Conozco muy bien esa esquina. Paso casi todos
los días por allí, Abascal con Bravo Murillo.
Ésa es la boca de metro, la de Canal, que usamos
mi hija y yo para ir al cole, que está a pocos
metros. Al lado hay otro cole, a pocos pasos.
También hay un parque muy frecuentado.
Conozco bien esa esquina donde el otro día la
Guardia Civil mató a una mujer.
La
mujer iba a coger el autobús, pero un coche
invadió la acera y la atropelló y la mató. Era
un coche normal y corriente, blanco, pero
salieron unos tíos con pasamontañas y se
intentaron dar a la fuga tan tranquilos, según
el testimonio de los testigos. Los homicidas del
pasamontañas resulta que eran de la Guardia
Civil. El coche era un coche camuflado. No iban
persiguiendo a nadie ni en acto de servicio para
salvar a la humanidad (lo cual tampoco les
justificaría, pero en fin). Qué va. Era un
simple traslado de un tío a la Audiencia. El tío
no intentó darse a la fuga ni nada parecido. Lo
único que ocurrió es que iban conduciendo a
velocidad criminal y, ante un imprevisto,
invadieron la acera y atropellaron a un peatón.
Y
mataron a esa mujer.
Los
homicidas están en la calle, tan campantes. Su
conducta, tras el atropello, fue ejemplar, según
relata El País:
Los guardias civiles cambiaron las placas
e intentaron abandonar el escenario del
accidente, siempre según la versión de la
familia. El testigo les retuvo hasta que
llegó la Policía Municipal y le practicó la
prueba de alcoholemia y de drogas al
conductor. Luego los agentes siguieron su
camino.
Ejemplar, ¿verdad? Si por ellos fuera, habrían
dejado a la mujer tirada en la acera y se
hubieran ido a seguir con sus cosas, que son
mucho más importantes que la vida de un
ciudadano, por supuesto.
¿Estos
son los Cuerpos y Fuerzas de los que presume
Herr Rubalcaba? ¿Es así el Ejército que
entusiasma a Chacón?
¿Explicaciones? Ninguna. Faltaría más. No hemos
oído a Herr Rubalcaba diciendo, como
otras veces, que se pudrirán en la cárcel los
responsables últimos de esto. No hemos oído a
Fernández de la Vega diciendo que espera una
condena severa. Nada de nada. Debe de ser un
simple ”daño colateral” producido por…
pues por el abuso de poder, la costumbre de
cortar el tráfico para pasar primero, de no
hacer colas, de tener el convencimiento de que
la calle es suya y de que los demás, los
ciudadanos, no somos nada.
Yo sí
tengo una explicación: cualquiera que conduzca a
esa velocidad por una calle del centro de Madrid
está poniendo en peligro la vida de los
ciudadanos.
En un
coche camuflado. Ni siquiera era una ambulancia
o un coche de policía o de bomberos con gran
escándalo de sirenas. Qué va. Un coche
camuflado.
Así lo
contaba El País:
El Renault Laguna de la Guardia Civil
bajaba la calle a gran velocidad. Se saltó
todos los semáforos, subió a la acera y se
abalanzó sobre ella. María del Carmen fue
arrollada y sufrió un traumatismo craneal
además de golpes por todo el cuerpo. Murió
en el hospital Gregorio Marañón horas más
tarde.
Como
vivo en el centro sé de sobra que les importa un
rábano. Así lo demostraron, al intentar darse a
la fuga y cambiar las placas de matrícula.
Son
capaces, me consta, de cortar el tráfico,
avasallar a los peatones, poner sirenas y crear
un Santo Cristo sólo para que una Vicepresidenta
llegue a tiempo a una fiesta privada. Lo he
visto: yo llegué una hora tarde, porque nos
echaron a todos al arcén para que los coches
oficiales pudieran pasar echando viruta. Íbamos
todos a la misma fiesta, organizada por el
diario Público, por cierto.
En mi
barrio, ya sea en los Bulevares, ya sea en José
Abascal, cada dos por tres montan el día del
juicio final sólo para transportar a un
capitoste a un cóctel.
Su
tiempo es más valioso que el nuestro.
Su
vida, al parecer también.
Naturalmente, si ésta es la consigna habitual,
si ésta es la escala de valores, si los peatones
y los ciudadanos importan un comino, ¿qué
conclusión sacarán los guardias? ¿Qué tiene de
raro que maten a una ciudadana para que no tenga
que esperar un señor Magistrado?
Los
verdaderos responsables son los que exigen que
se corte el tráfico para llegar a toda pastilla
a sus reuniones o a tomarse una copa. Los que
cada día, con su conducta y su prepotencia, les
inculcan a los guardias la idea de que los
ciudadanos son prescindibles y se les puede
apartar a gritos para llegar antes.
Con
semejante prepotencia y estilo de jerarcas
nazis, ¿qué cabía esperar? ¿Cómo no van a poner
en peligro la vida de los ciudadanos sólo para
no hacer esperar a un juez?
Un portavoz de la Guardia Civil lamentó
el accidente y aseguró que los agentes
llevaban puesta la luz azul y la sirena. En
el momento que pasaba el cruce, les salió un
vehículo y para esquivarlo se subieron a la
acera, con la mala fortuna de que arrollaron
a María del Carmen Moreno. La Dirección de
la Guardia Civil está a la espera de que
concluya el atestado de la Policía Municipal
para ver si toma alguna medida hacia los
agentes.
¿Mala
fortuna? ¿A ver si hay que tomar alguna medida?
¿De verdad es posible atropellar y matar en la
acera a una mujer y que no haya por qué tomar
ninguna medida?
Quizá
una buena medida sería suprimir todos los coches
oficiales (en España hay más que en todo Estados
Unidos) y entregarles a los ministros un
bonometro. ¿Qué perderían mucho tiempo?
Sí,
claro. Como todos los demás.
¿Es
demagógico sostener que el tiempo de un ministro
vale lo mismo que el mío o el de cualquiera?
Vale,
pues llámame demagogo.
Tengo
buenos amigos en la Guardia Civil, que además
son compañeros de trabajo y sé que, en general,
cumplen órdenes. Ellos no son los que deciden
qué es lo que corre prisa y qué es lo más
importante.
Por
eso los responsables son quienes les enseñan con
el ejemplo diario que a los ciudadanos se les
puede avasallar cada vez que un poderoso tiene
prisa.
Esta
mañana había en esa esquina que tan bien conozco
un grupo de personas manifestando su protesta.
Había
padres y profes del cole de mi hija, por
supuesto, ciudadanos de a pie, los que hacemos
cola y no nos saltamos los semáforos para no
perder nuestro valioso tiempo, más valioso que
la vida de los ciudadanos, que se puede poner en
peligro sin mayor preocupación.
Hoy
era el “día de ir al cole andando”, una de las
cosas que promovemos los padres y profes en el
Rufino Blanco, como el ir al cole en
bici.
A mí
me encanta que mi hija vaya al cole andando o en
bici, pero ¿debería tener miedo?
¿Nos
pueden matar a cualquiera y que la autoridad
simplemente espere a ver “si hay que tomar
alguna medida”?
Conozco esa esquina y conozco a nuestras
autoridades y, aunque por eso mismo debería
sentir miedo, lo que siento es indignación y una
gran tristeza por la víctima.
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Fuente:
http://www.hotelkafka.com/blogs/rafael_reig/2009/12/conozco-esa-esquina/