Censura neofranquista
José López
UCR
19 de Mayo de 2009
La burda censura cometida por Televisión Española
de la monumental pitada al himno nacional y a los monarcas en la final
de la Copa del Rey de fútbol de 2009 entre el Fútbol Club Barcelona y el
Athlétic de Bilbao delata, una vez más, al sistema monárquico heredero
del franquismo disfrazado de “democracia”.
El
sistema, una vez más, cometió un grave error. Pero su error no fue tanto
la censura que cometió (censura practicada sistemáticamente) sino la
forma tan basta en que esta vez fue realizada.
Nadie en
su sano juicio puede creerse que haya sido un “error humano”. Como nadie
en su sano juicio puede creerse que sea sólo responsabilidad del
director de deportes de Televisión Española. Si es cierto que el
director general de dicho canal de televisión dio órdenes explícitas de
emitir íntegramente lo que acontecía realmente en el estadio de Mestalla
en Valencia, nadie se cree que un trabajador ponga en peligro su puesto
de trabajo desobedeciendo la orden de sus superiores. Cualquier
trabajador corriente lo sabe y pone en duda dicha explicación. No sólo
se cometió el error de desconectarse “casualmente” de dicho estadio en
el preciso momento en que el himno español empezaba a “sonar” y
reconectarse “casualmente” cuando acabó de “sonar” (según los testigos
in situ, e incluso según otros medios, era tan intensa la pitada que el
himno no se oyó), no sólo se cometió el error de no mostrar la entrada
del Rey en dicho estadio, sino que además, se cometió el error de
retransmitir en diferido dicho himno con un sonido ambiente claramente
anulado, y con la imagen de un único hincha del Athlétic con la mano en
el pecho. En fin, un “error” verdaderamente increíble en los tiempos que
corren. “Error” que a muchos les ha recordado los mejores tiempos de la
“eficaz” censura franquista. Un ejemplo muy claro de cómo los medios
censuran y manipulan la verdad. “Error” que podría parecer premeditado y
hecho a propósito desde dentro del propio sistema para ponerle en
evidencia (quizás por ahí vengan las críticas de los más acérrimos
defensores del status quo establecido). “Error”, “lapsus”, que también
podría explicarse por el hecho de que el sistema está nervioso.
“Error”
que puede ayudar a que mucha gente se conciencie sobre el carácter
antidemocrático de nuestro sistema actual.
A mucha gente le habrá sorprendido, engañada como está con el sistema
presuntamente “democrático” que cree tener. Pero a los ciudadanos que
hace ya algún tiempo que tenemos claro que esto no es realmente aún una
auténtica democracia, no nos ha sorprendido tanto el hecho de la censura
cometida como la manera tan descarada y vasta en que se ha hecho.
Precisamente, uno de los motivos por los que la mayoría de la gente cree
que estamos en una democracia, es por el hecho de que la censura
practicada sistemáticamente en la monarquía actual es muy sutil y hábil.
Hay que reconocer que el sistema, y el Rey a la cabeza del mismo, ha
tenido mala suerte en el hecho de que en una final de fútbol (y
precisamente en la final de la copa del Rey el monarca no podía faltar)
coincidieran dos equipos de comunidades autónomas donde el
independentismo y el sentimiento antimonárquico no son nada
despreciables (y el hecho de que la pitada fuera tan importante hace
pensar que no tan minoritarios como nos suelen decir). Es fácil no
informar acerca de eventos (cada vez más habituales) de denuncia contra
la monarquía, simplemente basta con obviarlos. Siempre es
relativamente fácil censurar o manipular en diferido. Pero es muy
difícil censurar o manipular en directo en un acto de máxima expectación.
Lo
realmente interesante, no es sólo el hecho de la burda censura cometida,
sino también la reacción de ciertos periodistas, contertulios o
políticos ante la pitada al himno y al Rey.
El sistema se ha delatado no sólo por la censura tan patosa practicada
sino que también por el tratamiento informativo de la misma y del hecho
censurado. Es cuando menos curioso ver como presuntos “demócratas”
recurren a criticar la vasta censura cometida por la televisión
gubernamental (negarla o no criticarla les quitaría credibilidad) para a
continuación exponer argumentos como que se tenía que haber impedido el
acceso a los hinchas con pitos (quizás más adelante se les ocurra decir
que también habría que ponerles un bozal o hacerles pasar un test para
comprobar su “españolidad” o respeto a las instituciones), como que el
Rey tenía que haberse ido o como decir que habría que tomar ejemplo de
las proposiciones del presidente francés Sarkozy (que no va a pasar a la
historia precisamente por impulsar las libertades y la democracia en su
país, más bien al contrario) para reprimir a aquellos que osan faltar al
respeto al “sagrado” himno del país (lástima que esta contundencia en la
defensa de los símbolos no se aplique por ejemplo al respeto y
cumplimiento de los derechos humanos, lástima que aquellos que toman
“ejemplo” de nuestro país vecino en semejantes proposiciones de su
actual presidente, no se fijen en aquellas cosas que hacen de Francia un
país mucho más democrático que el nuestro, como por ejemplo, el hecho de
que los franceses puedan elegir a su jefe de Estado). Y el colmo del
colmo de lo que llegan a decir los lacayos del sistema actual es
minimizar la censura cometida diciendo que es una infantilada, o decir
como dijo la vicepresidenta del gobierno (autoerigida en portavoz de la
opinión del pueblo) que la monarquía es apoyada por la gran mayoría de
los españoles (pero por supuesto no queriendo ni oír hablar de un
referéndum para que la ciudadanía exprese verdaderamente su opinión) o
minimizar la contundente pitada diciendo que sólo fue una parte
minoritaria (sin darse cuenta dichos lacayos de que en estos tiempos con
tantos medios, con tantas videocámaras, es fácil contradecir sus
interpretaciones interesadas de un hecho objetivo) o incluso como llegó
a afirmar Iñaki Gabilondo en su habitual soliloquio de las noticias de
Cuatro que las masas se dejan influenciar por ciertas minorías
radicales. Increíblemente, las minorías “radicales”, que no disponen de
medios, que no pueden difundir sus ideas en los grandes medios de
comunicación, que están perseguidas legalmente, según la nueva “teoría”
del “prestigioso” periodista, tienen más poder de influencia que los
grandes partidos políticos o los grandes medios de comunicación que
manipulan y ocultan sistemáticamente la verdad para servir a sus
auténticos amos del poder económico.
