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El Alakrana y sus tristes alternativas: piratas o políticos
Pilar Izquierdo Teruel y Julio Ortega Fraile
UCR
7
de Noviembre d 2009
Nosotros no somos unos expertos en relaciones internacionales, tampoco
pertenecemos al Cuerpo Diplomático y nada tenemos de estrategas
militares, no ejercemos de Ministro ni de Juez, pero todo eso es
irrelevante porque somos seres humanos, conocemos la diferencia entre
los términos "proximidad" y "ausencia" y también la que existe entre
"vida" y "muerte". Con eso nos basta para poder opinar acerca de lo que
está ocurriendo con el secuestro de los pescadores del Alakrana,
pero es que además, vivimos en un Pueblo en el que la mayoría de los
hombres pasan sus días y sus noches en el mar y algo sabemos de lo que
eso significa. Conocemos el dolor quedo y resignado de nuestra vecina,
una mujer casi anciana que perdió en el océano a su marido y a su
hermano, a éste último no pudo ni enterrarlo porque su cuerpo jamás
apareció. Una señora que sigue llorando a ambos mientras en cada marea,
tiene que despedir a su hijo con una sonrisa forzada en la boca y
lágrimas silenciosas en sus ojos, viendo cómo se adentra en las mismas
aguas que le arrebataron a los suyos y preguntándose si a éste se lo
devolverán también en una caja de zinc, o ni tan siquiera eso.
Los responsables políticos, a los que les gustaría que su mandato
estuviese jalonado tan solo de celebraciones, de inauguraciones y de
acuerdos con el resto de interlocutores sociales, de vez en cuando se
encuentran con "marrones" como éste, en el que no está en juego una
candidatura olímpica, ni la conmemoración del aniversario de cualquier
acontecimiento histórico y tampoco, el hacerse la foto dándole la mano a
un Monarca al que por cierto, nada le hemos oído decir sobre la
angustiosa situación que están viviendo los tripulantes del pesquero, la
seguridad en Palacio les convierte en ajenos a ese riesgo. En esta
ocasión, de su gestión depende que unos hombres sean ejecutados o que
regresen a sus casas, al lado de aquellos para los que cada minuto de su
existencia se ha convertido en una espera angustiosa, y reventados moral
y físicamente por la incertidumbre de un futuro que lamentablemente,
está en manos de otros.
Y decimos lamentablemente, porque estos otros, los que disponen de la
capacidad para tomar decisiones al respecto, no tienen a su padre o a su
hijo embarcados en el Alakrana. Ojalá fuese así, cómo nos
gustaría que algún alto cargo político de este País, supiese lo que es
hablar un minuto por el teléfono con su hermano cuando los piratas así
lo permitiesen porque éste, formase parte de los secuestrados. Estamos
convencidos de que de ser esas las circunstancias, en este momento no
habría tres marineros apresados en tierra y viendo cómo se va agotando
el plazo para ser asesinados si no se atiende al requerimiento de sus
captores.
Éstos solicitan que los dos piratas que permanecen en España a la espera
de ser juzgados les sean entregados. Señores del Gobierno, Señores
Jueces, nosotros comprendemos que resulta muy difícil admitir una
derrota y más cuando como en su caso, están bastante endiosados en razón
de sus cargos. Pero no les queda más remedio que admitirlo: este asunto
se les ha escapado de las manos, los secuestradores somalíes, por muy
delincuentes que sean, les han echado un pulso y ustedes lo están
perdiendo. Sus nudillos están a punto de tocar con la mesa y cuando eso
ocurra, lo espantoso es que los cuerpos de unos hombres también tocarán
la tierra sin que exista, a partir de ese instante, la opción de
rectificar.
Si la amenaza se cumple ya les vemos venir: declaraciones solemnes de
dolor, sus condolencias a las familias con el rostro muy compungido,
trajes oscuros en las comparecencias públicas para informar sobre lo
acontecido, la promesa firme de encontrar y juzgar a los responsables
del crimen y claro, una indemnización económica a sus deudos para como
siempre, restañar las heridas de los muertos y de los vivos con monedas.
Pero no es así, claro que no, porque no hay billetes que puedan devolver
la vida a quien se la arrebataron de un disparo en la cabeza o
cortándole el cuello de un machetazo, ni tampoco que cicatricen la
desesperación y la rabia infinita por haber perdido para siempre a un
ser querido, sabiendo que su muerte era un hecho anunciado y que se pudo
haber evitado.
Pero Ustedes, en el colmo de la infamia y de la indignidad, nos explican
que la entrega de los piratas retenidos en España a un tercer País,
supondría el inicio de un proceso muy complicado y largo. ¿De verdad
pretenden que eso nos valga como excusa?, ¿se han vuelto locos o es que
su desprecio por los ciudadanos es ya una cuestión patológica?. Esos
hombres van a morir si no entregan inmediatamente a esas dos personas y
nos trae sin cuidado si eso significa sentar un precedente - no sería la
primera vez que atienden a las exigencias de unos malhechores, aunque no
lo admitan públicamente, ni tampoco en la que se saltan la ley para
lograr un fin - pero sin llegar a eso, las normas están redactadas por
hombres y no son inmutables, al igual que tampoco lo son sus sueldos. Y
eso es lo único que importa ahora; si es necesario modificar la
legislación, háganlo, si tienen que violar la reglamentación, pues la
violan, si es obligatorio saltarse trámites, se los saltan, pero dejen
de jugar a los dados porque esto no son amarracos, están
apostando con vidas. Y si su preocupación es tan sincera como aseguran
ante las cámaras, pueden proponer un trueque a los piratas e
intercambiar a treinta y seis políticos de primera fila por los otros
tantos pescadores que permanecen como rehenes. Ya veríamos si en ese
caso, las normas, los plazos y los entramados legales, son tan sagrados
como predican en este momento.
Continuamente, vemos salir de las cárceles españolas a criminales con
condenas firmes por asuntos muy graves; normalmente son individuos que
entraron en prisión con trajes muy caros y a los que a su salida, les
aguardan vehículos de alta gama con los cristales tintados para
llevárselos, dentro de los cuales les espera un abogado de minutas
millonarias cuya "habilidad jurídica", consiguió librarles del
cumplimiento de la condena íntegra. Así que no nos vengan ahora con
remilgos ni con formalismos, nos da exactamente igual que esos dos
piratas no sean encarcelados en nuestro País, por nosotros como si al
llegar a Somalia los reciben como héroes nacionales, porque en estos
instantes, la vida de esos marineros está por encima de sus Señorías
(sean jueces o diputados), y lo que tienen que hacer, es reconocer
errores y establecer las medidas adecuadas para que en el futuro, no nos
veamos inmersos en una tragedia como esta.
Esperamos que no ocurra, pero si uno solo de los tripulantes del
Alakrana regresa cadáver a España, para nosotros, y esperamos que
para muchos ciudadanos, Ustedes serán los únicos responsables y como
tales, exigiríamos su inmediato procesamiento y entrada en prisión.
Hemos visto a pilotos ser condenados, por tomar una decisión
aparentemente equivocada y poner en peligro la vida de los pasajeros.
Qué está pasando aquí, ¿que los políticos son la casta intocable?.
Cobran y mucho por hacer no bastante poco, pero si bastante mal, así que
lo justo es que si su negligencia, su soberbia y su estupidez deja
viudas y huérfanos, a Ustedes tampoco les puedan tener en casa su mujer,
su marido o sus hijos y deban de ir a visitarles a la prisión. Y no se
quejen, porque les quedarían los vis a vis, que con los muertos,
es imposible comunicarse.
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