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Carta
abierta a los firmantes del "Acuerdo de Estabilidad de
Caja Madrid" suscrito por IU-CM.
Liliana Pineda
UCR
17 de Junio de 2009
La pasada semana algunos miembros de la Ejecutiva de IU-CM nos enteramos
por los medios de comunicación -ni siquiera a través de nuestra portavoz
o de algunos de los instrumentos de comunicación interna de IU-CM-, del
acuerdo suscrito, suponemos, por el coordinador de IU-CM. En un
comunicado que no viene firmado por nadie, se nos dice que IU-CM lo ha
suscrito porque 'garantiza la pluralidad de los órganos de gobierno'.
Alaba, dicho anónimo, los principales aspectos del acuerdo: Garantiza la
naturaleza jurídica de Caja Madrid e impide su privatización; incrementa
los recursos destinados a la Obra Social; garantiza los créditos a
familias y PYMES; garantiza los derechos de los trabajadores en un
momento de especial incertidumbre del mercado
financiero; garantiza la pluralidad de los órganos de gobierno;
incentiva el consenso y el acuerdo en el funcionamiento de los mismos;
mejora la calidad del servicio a los clientes; facilita la participación
en los procesos electorales y mejora la representación de organizaciones
e instituciones en la Asamblea General; incorpora la política laboral a
los planes estratégicos de Caja Madrid.
Todo ello sin detallar los mecanismos y controles de que se dotarán los
firmantes para hacer efectivas dichas garantías; para evitar la
privatización de la institución y mejorar la calidad del servicio y la
participación; o aún sin explicar en qué consiste "incorporar política
laboral a los planes estratégicos", (como si la política laboral no
fuese un aspecto connatural a cualquier plan o proyecto estratégico de
carácter económico, sea de izquierdas o de derechas).
Se dice que el Acuerdo contribuirá de forma determinante a la
estabilidad de la Caja, pero ¿quién garantiza que la necesaria
"estabilidad" de Caja Madrid será interpretada por todos igual y, por
tanto, para todos signifique conservar los puestos de sus trabajadores,
mejorar el servicio a los clientes, y evitar la temida privatización,
aún si fueran estos sus únicos cometidos? Las palabras que se repiten en
todo el texto son: asumimos, valoramos, consideramos, etc., que no se
traducen en obligaciones reales adecuadas al momento que vivimos, (como
por ejemplo serían: reduciremos en tanto % el coste de las hipotecas;
duplicaremos el porcentaje a invertir en Obra Social; crearemos un fondo
de financiación para autónomos y PYMES de tantos millones de euros;
ampliaremos la plantilla de la Caja en tantos puestos de trabajo;
crearemos un ámbito participativo de control ciudadano de la entidad,
etc.), con la única concreción en el punto 13, que compromete a elevar
de doce a trece el número de vicepresidentes del consejo de
administración y de nueve a once los miembros de la Comisión ejecutiva,
todos ellos pagados espléndidamente a través de las consabidas dietas de
carácter reservado.
También se dice que el Acuerdo evita el control político de la Comunidad
de Madrid y su Presidenta sobre los órganos de gobierno y desbarata la
voluntad del PSOE de imponer la lógica bipartidista en dichos órganos,
con la marginación de Izquierda Unida. Sobre estos dos aspectos el
comunicado no aporta ningún dato, pues no sabemos
de qué manera se evitará el control político que la mayoría más
ultraderechista del PP mantendrá, en su virtud, en la dirección de la
Caja, ni qué se espera alcanzar con los llamados consensos no
bipartidistas. Como si todo se resolviera gracias a la inclusión de una
cláusula "milagrosa" que supuestamente, según los dicentes, permite
"no apoyar" al presidente de la entidad que sea propuesto por el partido
ganador (en este caso el PP de Esperanza Aguirre), algo que ni siquiera
esta escrito en términos tan voluntariosos.
