Los animales y el Medio Ambiente en las
Elecciones Europeas
Julio Ortega
Fraile
UCR
18 de Mayo de 2009
Desde
Europa nos han venido impuestas decisiones que, aún sujetas a
interpretaciones, es difícil negar que en algunos casos han tenido
también connotaciones negativas, como por ejemplo la implantación del
euro, que habrá sido muy beneficioso para las transacciones de carácter
internacional, pero al ciudadano corriente le ha hecho perder poder
adquisitivo y ahora es más pobre con el mismo dinero en su bolsillo.
Sin
embargo en otros aspectos, sobre todo en cuestiones de amparo social,
parte de ellas han sido en cierta medida beneficiosas y aunque muchas
veces tibias y sin duda insuficientes, al menos han contribuido a que el
daño que pretenden paliar avance a un ritmo más lento.
Entre
estas nos encontramos con las disposiciones orientadas a la protección
de los animales, tan necesarias en un País como España, cuyo atraso en
esta materia es tal, que constituye un peso muerto - como los toros al
final de cada corrida - que nos imposibilita considerarnos por completo
integrados en las sociedades plenamente avanzadas. Y es a este asunto al
que deseo referirme con motivo de las inminentes elecciones al
Parlamento Europeo del 7 de Junio.
No estoy
dudando de la importancia fundamental de ámbitos como la educación, la
economía, la sanidad o cualquier otro cuyo destinatario exclusivo sea
aparentemente el hombre, y digo en apariencia porque no olvidemos que
las consecuencias de las regulaciones en muchos de ellos también las
sufren los animales no racionales y nuestro entorno.
Pero
dejando muy claro que la gestión política se construye sobre diferentes
pilares, hay que admitir que aquellos que no afectan directamente al ser
humano son igualmente importantes, tanto por razones éticas como por el
hecho de que vivimos en un ecosistema universal y no estamos solos en
él. Del respeto y atenciones que le dispensemos dependen en gran medida
nuestras propias condiciones de existencia, por más que no seamos a
veces conscientes de esa vinculación.
A los
grandes grupos políticos se les llena la boca de cuestiones como el
paro, la crisis, la seguridad social o la vivienda y las urnas de votos
de personas lógicamente preocupadas con esos temas pero, más allá de tan
primordiales inquietudes, existe un gran número de realidades a las que
también hay que prestarles atención, entre ellas están el maltrato a los
animales y el deterioro progresivo del medio ambiente, dos eternos
“farolillos rojos” en la agenda de los responsables de hacer política.
Si todos
repartimos nuestras papeletas entre Partidos - y empleo el plural por
aplicar la norma lingüística, aunque apenas se trate de dos - en cuya
gestión jamás aparecen cuestiones como las corridas de toros, la
vivisección, los circos con animales o las ridículas penas económicas
ante quien martiriza a un perro o a un gato, estaremos circunscribiendo
la supuesta capacidad que la democracia nos otorga para intervenir en
los asuntos de estado a unos cuantos contenidos muy importantes, es
cierto, pero ignorando por completo otros y por lo tanto, actuando de
modo parcial y hasta negligente.
Este año
se presenta a las elecciones europeas una Formación Política que lo
viene haciendo de forma continuada en los últimos años en las generales
y autonómicas de nuestro País: el PACMA (Partido Antitaurino Contra el
Maltrato Animal), un Grupo que a pesar de su tal vez poco acertado
nombre por lo que puede aparentar de limitativo, no orienta su trabajo
únicamente a la erradicación de las corridas de toros, sino a luchar
contra cualquier tipo de maltrato a los animales, a garantizar su amparo
legal y respeto, así como a la protección del medio ambiente abogando
por un desarrollo que no destruya nuestro entorno.
La
candidata que encabeza la lista del PACMA es Marta Jimeno, una
Veterinaria especializada en producción animal, cuya trayectoria como
profesional y como activista a favor de los derechos de los animales le
convierte en la persona idónea para representar los intereses de estos
en la Cámara Europea. Una y otra vez, los que son partidarios de que la
legislación les permita seguir actuando impunemente en la tortura de
animales, en su utilización en espectáculos degradantes y lesivos, en su
muerte elevada a tradición o deporte y en seguir percibiendo los
dividendos que a algunos procura su padecimiento, afirman que aquellos
que abogan por su defensa son cuatro desarraigados, movidos por su
ignorancia y ociosidad e incluso alertan del “peligro” que implica la
permisividad con sus demandas. Es un intento patético y malicioso de
poner a la Sociedad en su contra, es el egoísmo convertido en premisa y
al servicio de su individualismo y codicia.
