O se está con la
revolución, o se está con la mentira
J. M. Álvarez
UCR 19 de Mayo
de 2009
La ilegalización de
Iniciativa Internacionalista-Solidaridad entre los Pueblos (II-SP), es
un paso más de lo que denominé, hace tiempo, “la estrategia de la
contrarrevolución permanente”, implantada por el régimen de Madrid. Esa
maniobra, no es un síntoma de fortaleza sino de debilidad, la debilidad
de un sistema que hace aguas por todos lados, sumido en corrupciones,
escándalos políticos, estado de excepción en el País Vasco, sumarios
judiciales delirantes y una crisis económica gravísima. Lo sucedido en
torno a II-SP, confirma la existencia de dicha estrategia, estos
acontecimientos así lo demuestran.
Alfonso Sastre, miembro de la
candidatura, ha sido utilizado como una de las variadas excusas
esgrimidas para ilegalizar II-SP. Al respecto, parece que se creen que
somos tontos, pues si el dramaturgo formara parte, de alguna manera, de
la organización armada vasca ETA, sabemos dónde estaría en este momento.
Lo que ocurre, es que Sastre nunca aceptó la democracia-basura impuesta
por el franquismo, devenida, actualmente, en un sistema de poder de una
sola clase, sustentado por la aberración bicéfala, Partido
Popular-Partido Socialista.
Algunos estimaron en su día,
la necesidad de utilizar el escaso margen legal concedido por el régimen
(una opción legítima), pero olvidaron, consciente o inconscientemente,
sus iniciales posturas revolucionarias, que- incluso dentro de ese
marco- podrían haber logrado el arribo de una auténtica democracia. Sólo
sectores revolucionarios independentistas del País Vasco y otros grupos
minoritarios del Estado, optaron por la ruptura democrática, y la
mayoría de ellos acabó en la cárcel sin que nadie abriera la boca. Decía
Lenin que había que ser revolucionario para, al menos, conseguir
reformas. En España esa táctica fue descartada, y aquellas aguas
trajeron estos lodos.
Ahora, II-SP conoce en carne
propia contra qué se enfrenta; por tanto debería, estudiar, revisar y
condenar públicamente (en los casos que sean procedentes), las penas de
cárcel que sufrieron- y sufren- vascos independentistas (porque todo es
ETA), comunistas (porque todo es GRAPO) y anarquistas, que no
renunciaron a sus principios revolucionarios. Revolución significa
cambio drástico en el gobierno de las cosas, un cambio que suelen
relacionar con la violencia, pero puede desarrollarse pacíficamente,
utilizando- como dije al principio- los límites legales que procuren las
instituciones sociales de un país, incluso aunque aquellos no sean
amplios.
Afirma el ministro Rubalcaba-
tratando de justificar lo injustificable-, que “o se está con los votos
o se está con las bombas”. Pero para quienes estamos en una trinchera
distinta, o se está con la revolución, o se está con la mentira.
-----------------------
http://jmalvarezblog.blogspot.com/