho tiempo
la persecución política de
Marruecos, en cuyas cárceles
secretas pasó cuatro años
desaparecida. Su figura, distinguida
con numerosos galardones
internacionales, ha suscitado un
amplio movimiento de solidaridad.
–Yo he sacrificado toda mi vida para
defender los derechos humanos y la
dignidad del pueblo saharaui, pero
hoy estoy defendiendo mi propia
dignidad. Como madre yo pienso
siempre en mis hijos. Pero prefiero
que mis hijos vivan sin madre pero
con dignidad. Por eso estoy decidida
a mantener la huelga de hambre hasta
la muerte. Yo
tengo una sola reivindicación:
volver al Sahara Occidental, con
pasaporte o sin pasaporte, esto
ahora no es un problema mío. Es un
problema creado por Marruecos y por
España. Así que a ellos les
corresponde solucionar este
problema. El gobierno español es un
gran amigo del gobierno marroquí. Lo
ha apoyado siempre y nunca ha
denunciado las violaciones de
derechos humanos cometidas contra
nosotros como saharauis. Marruecos
es el culpable de esta situación y
se muestra inflexible porque está
cómodo. Ha tirado el balón aquí a
España. Y España asume la
responsabilidad.
Las autoridades españolas, que
cometieron el error de permitir su
vuelo de regreso y entrada en
Lanzarote pese a carecer de
documentación, han intentado sin
éxito presionar al gobierno
marroquí. Pero éste exige algo tan
inaceptable como que la activista
“pida perdón al rey Mohamed VI” por
haberse declarado saharaui al
rellenar el formulario de aduanas, y
que reconozca la soberanía de
Marruecos sobre la antigua colonia
española. Más de veinte días
después, fracasados todos los
intentos diplomáticos españoles y la
mediación internacional, Aminatu
Haidar insiste en mantener su
negativa de ingerir alimentos ni
recibir cuidados médicos.