Sybille Wolfach
ÍzaroNews
28 de Octubre de 2009
He leído el artículo "El marqués de Siete Iglesias" y
no he podido menos que recordar al
fiscal Wolfgang Schaupensteiner,
quien después de dedicar una década
a la lucha contra la corrupción en
Alemania, llegó a la conclusión de
que estaba institucionalizada y que
se había convertido en un problema
estructural. Sólo que en mi país, la
corrupción no sólo alcanza a los
"servidores públicos, sino que
también se extiende a las grandes
empresas...
Hace no mucho tiempo, se descubrió
que cientos de toneladas de carne en
mal estado fueron vendidas a
compañías de alimentos de toda
Europa por una firma alemana. Hay
también tres compañías de transporte
bajo investigación porque el dinero
que llevaban de una ciudad a otra
había desaparecido.
Y en el mundo automovilístico, BMW, Volkswagen y Daimler
Chrysler están acusadas de aceptar
sobornos de proveedores por adquirir
sus componentes. Tan es así, que
hace tiempo que en la prensa y en la
calle se ha acuñado el término
"corrupción a la alemana" para
describir una cierta manera de hacer
esas cosas. Ya sé que Spain is
different y en los temas de
corrupción, también. Y la diferencia
podría estar en que, como dice el
fiscal, en Alemania es más
estructural.
Hace unos meses, Der Spiegel denunciaba que Deustche Telecom
lleva años realizando escuchas a sus
directivos, a periodistas y a
miembros del gobierno federal para
vigilar las filtraciones a los
medios de comunicación. El motivo,
tratar de acallar el mal servicio
que da esta compañía.
Y todos sabemos que en épocas de crisis como la actual,
la competencia es mucho más feroz y
al afán por conseguir el mismo
dinero que hacer un par de años, se
multiplica. Malos tiempos para
Europa en esto de la corrupción. Y
es que marqueses como el de Siete
Iglesias los ha habido y los habrá
siempre, aunque no tengan el título
nobiliario.
---------------------
*Rodrigo
Calderón, marqués de Siete Iglesias,
que fue valido de Felipe III. , en
1621, lo ajusticiaron en la Plaza
Mayor de Madrid a causa de la
inmensa fortuna que había hecho
durante su estancia en el poder.