Meteduras de pata tan evidentes como la que tuvo nuestro Rey en la
cumbre iberoamericana de 2007
(remito al capítulo “¿Por qué no te callas?: el sistema se puso en
evidencia” de mi libro “Rumbo a la democracia”) o la censura
descarada ocurrida en la final de fútbol de 2009, son ocasiones muy
buenas para que el ciudadano corriente vea que algo no cuadra en esta
presunta “democracia”. Es un deber inexcusable de todo demócrata
auténtico contribuir a que dichos hechos sirvan para desenmascarar al
sistema actual. Es una ocasión para recordar al ciudadano que una
censura como la que acaba de observar no es puntual ni casual ni
inofensiva, que la censura es sistemática, que se produce normalmente e
imperceptiblemente con hechos de mucha mayor importancia.
Es
conveniente recordar que la censura se ha aplicado en estos últimos
tiempos para ocultar hechos como los siguientes:
-
Que el
alcalde de Puerto Real, José Antonio Barroso, ha denunciado
públicamente al Rey acusándolo de corrupto y diciendo que hay
pruebas documentadas sobre su implicación en el caso Rumasa.
-
Que el
coronel Amadeo Martínez Inglés ha denunciado formalmente al Rey
(mediante cartas escritas a los principales organismos del Estado)
diciendo que hay indicios claros de su enriquecimiento ilícito, de
su participación en el golpe de Estado del 23-F, de que pudo haber
asesinado a su hermano, etc., etc. Recientemente el Congreso de los
Diputados (mucho tiempo después de haberlo solicitado) ha admitido a
trámite la petición de dicho coronel para investigar al monarca.
Veremos si dicho trámite se pierde o no en el laberinto de la
burocracia monárquica. Recientemente también se ha iniciado en
Portugal una investigación para esclarecer la muerte del hermano del
Rey. El sistema, y el Rey a la cabeza, tiene serios motivos para
estar nervioso.
-
Que la
ONU ha recomendado al gobierno derogar la ley de amnistía de 1977 y
ha conminado a España a erradicar la tortura y el abuso del concepto
de terrorismo.
-
Que
Amnistía Internacional está a favor de investigar al franquismo y ha
denunciado que para pasar página, primero hay que leerla.
-
Que se
producen actos contra la monarquía cada vez más frecuentes (los
Reyes son recibidos con cierta frecuencia, cada vez mayor, con
banderas republicanas). No sólo se producen quemas de fotos o
banderas (estos actos sí son aprovechados por los medios oficiales
para intentar desprestigiar la causa republicana o la causa
independentista o la causa antisistema).
-
Que se
producen manifestaciones a favor de la Tercera República cada vez
más concurridas y de forma habitual cada 6 de diciembre y cada
abril.
-
Que
existe la Red de Municipios por la Tercera República (con pocos
municipios por ahora, aunque su número poco a poco va creciendo) y
que dicha red ha llevado incluso su iniciativa al Congreso de los
diputados.
-
Que el
PP y el PSOE rechazaron la propuesta de otros partidos de congelar
el sueldo del Rey para el año 2009 (en plena crisis).
-
Que el
Estado español gasta 50 millones de euros diarios para financiar la
guerra.
-
Que...
Sería muy
largo enumerar todas las noticias censuradas o manipuladas
sistemáticamente, no sólo por la televisión pública, sino que por la
mayoría de medios de comunicación oficiales. La censura cometida en
la final de fútbol es sólo la punta del iceberg, aunque desde luego,
por las circunstancias, ha tenido más eco mediático que ninguna otra. En
el apartado Noticias de mi blog muestro algunas interesantes
noticias que han sido obviadas, manipuladas o minimizadas por los medios
oficiales.
Al margen
de si uno está de acuerdo o no con hechos como el que acaba de ocurrir
en la final de fútbol, al margen de la importancia que le demos o no a
que el himno y el Rey sean abucheados, al margen de la interpretación
que hagamos de dicho hecho (también podía verse, además de banderas
independentistas, alguna bandera republicana), lo que es inadmisible en
una democracia es que la televisión pública (o cualquier medio) intente
ocultar la realidad. Todo ciudadano tiene derecho inalienable a la
verdad. Acabamos de asistir en directo al desenmascaramiento del propio
sistema. La censura ha sido retransmitida en directo. Algo
realmente inaudito que hay que aprovechar para ayudar a nuestros
conciudadanos, que aún permanecen “adormecidos”, a “despertar”.
Debemos darnos cuenta todos de que realmente no tenemos aún una
verdadera democracia. La democracia es mucho más que depositar una
papeleta cada X años. La democracia implica, entre otras muchas cosas,
libertad de prensa. Hay que aprovechar y explotar al máximo los
evidentes errores que comete el sistema. Nada es perfecto
(afortunadamente).
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joselopezsanchez.wordpress.com