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Bochorno Alakrana
Amadeo Martínez Inglés
UCR
7 de Noviembre d 2009
La ineptitud del Gobierno
pone en peligro la vida de los secuestrados
La dejadez del
Gobierno de la nación (el presidente Zapatero hace tiempo que ha
renegado de su solar celtibérico y anda por ahí como un zombi buscando
el augusto sillón del Sacro Imperio Romano Germánico), el analfabetismo
castrense y la prepotencia de la señora ministra de Defensa (la milico
Chacón se divierte viajando a placer y jugando al Ejército de la
señorita Pepis), el servilismo y la falta de preparación académica de
los militares mandones que rodean a la anterior en sus múltiples ruedas
de prensa (el jefe del Estado Mayor de la Defensa, aeronáutico de
profesión y por lo tanto lego en Estrategia militar, Táctica, Logística
de combate y, no digamos, en Prospectiva operativa, da más la imagen de
un piloto de Iberia a punto de jubilarse que del jefe supremo operativo
de las FAS), la estupidez supina del mediático Garzón queriendo agarrar
un titular a costa de quien sea y de lo que sea (la que ha organizado
este angelito de la Audiencia Nacional trayendo a España a Abdu Willy y
a su amiguete de correrías corsarias ya lo adelantó el que esto escribe
un par de días después del secuestro del Alakrana) y, sobre todo, la
escandalosa debilidad militar de España que en los últimos años, a pesar
de la profesionalización del Ejército que se ha hecho tarde y mal, ha
alcanzado cotas inimaginables… han terminado por meter un asunto como el
secuestro del atunero Alakrana, en principio de una gravedad muy
limitada puesto que ya se había resuelto uno muy parecido de una manera
satisfactoria y en muy poco tiempo, en algo gravísimo, de alcance
internacional, con enrevesadas connotaciones judiciales difíciles de
obviar y que amenaza en estos momentos la vida de sus treinta y seis
tripulantes.
Ayer, 5 de noviembre,
después de treinta y cinco días de pasividad gubernamental dejando que
el problema se pudriera y tras equívocos y continuados mensajes a la
ciudadanía española en general, y a los familiares de los secuestrados
en particular, en el sentido de que todo iba bien, todo se tenía bajo
control, los piratas solo querían dinero y la cosa se iba a resolver
satisfactoriamente en el corto plazo, la bomba con espoleta de retardo
que tenía el europeísta ZP escondida bajo la almohada de la Chacón
estalló por sorpresa, provocando un tsunami político y social en este
país de consecuencias todavía imprevisibles.
Porque, como el futuro
competidor de Obama en el liderazgo mundial, señor Zapatero, no ande
listo en las próximas horas, se deje de zarandajas europeístas y ponga a
trabajar de verdad y pronto a la analfabeta (castrense) jefa de los
militares españoles, a éstos, a los jueces, a los fiscales, a su
partido, a los periodistas de nómina y… si es preciso a la mismísima
madre de Abdu Willy (que no para la pobre de pedir por activa y por
pasiva su urgente regreso a casa), este rocambolesco episodio
hispano-somalí del secuestro del Alakrana, al contrario de lo que
ocurrió con el anterior del Playa de Bakio, puede acabar como el rosario
de la aurora. No nos olvidemos que estos nuevos piratas de esquife y
lanzagranadas, reclutados al socaire de una guerra inacabada que ha
llevado a su tierra pobreza y desesperanza, no suelen tener remilgos
éticos o morales de ninguna clase y si ven peligrar su arriesgado y bien
remunerado operativo por la pasividad o la prepotencia de un Gobierno
tan débil como el español (de prepotente e irresponsable se podría
calificar sin duda, y no solo por parte de los piratas, la actuación del
Ejecutivo español trayendo a España a dos de los suyos cuando una cosa
así no se atreven a hacerlo países con mucho más pedigrí militar como
Alemania, Francia o el Reino Unido), pueden verse impelidos a cumplir
sus amenazas y a atentar contra la vida de todos o una parte de los
secuestrados.
De esta peligrosa contingencia
debe tomar buena nota el Gobierno Zapatero (con las dos incompetentes
directoras de la célula de coordinación, señoras De la Vega y Chacón, en
vanguardia de la crisis) en lugar de soltar irresponsables consignas a
la ciudadanía en el sentido de que los piratas solo quieren nuestro
dinero, no se atreverán a tocar un pelo a los pescadores del Alakrana y
que ellos, a través de los eficientes servicios de Inteligencia patrios,
tienen todo bajo control. Al tiempo que lanzan un vigoroso aviso a
navegantes (los piratas somalíes, naturalmente), que no se creen ni
ellos mismos, expresando públicamente que no renuncian a ninguna
actuación que pueda solventar este espinoso problema, incluida la
militar. Despropósito este último que viene a demostrar que el Gobierno
en pleno no tiene ni puñetera idea de lo que significaría una
intervención por la fuerza para salvar a los pescadores retenidos, que
tampoco sabe nada del estado operativo real de nuestras Fuerzas Armadas
y que eso, además, significaría la muerte a manos de los secuestradores
de la mayor parte de los pescadores retenidos.
El Gobierno español, amigos,
ha actuado en esta crisis, y desde el principio, con absoluta
incompetencia, con imprevisión y falta de coordinación, sin los debidos
asesoramientos de técnicos militares cualificados (los generales de
despacho de la señorita Pepis/Chacón no lo son, evidentemente) que
podrían haberle informado adecuadamente sobre los protocolos operativos
a seguir en un caso como éste (nunca jamás se debió caer en la trampa
urdida por los piratas para entretener a la fragata Canarias con el cebo
del esquife de Abdu Willy y su compañero, mientras el Alakrana y el
resto de los secuestradores ponían rumbo a toda máquina hacia su refugio
en la costa somalí). Pero ahora la suerte está echada y solo cabe
afrontarla con decisión y valentía. ¡Déjense de aventuras militares,
señores del Gobierno, para las que nuestras FAS no están en absoluto
preparadas y solucionen de una vez el problema! ¿Cómo? Pues con el arma
de los débiles, que es lo que somos en el terreno militar. Pagando y
enviando a casa (directamente o a través de Kenia) al ex niño pirata y a
su pareja de aventura.
¡Salven a sus conciudadanos
(súbditos, más bien) de una puñetera vez y aprendan de los errores
cometidos! Y para no volver a cometerlos en el futuro no duden en pedir
asesoramiento a los que saben. Porque ustedes, no lo dudo, sabrán ganar
elecciones (con listas cerradas y bloqueadas, naturalmente) pero en casi
todo lo demás, patinan que da gusto.
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Amadeo Martínez Inglés
es Coronel. Escritor. Historiador.
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