Finalmente, se afirma que en virtud del Acuerdo IU-CM "asume y renueva
los acuerdos suscritos anteriormente, que garantiza la pluralidad en los
órganos de gobierno, y una vez que se han retirado los apartados más
polémicos del proyecto de reforma de la Ley de Cajas". Aquí cabe
preguntarse ¿Qué acuerdos suscritos anteriormente? ¿Y
cuáles son los polémicos apartados del proyecto de reforma de la Ley de
Cajas que se han retirado?
Si analizamos el texto del acuerdo NO encontramos el aspecto de fondo y
decisivo que le impediría al gobierno regional imponer su política en la
Caja, ostentando una cómoda mayoría de gobierno. O acaso los firmantes,
ingenuamente esperan que la ultraderecha, ahora representada por
Esperanza Aguirre, haciendo caso de este
"papelito", imprimirá un carácter más social a la Caja, ampliará y
defenderá los derechos de sus trabajadores, bajará el precio de las
hipotecas y, abandonando su consabida voracidad neoliberal y
privatizadora -y su programa electoral- dejará de intentar, el mes que
viene o el siguiente, y durante los próximos seis años, utilizar a la
entidad como base y lanzadera financiera para sus ya iniciados proyectos
privatizadores de la sanidad, la salud, el agua, la TV, y otros
servicios públicos madrileños, privatizando también, si hiciera falta,
la propia Caja de Ahorros? En suma, se vierten alabanzas a un acuerdo
sin justificar, ni fundamentar, ni detallar nada de lo que se dice
conseguir.
Cuando se firmó el pacto del PSOE, UGT y CCOO-Madrid con el PP (3 ó 4
años atrás), que desalojaba a un representante de IU y a otro de Comfía-CCOO
del Consejo de Administración, en beneficio de PSOE, UGT (no
excesivamente representado en Caja Madrid), y de la permanencia de CCOO-Madrid
en una vicepresidencia, la dirección de IU-CM se extendió en críticas
sobre las formas y contenidos de aquel pacto, manteniendo que los
acuerdos se habían sucedido a lo largo de los años con el objetivo de
defender la naturaleza jurídica de la Caja y la toma de acuerdos, bajo
el consenso de todas las fuerzas políticas y sociales representadas en
la Asamblea y
en el Consejo de Administración. Entendíamos dicha posición crítica
porque, entonces, lo que supuestamente nos diferenciaba de cualquier
otro partido tenía que ver también con las formas y los métodos de hacer
política, que desde luego no consisten en el oportunismo, el
ocultamiento y el reparto de poder en el seno de la Caja, escondidos,
todos estos, tras el manido argumento de "la pluralidad".
Nuestro derecho a pertenecer al Consejo de Administración de Caja Madrid
está ligado principalmente, y así se menciona en varios de nuestros
programas electorales, a la posibilidad real de incidir en la entidad,
para reconducirla e incluso trasformarla en un instrumento útil a la
economía social que preconizamos, potenciando su
naturaleza jurídico social, democratizando la representación de los
municipios en su dirección, y extendiendo y efectuando su compromiso con
la clase trabajadora, ampliando y controlando la actual aportación del
beneficio dedicado a la obra social, así como creando ámbitos eficaces
de participación de sus trabajadores en la gestión. Nada de esto se
garantiza en el acuerdo firmado, que más bien parece una declaración de
buenas intenciones, o un brindis al sol en época de crisis, y que en la
práctica, como bien dicen en CCOO de Madrid, a falta de medidas y
concreciones urgentes, supone reproducir acuerdos anteriores que no
garantizaban el consenso general, ni la estabilidad de la Caja. Por el
contrario, lo que sí objetiviza es que IU, lejos de no contar para nada,
pudo llegar a ser tan "útil" al gobierno de Esperanza Aguirre (que ve
así justificado y legitimado el conflicto creado con la
modificación de la Ley de Cajas de la Comunidad de Madrid), como inútil
e inexistente será el beneficio económico, electoral y político que nos
reportará el vicepresidente de la Caja elegido en nuestra
representación.
