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No consiento que se hable mal de Franco en mi

 presencia. Juan  Carlos «El Rey»   


 

Adiós, Mr. Fernández

Arturo Villar

UCR  25 de Noviembre de 2009

 

  Al abandonar ayer la presidencia del RTVE  ha querido Luis Fernández dejar muy clara una vez más su obsesión contra Cuba y su revolución. En la noche del 17 de noviembre La 2 dedicó un programa de una hora de duración a Juana Castro, abanderada de la contrarrevolución, agente de la CIA confesa, traidora a su patria y a su familia, una persona desprestigiada que contagia su desprestigio a los medios de comunicación que la quieren convertir en personaje por una hora.

   Dos días después, TVE 1 emitió en el telediario de las tres de la tarde una noticia sobre el desabastecimiento de productos en Cuba. Pero no explicó que la causa radica en el ilegal embargo impuesto por los Estados Unidos, con intención de causar las mayores molestias al pueblo, a ver si así se rebela contra los dirigentes de la Revolución. Un propósito fallido, porque el pueblo cubano solamente se echa a la calle en defensa de su Revolución precisamente, como tantas veces ha hecho.

   Fernández anunció el pasado día 13 que dimitiría oficialmente el 23 de la presidencia de la Corporación RTVE En sus declaraciones aseguró marcharse muy satisfecho, por haber conseguido que Radio Televisión Española sea (en su opinión) una cadena imparcial y plural, al servicio de la información objetiva y veraz, como debe exigírsele por su carácter estatal. Mintió. La presidencia de Fernández ha quedado marcada por su sectarismo y desinformación. La prueba más real fue la desconexión hecha por TVE con el campo del Mestalla, en mayo pasado, cuando el público pitó a sus majestades los reyes católicos en la final de la Copa del Rey de Fútbol. De esa forma los teleespectadores no fueron informados de un acontecimiento más destacable que el mismo partido.

   Su obsesión continua ha sido desprestigiar a la Revolución Cubana. Durante su presidencia los contrarrevolucionarios han tenido siempre las puertas abiertas en RTVE, para manifestar su rechazo a cuanto positivo se hace en Cuba. A Fernández nunca se le ocurrió encargar a sus corresponsales que preguntasen al pueblo cubano su opinión acerca del inicuo embargo gringo a la isla, contrario a todas las normas internacionales de Justicia, o sobre la existencia de un campo de concentración gringo en su tierra patria, igualmente contra todas las normas jurídicas internacionales.

   Una demostración del talante impuesto por Fernández en RTVE con relación a Cuba, la comprobamos durante el reciente viaje del ministro español de Asuntos Exteriores a la isla. Sus enviados especiales apenas informaron sobre la actividad oficial del ministro, pero entrevistaron a varios disidentes, enemigos de la Revolución. Estos disidentes tuvieron el atrevimiento de pretender exigir al ministro que actuase como ellos querían, en contra del Gobierno legítimo de Cuba.

    Así entiende el señor Fernández la objetividad informativa. Exactamente lo mismo que la CIA. La radio y la televisión son los dos medios más prácticos para realizar sutilmente la técnica del lavado de cerebros. Ha sabido utilizarlos, gracias a la complicidad del Gobierno, como es lógico. Ha dicho que deja el cargo muy satisfecho. Pues nosotros lo estamos mucho más de que lo deje, y de que la CIA lo lamente.

 

 

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