Caciquismos de nuevo cuño
Víctor CascoDigo Vivir 7 Abril de 2009
El caciquismo fue ese invento castizo de la España de la Restauración que consistía en amañanar las elecciones - cualquier elección - valiéndose de electores cautivos que estaban obligados a depositar la papeleta de turno que les ponía en la mano el cacique de turno. Dejó una impronta importante en el mundo rural, especialmente en Galicia, Extremadura y Andalucía.
¿Pero quien ha dicho que el caciquismo es cosa del pasado? En Extremadura, en pequeñas poblaciones, el PSOE es un maestro del caciquismo de nuevo cuño, con su alcalde presente en la mesa electoral pertinente viendo qué votan sus conciudadanos y sobre todo amparando un sistema de dádivas ofreciendo empleos precarios y puntuales a cambio del voto: tú me votas, tú y tu familia y yo te contrato seis meses.
También Galicia es un foco permanente de caciquismo de nuevo cuño, en este caso a cargo del Partido Popular. Uno de esos personajes es José Luis Baltar, uno de los mayores sinvergüenzas que se puedan echar ustedes a la cara. Lo sorprendente no es que caciqueé, que eso lo hacen muchos… normalmente en silencio, sino que presuma de ello. Y que lo haga en una entrevista en el Xornal de Galicia.
Allí llaman a la cosa “carrexo”, es decir, acarreo, de acarrear… de acarrear votos, vamos. Les reproduzco un párrafo de la infame entrevista:
“Baltar ha jugado siempre con el aval de los votos. ¿Inventó él el carrexo? “Lo hacemos todos, pero nosotros ganamos. Hay que trabajar. En todas las elecciones voy a Nogueira para vigilar cómo va la cosa. Vi a una pareja y tuve dudas. Le pregunté si me darían el voto, me dijeron que sí y entonces les cambié las papeletas que llevaban en la mano por unas del PP. Los acompañé hasta la mesa y luego comprobé que le iban a votar al PSOE“.
Ya ven: fue a su pueblo a “vigilar”. Todo un demócrata. Y como tuvo dudas de una familia, les quitó sus papeletas, se las cambió por las de su partido, los condujo como a ganado a la mesa electoral y luego pudo comprobar - abriendo el sobre - que el voto era para el PSOE.
¡Hijodeputa! Y si alguien se molesta por el término, lo siento. Es todo un hijodeputa. No hay más definición posible. ¿Dimitirá por estas declaraciones? ¿Le expulsará del partido Rajoy? ¿Le abrirán una investigación judicial tras confesar que roba a electores sus papeletas, se las cambia y abre los mismos sobres? Probablemente no.
Solo una cosa: no todos hacemos lo mismo. Creen estos hijodeputas que todos somos de su condición. Se equivocan