Cuando se
trata de ponerse del lado de los más débiles lo fundamental no es la
titulación universitaria, ni la posición social o la solvencia
económica, sino la sensibilidad y la empatía con el sufrimiento y
desvalimiento de unos seres que por si mismos no pueden protegerse de
los desmanes del hombre. Pero aún así, lo cierto es que empezando por
Marta Jimeno y siguiendo por el resto de candidatos, así como por todos
los colaboradores y simpatizantes del PACMA, continuando por las
numerosas personas que pertenecen a asociaciones animalistas,
protectoras y grupos de defensa animal en este País, y acabando por
multitud de particulares comprometidos con esta causa, nos encontramos
que entre ellos hay desde diputados hasta personas en paro, desde
veterinarios o catedráticos hasta mecánicos, empleados de banca o
escritores, actores, comerciantes, obreros de la construcción y
policías... Porque ser capaz de ponerse en la piel de los maltratados no
es una cualidad que se compre ni se obtenga tras un examen, sino un
valor que solo la afectividad, la generosidad y el conocimiento de la
realidad pueden otorgar.
Los
grandes grupos políticos no van a perder ni un ápice de poder
representativo porque el PACMA se presente a estos comicios ni su lista
supone un riesgo para el número de votos que logren, pero lo cierto es
que su candidatura es una puerta abierta para la introducción del debate
animalista y medioambiental en Europa, la oportunidad de convertir en
voz legible los ladridos, maullidos, barritos, mugidos o simplemente,
los silencios dolientes de las eternas e indefensas víctimas que causa
la acción tantas veces depredadora del hombre en la Naturaleza y en
aquellos que la conforman.
Y no es un
imposible que esta Formación cuyo trabajo es tan necesario obtenga
representación, lo hará si demostramos la cultura y preocupación social
que en otros Países europeos ya ha quedado patente y valga como ejemplo
Holanda, una nación en la que el Partido por los Animales, cuya
ideología y programa político coinciden en gran medida con el del PACMA,
ha conseguido ya una importante presencia efectiva a través de
diputados, senadores y diferentes cargos electos. Superado el
desconocimiento de los problemas y vencido el temor inicial a
comprometerse en su solución, el avance en el camino que nos lleve a la
protección de nuestro entorno es imparable, sin que ello suponga
descuidar otras materias. Es un sumar esfuerzos y hacia esa actitud
tenemos que tender, de otro modo excluimos aspectos cuya lamentable
situación nos empobrece y envilece como hombres y como seres racionales,
responsables del estado de un Planeta que es nuestro hogar y el de
muchas criaturas más.
Grupos
como este, tan denostados por algunos de los “grandes” porque ven en
ellos el germen de una transformación social que no conviene ni favorece
a sus intereses, son realmente una esperanza de alcanzar el progreso y
bienestar como derechos para todos y no privilegio de unos pocos. Los
intentos de “aplastarlos” son continuos, como ocurre con cualquier
colectivo con inquietudes verdaderamente progresistas, pero a pesar de
ello su crecimiento es imparable, porque el futuro no es una sociedad de
clases, ni las injusticias o el abuso de poder, sino la tolerancia, la
igualdad y la solidaridad como principios de actuación necesarios para
terminar con cualquier tipo de sometimiento y hacernos más libres. Y eso
incluye a todas las criaturas, lo contrario es un antropocentrismo
incompatible con tal filosofía, ya que demasiadas veces las violaciones
de los derechos vienen justificadas por la pretendida inferioridad de la
víctima; eso es algo que ha pasado y sigue ocurriendo con seres humanos
y con animales.
Es por lo
tanto una buena noticia para todos la candidatura del PACMA. Perdón,
para todos tal vez no, porque seguro que le molesta a unos cuantos: a
los que disfrutan alanceando un toro en Tordesillas o viendo como José
Tomás le atraviesa los pulmones a otro con su estoque, a los que crían
animales para despellejarlos incluso con vida y vender su piel, a los
que organizan peleas de perros y gallos, a los que ponen lazos, trampas,
pagan grandes sumas por puestos de caza, practican el furtivismo,
ahorcan a sus galgos o negocian con trofeos de linces o urogallos
naturalizados, a los que matan gatos a pedradas o les arrancan la piel y
cuelgan las fotos en internet, a los que roban a los perros de los
albergues y los torturan hasta matarlos, a los que vierten lejía en las
heridas provocadas a un beagle para “ver qué ocurre”, a los que
contaminan y desertizan... a todos esos y a unos cuantos más, no les
conviene que el Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal se
presente a unas elecciones, pero al resto, que somos la inmensa mayoría,
nos parece una oportunidad muy valiosa que no debemos de desperdiciar,
porque la economía y la sanidad seguirán ocupando muchas horas tras los
comicios, pero ya es hora de que el sufrimiento de los animales y la
destrucción del medio ambiente, dispongan de unos minutos de atención y
sean objeto de medidas que aseguren su protección.
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