Al
publicarse en el B.O.E los patrimonios del Presidente del
Gobierno de España y sus ministros y ministras un escalofrío
recorre la columna vertebral del común de los mortales, es
decir, de cualquier trabajador por cuenta ajena. ¡Ahí va la
hostia, si son pobres la mayoría! Muchos de ellos, al albor de
la revelación de las cifras, resultan hasta insolventes. Por el
valor de sus casas, ¡pobricos! los imagino hacinados en infectos
cuchitriles, a razón de lo que cuesta el metro cuadrado en
cualquier ciudad española. Máxime si hablamos de la capital del
Reino. José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente con más
talante, es poseedor de bienes inmuebles por valor de 37.258,67
euros, algo más de siete millones de pesetas.
José Blanco, Pepiño, ministro de Fomento, incluyendo los bienes
por herencia familiar, cuenta con un patrimonio de 239.536 euros
pero debe 241.138. Carmen Chacón, que arriesga su vida en
Afganistán, cuenta en su haber patrimonial con 156.719 euracos
de vellón pero adeuda 358.382. Igual le ocurre a Trinidad
Jiménez, 109.797 euros frente a una deuda de 183.854. La
ministra de Igualdad, Bibiana Aído posee un
patrimonio/matrimonio de 38.918 euros de nada con una deuda de
109.722.
El pobre de Manuel Chávez, después de casi veinte años de
Presidente de Andalucía, solamente posee 68.964 euros de
patrimonio. ¡Cuán ingrata resulta la política para con las
gentes honradas! Años y años dedicados a la cosa del bien
público para desembocar en una ruina económica en lo privado.
Todos los anteriores tribunos públicos reciben un sueldo que
ronda los 7.000 euros mensuales, gastos aparte.
Intuyo gestos de incredulidad en algún que otro lector. Siempre
saldrá el listo de turno al que no le cuadran las cuentas. Pues
bien, todo lo anteriormente dicho es cierto. ¿Y por qué no puede
ser falso? Porque ha salido en el Boletín Oficial del Estado
¡listillos de los cojones! Y ahí todo lo que sale es más verdad
que el evangelio.
El día que abandonen la política, fruto de las deudas, se verán
abocados a la indigencia, deambularan entre contenedores en
busca de algo que llevarse a la boca. Ya hay quien propone la
creación de organizaciones con el lema «apadrina a un ex
ministro».
Los que nos gobiernan practican la vida de los cínicos, aquellos
filósofos griegos que, con Diógenes a la cabeza, rechazaban los
lujos y las propiedades llevando una existencia natural y
ascética. No se extrañen si ven a Mª Teresa Fernández de la Vega
con manto, zurrón y báculo como única vestimenta. Son así de
humildes. Así de cínicos.
Perdonaran ustedes esta digresión que no viene a cuento, pero no
me resisto en decirles lo que un amigo ayer me relató. A
Carmencita Martínez-Bordiú Franco, la nietísima, una Asociación
le ha nombrado «menopáusica del año» y su primera declaración ha
sido: «Sexualmente, estoy como una moto». Con cosas como ésta y
la anterior ocupando los noticiarios ¿comprenden ustedes que uno
sienta la necesidad vital e imperiosa de que ese país al que
algunos llaman España estalle en mil pedazos?