Por si esto fuera poco, el Acuerdo ha sido anunciado en los términos
vagos e imprecisos de un comunicado anónimo, pues ninguno de los
miembros de la ejecutiva que suscribimos esta carta estábamos enterados
de que se estaba negociando el acuerdo y mucho menos del alcance de su
contenido, habiendo tenido, como se tuvo, en
la primera y única reunión de la Ejecutiva de IU-CM del pasado mes de
mayo, la oportunidad de discutirlo. Sin embargo, a pesar de toda esta
desinformación hay diputados regionales que se atreven públicamente a
afirmar: El acuerdo firmado por IUCM "es un pacto con muchos riesgos
para nosotros. Pero, preferimos asumirlos". Y
ante esta descarada afirmación, nos vemos obligados a plantear de nuevo
el problema de los métodos antidemocráticos de quienes representan
actualmente la mayoría de IU-CM: ¿Quién ha decidido asumir esos riesgos?
¿Alguien ha hecho un llamado a la intervención documentada y democrática
de los miembros de los órganos de dirección para discutir el contenido
del acuerdo? ¿En qué órgano se han discutido o aprobado?
¿En el CPR? ¿En la Presidencia? ¿En la Ejecutiva?
Ni siquiera se ha tenido en cuenta la política de alianzas, seguida
hasta hace poco, de oposición frontal a Aguirre, aunando esfuerzos con
el PSOE (cuando estos oportunamente se terciaban), para echarle abajo
sus políticas ultraderechistas. Por sorpresa, sin que medie ningún
actividad política que lo anticipe, se margina al PSOE (con las
consecuencias que esto nos derivará en todo en Estado) y se desprecia o
se ignora la opinión de aliados naturales y necesarios en la región, en
estos momentos de sequía de votos, como puede ser la de la Unión de CCOO
de Madrid, que incluso llega a afirmar: "En una situación económica como
la actual, en la que el sistema financiero se encuentra seriamente
cuestionado y ante la necesidad de abordar un nuevo modelo productivo,
parece esencial, restablecer el más amplio consenso de las fuerzas
políticas y sociales que participan en los órganos de gobierno de Caja
Madrid. Muchas empresas y familias dependen de este consenso, que no
facilita en absoluto el acuerdo suscrito."
Y si bien es cierto que IU, obrando con independencia, debe defender su
posición sin darle explicaciones al PSOE o a CCOO de Madrid, no es menos
cierto que la dirección IU-CM no es presidencialista, ni personal, sino
colegiada y democrática y, por tanto, toda decisión de esta envergadura
debe ser adoptada y legitimada
colegiadamente, en coherencia con nuestros discursos, con nuestros
programas, e incluso con nuestros estatutos.
Por todo ello, creemos que con esta decisión abusiva y antidemocrática
lejos de garantizar una situación de estabilidad para Caja Madrid, o de
frenar la voracidad privatizadora y neoliberal del Gobierno de Madrid, o
de transformar su voluntad ideológica, política y programática, y a
salvo de obtener, por nuestra parte, una representatividad decisiva en
un órgano de poder tan importante, lo único que se ha logrado con
esta acción irresponsable y oscura, es una sumatoria de consecuencias
desastrosas para nuestra organización: Traicionar una vez más a los
militantes, que no encuentran explicaciones legítimas a este acuerdo, ni
en nuestros documentos políticos, ni, mucho menos, en nuestros programas
electorales. Menospreciar y burlar a los miembros de sus órganos
colegiados, contribuyendo a profundizar la desestabilización de IU; y lo
que es más grave, aumentar el desencanto de nuestros votantes, que no
ven ninguna coherencia en esta forma de hacer política con nuestras
propuestas alternativas, democráticas, económicas y sociales, al servir
en bandeja a los medios de comunicación el siguiente titular: "Izquierda
Unida entrega el poder en Caja Madrid a Esperanza Aguirre".
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Liliana Pineda
es miembro de la Presidencia Ejecutiva de IU-CM
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