Comedia de enredo en el Congreso
Luis de Velasco
La Estrella Digital
29 de Junio de
2009
Una vez
más, a cargo del grupo socialista, y una vez más como estrella invitada,
CiU. Esta vez, como actor muy secundario, silente, IU y su par catalán.
Una vez más, la astracanada nos muestra la verdadera cara del PSOE, su
carencia de una mínima decencia política y su "progresismo".
La
debilidad del Gobierno y de su grupo en el Congreso está detrás de sus
actuaciones buscando apoyos donde sea y con quien sea para no quedarse
en minoría. Todo eso está muy bien, se dirá, porque en eso consiste la
política, en hablar y tratar de buscar acuerdos. Efectivamente, es así,
pero con un límite marcado por la coherencia y la honradez política,
algo que ese partido, cuyo único objetivo desde hace mucho tiempo es
mantenerse en el poder como sea, ha perdido, anegado por el más burdo
oportunismo. Corrupción política se llama la figura porque no se puede
dar bandazos cada cuarto de hora.
Su
"progresismo". Esta vez se trataba de una proposición que buscaba
sencillamente mejorar un poco la deteriorada progresividad de nuestro
sistema impositivo, cada vez más injusto. Magnífica oportunidad de
demostrar, aunque sea a propuesta de otros, ese deseo manifestado de que
vayan pagando más quienes más tienen y ganan. Pues bien, los socialistas
han vuelto a mostrar su auténtico rostro con este gatillazo fiscal.
Conviene
advertir que no se trataba realmente de que pague más quien más gana
sino quien más renta declara, que no es lo mismo. Quienes más ganan
están ya fuera de la disciplina fiscal y del esfuerzo común mediante
diversos artilugios, unos ilegales y otros en el margen, que sólo ellos
pueden conseguir con la ayuda de normas que facilitan esas maniobras y
la inestimable colaboración de entidades financieras, bufetes y
consultoras. Estamos hablando de Sicavs y otros instrumentos similares
con tributación ridícula. Estamos hablando también de pura y dura
evasión fiscal con el telón de fondo de una tipificación de delito
fiscal completamente inoperante. No sólo eso sino que, como muy bien
recordaba en su reciente columna Irene Lozano, el Gobierno socialista
decidió hace unos años, ante el peligro de la inspección fiscal, pasar
lo relativo a Sicavs y similares desde la Agencia Estatal de
Administración Tributaria (AEAT) a la más comprensiva Comisión Nacional
del Mercado de Valores, CNMV, también conocida como Comisión de No
Meterse con los Vips. Sin voluntad política no hay nada que hacer.