El País
3 de Diciembre de 2009
El 1 de diciembre de 1955,
en Montgomery, Alabama, Rosa
Parks se negó a obedecer a
un conductor de autobús que
le dijo que cediera su
asiento a un pasajero
blanco. El 13 de noviembre
de 2009, Aminetu Haidar se
negó a cumplimentar su
tarjeta de embarque como le
ordenaron las autoridades de
El Aaiún (ciudad en la que
vive) en el Sáhara
occidental controlado por
Marruecos.
Ahora observamos, cada vez
más horrorizados, la difícil
situación de Aminetu Haidar,
madre de dos niños pequeños,
que continúa su huelga de
hambre en el aeropuerto de
Lanzarote. Haidar, que ha
trabajado toda su vida para
defender los derechos
humanos del pueblo saharaui,
fue expulsada por las
autoridades marroquíes del
Sáhara Occidental porque
rellenó su tarjeta de
embarque (al regresar de
recoger un premio de
derechos humanos en EE UU)
con las palabras "Sáhara
Occidental" en lugar de
"Marruecos". Las autoridades
dijeron que con ello había
renunciado a su nacionalidad
marroquí, confiscaron su
pasaporte y la metieron en
un vuelo a Lanzarote, sin
documentos y contra su
voluntad, todo lo cual
infringe el Artículo 12 del
Pacto Internacional de
Derechos Civiles y
Políticos, que dice que
"Nadie se verá
arbitrariamente privado del
derecho a entrar en su
propio país".
En el centro de esta disputa
se encuentra la negativa de
Marruecos a conceder al
pueblo saharaui el derecho a
un referéndum de
autodeterminación tras
renunciar España a su
colonia en 1975. Naciones
Unidas y la comunidad
internacional no reconocen
de jure la soberanía
marroquí sobre el Sáhara
Occidental pero, al mismo
tiempo, guardan silencio
mientras cientos de miles de
saharauis languidecen en
campos de refugiados en el
desierto desde hace más de
34 años.
En las ultimas semanas, la
opresión marroquí contra los
activistas de los derechos
humanos se ha incrementado
tras el discurso del rey
Mohamed VI, de una
vulgaridad digna de George
Bush, en el que dijo: "O una
persona es marroquí, o no lo
es. Uno es patriota o
traidor. No hay término
medio". Haidar y sus colegas
detenidos en Marruecos son
partidarios de una solución
no violenta a este problema
histórico. Ya es hora de que
la comunidad internacional,
y especialmente España, cuyo
silencio durante años ha
sido una vergüenza,
presionen a Marruecos para
que permita un referéndum
democrático o, una vez más,
veremos cómo los derechos
minerales (unos enormes
depósitos de fosfato) y los
intereses económicos pueden
sobre los derechos humanos.
Quizá sea iluso pensar que
la tarjeta de embarque de
Haidar pueda ser el
equivalente al asiento que
Rosa Parks no quiso ceder.
Pero vivimos llenos de
esperanza y enviamos nuestra
solidaridad a esta
extraordinaria mujer que, a
pesar de estar
desaparecida cuatro años
y haber sido torturada por
las autoridades marroquíes,
aún tiene el valor de
resistir. Qué tragedia sería
para la resistencia no
violenta, y para la
posibilidad de una solución
pacífica, que la dejemos
morir. Instamos al Gobierno
español a que garantice el
regreso seguro e inmediato
de Aminetu a su patria.
----------------------
Paul Laverty y
Ken Loach son
cineastas. Traducción de
María Luisa Rodríguez
Tapia.