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Aminetu Haidar: Gracias
Beatriz
Martínez
UCR
9
de Diciembre de 2009
Una mujer,
Aminetu Haidar, se ha atrevido a quitarle la máscara al
rostro de un Estado poscolonial, el español, que muestra
una faz de despiadada desconsideración por los
sentimientos ciudadanos, actúa incapacitado de mantener
relaciones prolongadas más allá del día después de unas
elecciones y manifiesta sin disimulo una despreocupación
imprudente por la seguridad humana. Falsea, miente,
engaña repetidamente a las gentes de bien para lucrarse
sin límite, siendo, además, impotente para sentir culpa
e incapacitado para acatar las reglas sociales y los
límites normativos de toda conducta contraria a la vida.
Nuestro Estado democrático y derecho, los poderes
hegemónicos que lo dominan, personificados en los
individuos de las castas monárquica, política, económica
y diplomática, están actuando como verdaderos
psicópatas, con Aminetu Haidar y con “todos aquellos que
la están aconsejando o que la están indicando que son
ofertas insuficientes, tiene que comprender [Aminetu]
que le están impidiendo de forma rápida y urgente llevar
a cabo su primer objetivo, que es coger un avión e ir a
El Aaiún.”[i]
Porque, según lo escuchado en las noticias de hace una
semana, “el Ministro Moratinos insiste en que si Aminetu
Haidar quiere salir de nuestro país tiene que aceptar
una de estas tres posibilidades: que tramite su
pasaporte marroquí, que acepte el estatuto de refugiada
o que obtenga la nacionalidad española y solicite así el
pasaporte”.
El derecho a SER SAHARAUI, señor Moratinos, no entra
dentro del circuito comercial de la oferta y la demanda
de pasaportes o “papeles legales” para reagruparse con
los hijos en la patria que se ama, máxime cuando su
territorio es el resultado de un robo impune y usted
proclama ser íntimo amigo de los ladrones. Observándole
en la pantalla de la televisión, pareciera, más que un
ministro, cualquiera de esos personajes mafiosillos de
serie B de la televisión que ofrece un servicio
‘gratuito’ de falsificación de papeles, por compasión, a
una mujer desvalida.
Sin embargo, su actuación despectiva para con el pueblo
saharaui, su insolente holganza para cumplir con nuestra
responsabilidad como Potencia administradora del Sahara
occidental que somos todavía, (compromiso mayor el suyo
por detentar la cartera de Ministro de Asuntos
Exteriores) y por el carácter dado a las relaciones con
el reino de Marruecos, en suma, su trabajo diplomático
con el mundo árabe, se asemeja más a la sonada visita
que realizó el economista ultraliberal Milton Friedman y
sus “Chicago Boys” en 1975 al genocida Pinochet que
sumió a Chile en una de las más grandes espirales de
barbarie del siglo XX.
La diferencia estriba en que el imperialismo
norteamericano enfrentaba el “peligro” de la insurgencia
revolucionaria en “su” patio trasero de América latina y
el Caribe, mientras que nuestro Estado, aquella enana
potencia colonial de la Europa que se repartió el botín
de África, sólo tiene hoy que cumplir con el Derecho
internacional, incluidos los humanos sin ningunear a
Aminetu Haidar, y con el deber de descolonizar
definitivamente la ex-colonia.
Usted y su gobierno están muy confundidos haciendo las
cuentas de pérdidas y ganancias en votos que acarreará
este asunto, aparentemente diplomático. Porque, al
contrario de lo vertido en sus declaraciones, Aminetu es
quien nos aconseja que resulta mejor morir de hambre que
vivir sin dignidad, porque Aminetu es quien nos indica
cómo luchar y resistir por lo que en justicia nos
pertenece.
El aeropuerto de Lanzarote lo hemos convertido en una
cátedra abierta al mundo donde estamos aprendiendo una
lección ejemplar a través de las enseñanzas de una de
las mejores maestras en derechos humanos, Aminetu
Haidar, mujer de carne y huesos maltratados cuya
estatura moral nos enamora y encandila. Por ella
sabemos que los derechos de los pueblos se ganan en la
lucha y se pierden mendigando, con ella practicamos el
dar sentido propio y colectivo a la vida y a la muerte,
por ella la libertad es el aire que respiramos, la
justicia el pan que nos alimenta y la dignidad el agua
que nos calma la sed.
Una sola mujer, Aminetu Haidar, mujer saharaui, está
desafiando pacíficamente el lógico actuar de la
violencia de los estados dejándose morir.
La consecuencia es que todas somos Aminetu y nos
sentimos felices porque le estamos dando vuelta a la
lógica del terror con la humilde valentía de quienes
otorgamos al conocimiento de lo que somos un lúcido
sentido, y de quienes subvertimos, a conciencia, la
irracionalidad del poder establecido, no dejándonos
llevar por las razones de este enajenado sistema en, uno
más, de sus brutales ataques de locura.
¡Sahara vencerá! ¡Viva Aminetu Haidar!
Beatriz
Martínez Ramírez es VP 2ª del Club de Amigos de la
Unesco de Madrid
Madrid, 8 de
diciembre de 2009
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